"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



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lunes, 5 de octubre de 2015

La calefacción y el agua caliente ya tienen etiqueta energética

Desde el pasado 26 de septiembre los equipos de calefacción, agua caliente sanitaria y acumuladores con potencia inferior a 70 kW y 500 litros deben contar con una etiqueta energética que informe al consumidor de su nivel de eficiencia.

La etiqueta energética nos informaba desde hace años del grado de eficiencia de diversos electrodomésticos, como neveras, lavadoras y lavavajillas, o de las lámparas. Más recientemente, se ha hecho obligatoria en los televisores o en los neumáticos. Pero todavía no contaban con ella los sistemas domésticos de producción de calefacción y agua caliente, que son precisamente los que más energía consumen (1). Además, en estos sistemas hay grandes disparidades en el nivel de eficiencia, por lo que hay un amplio margen de ahorro si se eligen los equipos más adecuados.

Esta anomalía ha quedado, finalmente, resuelta, ya que, desde el 26 de septiembre de 2015, todos los proveedores que comercializan o ponen en servicio aparatos de este tipo deben asegurarse de que con cada aparato o equipo se suministra la correspondiente etiqueta impresa, conforme a los requisitos establecidos en el reglamento europeo (2).

Los tipos de aparatos e instalaciones deben incluir la nueva etiqueta son los siguientes:
  • Aparatos de calefacción con caldera 
  • Aparatos de calefacción de cogeneración 
  • Aparatos de calefacción con bomba de calor 
  • Bombas de calor de baja temperatura 
  • Calefactores combinados con caldera 
  • Calefactores combinados con bomba de calor 
  • Equipos combinados de aparatos de calefacción, control de temperatura y dispositivo solar 
  • Equipos combinados de calefactor, control de temperatura y dispositivo solar.

Características de la etiqueta

A modo de ejemplo, reproducimos una etiqueta de una caldera mixta (que produce calefacción y agua caliente sanitaria). El icono de un radiador identifica la información relativa a la calefacción y el icono de un grifo la relativa al agua caliente. Y, como ya es habitual, las clases A distinguen a los aparatos más eficientes, mientras que, en el extremo contrario, las categorías F y G señalan a los menos eficientes.

Además de la clasificación energética, el etiquetado ofrece en la parte inferior otras informaciones interesantes para los consumidores: el icono situado a la izquierda señala el nivel de ruido; el del centro indica la potencia térmica nominal; y el situado a la derecha su idoneidad para el uso en horas de baja demanda de agua caliente sanitaria (si procede). 



Obligaciones de los proveedores y distribuidores 

La nueva norma conlleva una serie de obligaciones para proveedores y distribuidores, entre las que destacamos:
  • En los puntos de venta, los aparatos de calefacción deben llevar, en la parte exterior frontal del aparato, la etiqueta suministrada por los proveedores, de forma que resulte claramente visible.
  • Toda publicidad relativa al modelo específico de aparato de calefacción que contenga información relacionada con la energía o el precio debe incluir una referencia a la clase de eficiencia energética estacional de calefacción en condiciones climáticas medias para ese modelo
  • El material técnico de promoción de los modelos también deberá incluir la información de la clase energética
Para conocer las obligaciones de proveedores y distribuidores con más detalle, recomendamos consultar los artículos 3 y 4 del Reglamento (ver referencia más abajo).

Notas
(1) Se estima que los sistemas domésticos calefacción y agua caliente utilizan el 30% de la energía consumida en Europa.

lunes, 16 de marzo de 2015

Algunas recomendaciones para aislar nuestras viviendas

Para conocer cuáles son las mejores estrategias para aislar correctamente nuestras viviendas, es imprescindible “saber” cómo funciona el edificio. No se trata de pretender dominar complejos conceptos arquitectónicos, sino entender (como muy bien lo hacían nuestros antepasados) como nos relacionamos con el entorno que nos rodea.

Lo primero que debemos saber es que, en general, nuestro clima aún cambiante presenta varios patrones a seguir: inviernos más o menos fríos y veranos más o menos calurosos. Lógicamente, en Valsaín tendremos inviernos largos y duros y veranos cortos y suaves. En Madrid, el verano es mucho más largo y caluroso y en Valencia, las temperaturas serán suaves a lo largo de todo el año. Así, tenemos muchas posibilidades: estrategias de invierno que nos permiten aprovechar la radiación solar y protegernos del frío exterior, y estrategias de verano que nos ayudan a protegernos del sobrecalentamiento.

1.- ¿Cómo podemos aprovechar la radiación solar en invierno?

Como bien sabemos, las fachadas que más radiación solar reciben en invierno son la sur y la cubierta. Por lo tanto, podemos aprovechar esta energía gratis abriendo huecos a sur. Existen varias opciones, desde la sencilla ventana a las más sofisticadas, como el invernadero o el muro Trombe. Es fácil, la radiación solar incide sobre el vidrio, penetra en el interior y calienta el espacio. Cuando la temperatura exterior baja (al ponerse el sol), se produce el fenómeno inverso, el calor interior se pierde a través de la ventana, desplomando la temperatura en el interior. Entonces entra en juego la “sabiduría de la abuela”, debemos proteger el hueco. Existen varias posibilidades (no necesariamente excluyentes unas de la otras), emplear vidrios de baja emisividad, bajar las persianas, cerrar las contraventanas o emplear cortinas con cierta capacidad aislante (por ejemplo de lana). Lógicamente, las mayores pérdidas se producen en las estancias más frías, las situadas en orientación norte, este y oeste.

2.- El papel de las dobles ventanas
Una forma muy interesante de aislar los huecos es emplear dobles ventanas. En principio, se han utilizado como aislamiento acústico y para proteger las orientaciones más frías. Es decir, en fachadas a norte es muy interesante emplear dobles ventanas a efecto de aislamiento térmico. Las dos hojas y la cámara de aire actúan como colchón térmico retardando la transferencia de calor del interior al exterior citada. Existe otra utilidad de las dobles ventanas completamente opuesta a la anterior. Se trata de utilizar la doble ventana en la fachada sur a modo de pequeño invernadero. El funcionamiento es sencillo, cerrada la hoja exterior, en la cámara de aire entre hojas el aire se calienta, si abrimos la ventana interior el aire caliente pasa al interior de la estancia calentándola de forma notable.

3.- ¿Qué pasa con los cerramientos opacos?

Hoy sabemos que aproximadamente el 60% de las viviendas de nuestro país no tienen tratamiento energético al ser anteriores a 1979, fecha de promulgación de la primera normativa sobre la materia NBE-CT-79. Es decir, el 60% de los edificios no tienen aislamiento térmico, la carpintería es poco estanca y el vidrio sencillo. Bueno, aunque esto no es exactamente así ya que muchos usuarios han sustituido las ventanas incorporando el famoso “climalit”.
¿Podemos cuantificar el ahorro que se produce al aislar térmicamente un cerramiento opaco? Veamos un ejemplo, una vivienda situada en un bloque con fachadas a sur, este y oeste, situada en Madrid y construida en el año 1950 (sin aislamiento). Si incorporamos aislamiento térmico a las fachadas obtendremos un ahorro en calefacción del 50,8% y del 2,3% en refrigeración, mejorando la calificación de eficiencia energética de G a E.

4.- ¿Qué podemos hacer en verano?

Si en invierno nos interesa captar la radiación solar, en verano necesitamos evitar el sobrecalentamiento. Para ello, podemos utilizar tres estrategias; protección solar, ventilación natural y refrigeración. Lo primero y fundamental es proteger los huecos acristalados, si en invierno queríamos que la radiación solar entrara, en verano no podemos permitir la entrada de dicha radiación. También sabemos que las fachadas que más radiación reciben en verano son, la sufrida cubierta, la este y la oeste. Por tanto es importante que no existan grandes cristaleras en cubierta, a este o a oeste y, si las hay, proteger ese hueco. ¿Cómo? Existen varias opciones, emplear vidrios de control solar o disponer elementos de protección como toldos, lamas, parasoles, persianas, contraventanas o cortinas. Destacan los toldos con sistemas multi-screem, dotados de material reflectante que rechaza la onda térmica. Si recordamos el ejemplo anterior, el ahorro en refrigeración al aislar las fachadas era muy bajo comparado con el ahorro en calefacción. Esto es debido a que mientras que las pérdidas son importantes en invierno, las ganancias en verano son pequeñas (a no ser que estemos en un clima de altas insolaciones).

Proteger el hueco, aunque imprescindible, no es suficiente. Debemos combinarla con la ventilación natural cruzada y la refrigeración con empleo de agua y vegetación. Para visualizarlo claramente, nada como un paseo por los patios del sur.

5.- Elegir bien el tipo de vidrio

Es esencial emplear un vidrio que contribuya a aislar correctamente el hueco. La peor de las opciones es el vidrio sencillo, mucho mejor es el doble acristalamiento con cámara (climalit). Existen también los denominados vidrios energéticos. En climas donde tengamos inviernos fríos interesa utilizar el vidrio de baja emisividad. Este vidrio permite la entrada de la radiación solar pero impide las pérdidas desde el interior al exterior. Los fabricantes evalúan la reducción de dichas pérdidas en un 90%, frente al 45% del climalit. También podemos emplear vidrios que impidan la entrada de la radiación solar, los vidrios de control solar. Sólo debemos usarlos en grandes cristaleras a este, oeste o en cubierta y/o en climas cálidos. El vidrio de control refleja la radiación solar, reduciendo la entrada del 85% de un vidrio sencillo al 29%
Emplear un doble acristalamiento con cámara ahorra un 42% respecto al vidrio sencillo, mientras el vidrio aislante (bajo emisivo o de control solar) lo hace en un 53%

6.- ¿Qué carpintería emplear?

¿Cuál es la carpintería más aislante? En principio dependerá del material empleado y de la calidad. Los materiales más aislantes serían la madera y el PVC (conductividad térmica de U=2,2 W/m2K), el aluminio con rotura de puente térmico (U=4,0) y, por último, el aluminio sin rotura (U=5,7).

7.- Recomendaciones

1.- Emplear doble ventana como aislante en todas y como elemento de captación solar en fachada sur.
2.- En invierno, cuando la temperatura exterior descienda proteger el hueco: cerrar persianas, contraventanas y cortinas.
3.- Aislar térmicamente fachadas que no tienen aislamiento.
4.- En verano, proteger el hueco para evitar la entrada de la radiación solar con toldos, cortinas, parasoles, lamas, etc. Utilizar telas screem y multi-screem.
5.- Emplear vidrio de baja emisividad en climas de inviernos fríos. Emplear vidrio de control solar en cubierta o en grandes cristaleras orientadas a este y oeste.
6.- Emplear carpintería de madera o de PVC.

Mucha más información como esta puedes encontrar en el blog www.disenarlosostenible.org.

Alberto Vigil-Escalera del Pozo

martes, 24 de febrero de 2015

Lectura digital o en papel... ¿Qué contamina más?

Es una evidencia: los medios electrónicos -ordenadores, tablets, móviles y E-readers- se usan cada vez más para leer documentos que, tradicionalmente, se leían en “formato papel”, como libros, periódicos, boletines o facturas. Y, claro, se plantea una duda lógica: ¿Contaminamos más si leemos en papel o si lo hacemos a través de la pantalla?
La pregunta es aparentemente sencilla, pero la respuesta no lo es. Si rastreamos las opiniones al respecto, nos encontraremos con una primera evidencia: hay argumentos para todos los gustos. Y algunos de los más difundidos parecen poco objetivos.

Revisamos para empezar las opiniones de ASPAPEL (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón), una de las organizaciones con presencia más activa en esta polémica. En los documentos elaborados por esta asociación podemos leer:

“La huella de carbono que genera la impresión de un libro de tapa dura de 300 páginas durante todo su ciclo de vida (desde el árbol hasta el lector) es de 1,2 kilogramos de CO2, lo que equivaldría a 115 búsquedas rápidas en internet de menos de un minuto de media, o a dos horas en total de consulta digital”.

El libro electrónico o “E-Book” tampoco aparece bien parado en las comparaciones realizadas por esta asociación, que indica que

“...se necesita leer al menos 33 libros de 360 páginas cada uno en algún dispositivo de lectura digital o eReader para amortizar el coste medioambiental de todo el ciclo de vida de su impresión en papel” (1).

Respecto a la primera de las afirmaciones, sorprende que los cálculos realizados abarquen todos los medios de consulta digital, porque lo cierto es que los consumos energéticos varían de forma significativa dependiendo del dispositivo utilizado y sus características. Por ejemplo, un ordenador de sobremesa tiene un consumo que duplica o triplica al de un portátil, ya que el segundo tiene un diseño pensado para minimizar el gasto. Y las tablets consumen aún menos.

Por otra parte, cuando hablamos del uso de energía asociado a la lectura digital, es importante considerar que la lectura “on line” multiplica el consumo; El motivo es que la transmisión de cada byte de información conlleva otros gastos de energía: por ejemplo, el de nuestro router, el que se utiliza en el funcionamiento de las redes y el de los centros de datos que proporcionan la información.

Pero si las comparaciones realizadas por los fabricantes de papel eligen las modalidades de lectura electrónica más consumidoras para elaborar sus cálculos, los argumentos de los defensores de las pantallas pueden resultar poco precisos. Por ejemplo, como parte de su campaña para promover la factura electrónica, Movistar envió en 2012 cartas a sus clientes informando de que “cada persona consume aproximadamente 175 kilos de papel al año y que por cada tonelada de papel necesitamos 14 árboles, 100.000 litros de agua y 3.000 KWh de energía, emitiendo 1.4 Kg de CO2 a la atmosfera”. La compañía no informaba sobre qué parte de ese impresionante gasto se debía a las facturas domésticas, ni comparaba ese consumo con el generado por las facturas digitales.

Los E-readers

Los admiradores de los E-readers argumentan que estos dispositivos son, con diferencia, los que menos energía consumen en su funcionamiento. De hecho, los E-readers sólo gastan energía cuando se pasa de página y pueden ser utilizados durante semanas sin necesidad de recargar sus baterías. Pero, lógicamente, también hay que considerar la huella ecológica asociada a la fabricación de los aparatos.

A este respecto, un estudio (2) divulgado por el blog Zona eReader,  especializado en lectura electrónica indica que

Todo el carbono emitido en el proceso de fabricación de un e-reader de una marca muy conocida en EE.UU. es compensado sobradamente en el primer año de uso del mismo.

Pero si seguimos leyendo, el blog nos aclara:

Según el mencionado informe, un año de uso de un lector electrónico, equivale a un ahorro neto de 168 Kg de CO2 al año (emisiones producidas en la fabricación y distribución de 22,5 libros).

Los defensores del E-book, argumentan que, además del consumo de energía y agua requerido para la fabricación de papel, a la hora de comparar hay que tener en cuenta el impacto ecológico producido por las plantaciones forestales realizadas para obtener la celulosa, lo que no deja de ser cierto…

Como veis, el tema se complica. Y el debate no parece definitivamente cerrado. Parece claro que el E-book resulta competitivo (en términos ambientales) si lo utilizamos a menudo… y no cambiamos de modelo con frecuencia: el estudio citado por ASPAPEL, realizado por el Royal Institute of Technology de Suecia (3) estimaba que hay que leer unas 33 obras de 360 páginas para que la inversión en un E-book resulte ecológicamente sensata…

Los defensores del papel y los de la pantalla incorporan información cada vez más amplia al debate, aunque sus propuestas "verdes" no suelen incluir las opciones que no requieren realizar compras y que son, en realidad, las menos contaminantes. Porque ¿hay algo energéticamente menos costoso (y económicamente más barato) que leerse el libro que nos presta un amigo?

En fin, acabaremos recurriendo a unas “recomendaciones de Perogrullo” que, sin embargo, no siempre se consideran en estos debates:

Si lees en papel:
  • Busca libros prestados o de segunda mano
  • Recomienda – y presta – tus libros preferidos a amigos y conocidos
  • Si compras… mejor libros en papel reciclado y de tapas blandas
Si lees en pantalla:
  • En cuestión de consumos, mejor en portátil que en ordenador de sobremesa; mejor en tablet que en portátil; y mucho mejor en E-Book que en tablet. Conviene ser conscientes de que la mayor parte del consumo se deriva del uso de las redes y servidores que se necesitan para hacer las descargas. 
  • Leyendo“off line” puedes apagar tu router inalámbrico: ahorrarás unos 8 Wh
Después de todo, quizá la conclusión más interesante es que las informaciones proporcionadas por las empresas son, con frecuencia, interesadas. Por eso conviene contrastar información y no fiarse de una única fuente. Y asumir que toda explicación será provisional… hasta que aparezca una mejor.

Referencias

(1) Arbol-papel-planeta: un ciclo con el que ganamos todos (ASPAPEL)
http://www.aspapel.es/sites/default/files/publicaciones/Doc%2075.pdf

(2) The environmental impact of Amazon’s Kindle
http://www.tkearth.com/downloads/thoughts_ereaders.pdf

(3) ¿E-book o libro en papel? 

lunes, 16 de febrero de 2015

Las etiquetas energéticas ya son obligatorias en tiendas on-line

Desde el 1 de enero de 2015, los electrodomésticos que se pongan por primera vez a la venta de forma on-line, deben mostrar la etiqueta energética en el mismo formato que lo hacen las tiendas físicas. Sin embargo, la etiqueta es voluntaria para los productos que ya se estuvieran comercializando antes de esta fecha.
Los productos a los que afecta esta norma son:
  • Televisores 
  • Aspiradoras 
  • Aparatos de aire acondicionado 
  • Refrigeradores y congeladores 
  • Lavavajillas 
  • Lavadoras 
  • Secadoras 
  • Lavadoras-secadoras 
  • Lámparas e iluminación 
  • Hornos 
Hasta ahora, la información técnica y la calificación energética de los equipos en las tiendas online se presentaba en una gran variedad de formatos, lo que generaba confusión y dificultaba las comparaciones a la hora de tomar una decisión sobre qué equipo comprar. El resultado de este incomprensible caos informativo es que, en muchas ocasiones, el consumidor acababa realizando su compra sin tener en cuenta la información relativa al consumo y la eficiencia energética, con las consecuencias para el bolsillo –y el medio ambiente- que puede tener comprar un electrodoméstico ineficiente. A modo de ejemplo: un frigorífico A+++ consume el 40% menos que uno A+.

Fuente: Revista “Es Posible”  

lunes, 9 de febrero de 2015

La decoración también aísla. Algunos trucos

Cuando nos invaden las bajas temperaturas propias del invierno, apetece estar en casa disfrutando de un buen libro, un café y buena música, pero sobre todo calentito. Y para que el “calor de hogar” no se escape nada como un buen aislamiento. La calidad de los muros, los techos y los suelos es clave… pero los elementos decorativos también pueden ayudarnos.

Las cortinas y las persianas, no sólo adornan nuestras ventanas, sino que también son un buen aislante para nuestro hogar. El gran número de colores, tamaños, tejidos y grosores existentes en el mercado, convierten a las cortinas en un elemento decorativo con mucho juego, en combinación con un buen cristal de la ventana es uno de los puntos clave para evitar que pase el frío.

Algunos materiales aislantes como el corcho, pueden resultar muy decorativos, además de ofrecernos un buen aislamiento tanto térmico como acústico. El corcho es fácil de aplicar y combina con casi todo. Se puede utilizar para revestir paredes, techos o interiores de armarios. Hay quienes aprovechan la gran versatilidad de este material para aislar una pared o un espacio concreto, utilizándolo a su vez cómo tablón de anuncios. Un material ideal, ya que, no genera carga estática y es resistente al fuego, lo cual lo convierte en uno de los materiales más seguros para nuestro hogar.

¿Has pensado que una estantería llena de libros puede servirte para algo más que para disfrutar del placer de la lectura? El papel es un aislante ideal. Así que si tienes paredes que dan al exterior, puedes aprovechar y redistribuir tu biblioteca personal y a la vez ofrecer a tu casa una mayor protección contra el frío de la calle.

También debemos contar con las alfombras. Nos ayudan a proteger nuestros pies del frío suelo y a la vez a conservar el calor. El suelo es el elemento constructivo que mayor pérdida energética posee. En invierno, está a una temperatura media de 10 ó 12 grados, mientras que en verano asciende a 14 ó 16. Una novedad en éste terreno, son las alfombras que contienen fibras naturales de bambú o de coco. Resultan un buen aislante y son aconsejables para personas con alergia al polvo, ya que, poseen cualidades hipoalergénicas. Eso sí, debes fijarte en su origen y procedencia. El bambú como material, se ha convertido en una buena alternativa a la madera, ofreciendo una inmensa variedad de uso en revestimientos de paredes y techos, suelos, ventanas, puertas y muebles. Ten en cuenta que si tienes suelo radiante, es mejor no colocar obstáculos que impidan que el calor se distribuya eficazmente.

No te olvides de jugar con los colores ¿Has notado alguna vez más calor de la cuenta vistiendo una blusa negra bajo la luz del sol? Los colores y la temperatura están relacionados: cuanto más oscuro es un objeto, más calor absorbe. El negro capta el 98% del calor que le llega, seguido del gris (90%) y verde oscuro (79%). Por supuesto, esta premisa también se aplica en el hogar. Esto es debido a que los colores blancos o claros absorben el sol, pero devuelven el espectro de luz, de manera que filtran poca energía. Hacerse con un silloncito oscuro para las hostiles tardes de invierno no es mala idea.

¿Y qué mejor y más decorativo que una buena manta sobre el brazo del sofá? También puedes ayudarte de pequeños accesorios para contribuir a mantener el calor en casa, cómo las fundas para sofás y cojines o las mantas. Todo esto, combinado con una buena taza de café o de té, convertirá a tu hogar en tu lugar preferido éste invierno.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Termografías: las fugas de calor de nuestra vivienda al desnudo

¿Tienes la sospecha de que tu vivienda pierde demasiado calor y no sabes por dónde? Quizá te merezca la pena encargar unas imágenes termográficas…

En la época invernal, debido al gradiente de temperaturas existente entre el interior y el exterior de las viviendas, se produce un flujo de calor desde los espacios que tienen mayor temperatura, (el interior de la vivienda), hacia los lugares donde ésta es menor (el exterior). Las cámaras termográficas permiten reconocer la temperatura de los objetos fotografiados. Por eso pueden servirnos para identificar las zonas en las que hay pérdidas de calor, que aparecerán con temperaturas más elevadas en las imágenes.

De esta forma la termografía permite localizar fugas de aire caliente, detectar fallos en el aislamiento y zonas en las que se producen “puentes térmicos”.

La cámara termográfica convierte la radiación infrarroja (calor), invisible al ojo humano, en una imagen del elemento fotografiado en la que se muestra su temperatura. En esta imagen puede apreciarse una zona caliente entre el enlosado y los muros exteriores de una vivienda, que delata la existencia de un puente térmico en esa zona.  Fuente: blog Maison Ecologique 
No obstante, a la hora de interpretar una termografía hay que tener en cuenta que el calor emitido por un elemento de la fachada no siempre se debe a pérdidas del calor procedente del interior de la vivienda. Por ejemplo, los elementos metálicos pueden emitir bastante calor al ser iluminados por el sol. Algunos elementos de colores oscuros también pueden emitir más calor que otros claros, sin que estos suponga necesariamente que haya más pérdidas a través de los primeros.

En este sentido, la interpretación de las imágenes termográficas requiere una cierta formación, aunque, con algo de asesoramiento, no resulta especialmente complicada.

Para que las imágenes termográficas nos proporcionen una información fiable sobre las fugas de calor en nuestra vivienda, es preciso cuidar las condiciones en las que se realizan las tomas. Si consigues que alguien te preste una cámara termográfica o encargas las imágenes, he aquí algunas recomendaciones que deberías considerar:
  • La diferencia de temperaturas entre el interior y el exterior de la vivienda debe ser, como mínimo, de 10ºC. Por tanto, debemos elegir un día frío para captar las imágenes.
  • Es conveniente encender la calefacción unas horas antes iniciar las tomas, para que, cuando se obtengan las imágenes, la temperatura interior sea la habitual de la vivienda cuando está en uso.
  • Todas las ventanas deben permanecer cerradas desde 3-4 horas antes de la toma de las imágenes.
  • Hay que evitar que el sol directo incida sobre las zonas fotografiadas.
  • No deben tomarse las imágenes en días de niebla; tampoco debe haber nieve o escarcha en las zonas a fotografiar.
  • En las dos horas previas a la toma de imágenes no debería haber llovido.
  • La velocidad del viento debe ser inferior a los 10 km/h.
Contando con imágenes termográficas, es más fácil identificar las medidas más eficaces para mejorar el aislamiento de nuestra vivienda. En todo caso, antes de hacer una inversión importante, merece la pena recurrir al asesoramiento de expertos en eficiencia y rehabilitación de edificios.

Un ejemplo práctico: termografías en un edificio de viviendas del del barrio de San José (Segovia) 

La Fundación “La Casa que Ahorra” realizó reportajes termográficos en un edificio de viviendas del barrio de San José (Segovia) antes y después de su rehabilitación. En el primer reportaje se apreciaron, por ejemplo, puentes térmicos en ventanas y en frentes del forjado (ver imagen). El estudio termográfico realizado tras la finalización de los trabajos de rehabilitación permitió comprobar que los puentes térmicos encontrados inicialmente habían desaparecido casi por completo y ya no se detectaban fugas energéticas a través de frentes de forjado o carpinterías.

Imagen termográfica de una fachada ciega en un edificio de viviendas del barrio de San José (Segovia). Antes de la rehabilitación del edificio, construido en los años sesenta, se producían importantes pérdidas de calor por los cantos de los forjados. Fuente: Fundación “La Casa que Ahorra”
En el primer reportaje se midieron diferencias térmicas de 7 - 8 °C entre unas zonas y otras de la fachada ciega. Tras la rehabilitación la diferencia entre las zonas más frías y las más calientes era apenas de 0,5 ºC. También se vieron subsanados problemas de infiltraciones de aire, ya que se instalaron dobles ventanas. En el primer análisis también se pudieron localizar, a simple vista, pérdidas directas del calor emitido por los radiadores de calefacción (ver imagen).

Imagen termográfica en la que se aprecian las pérdidas del calor procedente de unos radiadores situados debajo de las ventanas de la vivienda. Fuente: Fundación “La Casa que Ahorra” 

viernes, 3 de octubre de 2014

El extraño caso de la guerra contra las aspiradoras eficientes

El pasado 1 de septiembre entró en vigor la normativa europea que prohíbe la fabricación de aspiradoras de uso doméstico con más de 1.600 w. de potencia. Según los datos de la Comisión, en 2020 esta medida permitirá ahorrar una cantidad de electricidad equivalente a la que consumen cinco millones y medio de hogares.

La Unión Europea impone con esta medida nuevos mínimos de eficiencia para estos aparatos domésticos, lo que beneficia de forma evidente a los consumidores: menos consumo (y menos contaminación) asegurando los niveles de calidad de los aparatos. Sin embargo, en algunos medios, esta iniciativa no ha sido valorada tan positivamente. Por ejemplo, el diario británico The Telegraph publicaba así la noticia el pasado 12 de septiembre:

Europa recortará la potencia de las aspiradoras para ahorrar energía


La limpieza de los hogares británicos amenazada por los burócratas europeos, que quieren reducir la potencia de las aspiradoras para recortar el uso de energía

Primero fueron las tradicionales bombillas incandescentes. Luego los televisores de plasma. Ahora los burócratas europeos tienen en su punto de mira a las aspiradoras como parte de sus planes para recortar el consumo energético de los hogares. Responsables de la Comisión Europea proponen limitar la potencia de las aspiradoras de uso doméstico en una maniobra que los expertos temen podría reducir su efectividad para capturar el polvo y la suciedad.

Los fabricantes declaran que también podría reducirse la capacidad de las aspiradoras para eliminar del aire que devuelven a la atmósfera las partículas finas, lo que potencialmente podría tener indeseables efectos colaterales para quienes sufren de alergia y asma. Los expertos europeos proponen restringir la potencia de las aspiradoras a los niveles que tenían en los años sesenta. 

Aunque el artículo continúa presentando opiniones de expertos, la mayoría bastante juiciosas, esta presentación -y otras del mismo tipo- han alimentado una curiosa alarma social en el Reino Unido. ¿Consecuencias? Las ventas de aspiradores “potentes” han aumentado sustancialmente. El titular del periódico The Guardian, haciéndose eco del problema, no puede ser más expresivo: Las “compras pánico” de aspiradoras potentes no son necesarias, dicen los vendedores a los compradores preocupados. 

En la base de esta reacción popular hay un malentendido, muy extendido, sobre el que llamábamos la atención en una entrada publicada hace ya dos años bajo el título “¿electrodomésticos potentes?":

En ocasiones, el término “potencia” resulta equívoco: en una tienda de electrodomésticos, cuando un vendedor hace referencia a la “potencia” de este o aquel modelo de aspiradora, seguramente se referirá a su consumo instantáneo de energía eléctrica (que se mide habitualmente en Vatios). Sin embargo, cuando los consumidores pensamos en un aspirador “potente”, lo que nos interesa es su capacidad para limpiar o su “potencia” de aspirado.

Que un determinado aparato tenga más “potencia” del primer tipo supone que, para un mismo tiempo de uso, su consumo de electricidad es mayor, lo que, en principio, no parece una ventaja… Pero con frecuencia ambos significados se utilizan indistintamente, seguramente porque existe la creencia generalizada de que cuanto más potente es un aparato (consumiendo energía) más potente es también realizando la función para la que se ha diseñado (en el caso de una aspiradora, atrapando el polvo y la suciedad).

A lo largo del último medio siglo la potencia eléctrica de las aspiradoras ha ido aumentando progresivamente, desde los 500 vatios típicos de una aspiradora en los años 60 hasta los más de 2.500 vatios de algunos modelos actuales. (lo que supone una potencia mayor que la de 10 televisores de pantalla grande). Sin embargo, expertos en ecodiseño, como Stéphane Arditi (EEB, coolproducts campaign) y Edouard Toulouse (ECOS) consideran que existen escasas evidencias de que ese aumento de la potencia eléctrica (y por tanto del consumo energético) conlleve un aumento proporcional de la eficacia limpiadora. Estos autores explican así la dinámica creada:

Los consumidores y vendedores, atrapados por la falsa asunción de que mayor potencia supone una mejor limpieza y filtrado, a menudo consideran la potencia como el principal criterio de compra. Esto dirige la innovación hacia mayores consumos energéticos en vez de hacia una mejor limpieza y eficiencia energética como debería ocurrir.


¿Cuáles son las nuevas exigencias legales?

Llegados a este punto, merece la pena conocer cuáles son las nuevas exigencias establecidas por la Unión Europea en relación con las aspiradoras. Alex Fernández Muerza las resume en un artículo publicado en la revista Consumer: 

La normativa comunitaria será cada vez más estricta. En 2017 la prohibición afectará a los aspiradores que superen los 900 W. Asimismo, la manguera deberá estar en buen uso después de 40.000 oscilaciones en tensión y la vida útil del motor deberá superar las 500 horas.

Las aspiradoras de la UE tendrán que cumplir con un nuevo conjunto de requisitos mínimos de potencia, rendimiento (capacidad para recoger polvo), eficiencia energética, re-emisión de polvo en el aire de salida (importante para las personas con asma), nivel de ruido y durabilidad. Los aspiradores deberán consumir menos de 62 kilovatios hora (kWh) al año y garantizar una recogida de polvo en alfombra mínima de 0,70 (en suelo de madera de 0,95).

La etiqueta de clasificación energética establece una horquilla de valores entre la clase A (un consumo de menos de 850 W, el más eficiente), y la clase G, la que más vatios consume. Este etiquetado lleva, además, otra información valiosa para el consumidor a la hora de decantarse por uno u otro modelo:

  • Consumo energético anual: calculado para una vivienda de 87 metros cuadrados y un uso de 50 veces al año.
  • Re-emisión de polvo: con valores de la A a la G.
  • Nivel de ruido: en decibelios ponderados (dBA), un parámetro utilizado para medir el riesgo auditivo.
  • Recogida de polvo en moqueta: de la A a la G.
  • Recogida de polvo en suelos duros: de la A a la G.
En fin, por lo que parece, tendremos aspiradoras menos despilfarradoras y más duraderas… Lo que a casi todo el mundo debería parecerle bien. Y sin embargo este caso muestra cómo la combinación de sensacionalismo mediático, prejuicios ideológicos, intereses comerciales e ignorancia puede acabar pulverizando el sentido común.

Más información:

Las aspiradoras eficientes están perfectamente
http://www.coolproducts.es/cool-blog/65-las-aspiradoras-eficientes-estan-perfectamente



martes, 15 de julio de 2014

Pobreza y eficiencia energética

En un momento en el que los países más ricos consumen grandes cantidades de energía y los países más pobres carecen de acceso a fuentes de energía modernas, hasta el punto de no poderse permitir ni cocinar alimentos o calentar sus hogares, ha tomado relevancia en los países ”desarrollados” el término "pobreza energética".

¿Cómo es posible que en países con elevados consumos de energía, parte de sus ciudadanos no puedan satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas o mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 21 ºC en invierno y 25ºC en verano)?

Esta paradoja es consecuencia de la combinación de tres factores: los precios de la energía, las rentas familiares y la calidad de las viviendas. Por un lado, los precios de la energía (suministros de luz y de gas) se han incrementado de forma importante en los últimos años. Por otro lado, los efectos de la crisis han provocado un descenso progresivo de los ingresos (aumento del desempleo, congelación de salarios) y un aumento de las cargas familiares (impuestos, tasas, tributos), con el consecuente descenso de la capacidad de consumo de gran parte de los hogares españoles. Estos factores han tenido una incidencia mucho mayor en los hogares españoles debido a la deficiente calidad de gran parte del parque edificatorio español, tanto características relativas al aislamiento de esos edificios, como las relativas a la eficiencia energética de las instalaciones de generación de frío y calor.

Datos obtenidos a partir de fuentes estadísticas oficiales del INE y que se pueden consultar en profundidad en el estudio realizado por la Asociación de Ciencias Ambientales: “POBREZA ENERGÉTICA EN ESPAÑA. ANÁLISIS DE TENDENCIAS” proporcionan una estimación de la magnitud del problema en España concluyendo que, en 2012, último año con datos disponibles:
  • ü  7 millones de ciudadanos tienen dificultades para pagar las facturas de energía 
  • ü  Uno de cada tres hogares en paro sufre pobreza energética
  • ü  Murcia, Extremadura, Andalucía, Cataluña y Castilla-La Mancha son las Comunidades Autónomas más vulnerables a la pobreza energética
  • ü  España es el 4º país de la UE con más hogares incapaces de mantener una temperatura adecuada en sus hogares.
  • ü  Todos los indicadores analizados muestran un incremento de la vulnerabilidad energética en los hogares españoles desde el inicio de la crisis.

A esto se une que la pobreza energética tiene importantes consecuencias en el bienestar de los hogares como pueden ser: temperaturas de la vivienda inadecuadas, incidencias sobre la salud física y mental (incluyendo mortalidad prematura de ancianos: La pobreza energética podría estar causando más de 7.000 muertes prematuras al año), riesgo de endeudamiento y desconexión de suministro, degradación de los edificios, despilfarro de energía, emisiones de gases de efecto invernadero, etc.


Para la Asociación de Ciencias Ambientales, la solución a la pobreza energética debe abordarse desde diferentes ámbitos, partiendo de la definición de una estrategia estatal para prevenir y mitigar la pobreza energética que integre a las distintas administraciones competentes de la Administración General del Estado e introduzca orientaciones para una acción coordinada entre la administración central, autonómica y local en materia de prevención y mitigación de pobreza energética.  

El desarrollo de esta estrategia conlleva, entre otros, la redefinición del actual bono social, la involucración de todos los actores implicados y la puesta en marcha de un plan de rehabilitación energética que contemple la pobreza energética en su diseño y focalice los esfuerzos por proporcionar mecanismos de financiación en los hogares que se encuentran en esta situación. 

Estos caminos, necesarios para erradicar la pobreza energética a medio y largo plazo, quedan muchas veces lejos de la ciudadanía y tienen pocos efectos prácticos para mitigar las consecuencias de la pobreza energética en los hogares que ahora mismo se encuentran en esta situación o que por las circunstancias económicas pueden verse inmersos en esta desagradable situación a corto plazo, fundamentalmente por la incapacidad de estos hogares de abordar el gran desembolso económico que supone mejorar la eficiencia energética con medidas de aislamiento o mediante el cambio de instalaciones con equipos más eficientes.

Iniciativas como las impulsadas por el CENEAM como Hogares Verdes, que promueven la mejora de la eficiencia energética y permiten reducir los gastos destinados a suministros de un hogar con medidas sencillas y de bajo coste económico, pueden marcar una importante diferencia en estos hogares: por un lado, evitando que hogares más vulnerables entren en situación de pobreza energética y, por otro, minimizando los costes de las ayudas prestadas por, entre otros, las ONGs asistenciales, que apoyan a numerosos hogares que no pueden pagar los recibos de diversos suministros. Potenciar este tipo de programas, dotarles de financiación, ya sea procedente de fuentes públicas o privadas, e incrementar su alcance en la ciudadanía, permitiría paliar los efectos de la pobreza energética a corto plazo en un determinado sector de la población, a la par que contribuiría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mitigando los efectos del cambio climático.

Luis Jiménez. Asociación de Ciencias Ambientales

lunes, 23 de junio de 2014

Elegir un coche: las apariencias (a veces) engañan


Estos dos coches parecen iguales, pero en realidad no podrían ser más distintos. El de la izquierda es un coche familiar de cinco plazas. El de la derecha también. El de la izquierda es capaz de llevarte de un lugar a otro tan rápido como lo permitan los límites de velocidad y las reglas de la circulación. Lo mismo que el de la derecha. Y qué decir de la estética… ambos son del mismo color y la misma marca. Y, salvo por pequeños detalles, su apariencia exterior es la misma.

Parecen iguales y, sin embargo, no podrían ser más diferentes. Porque el de la derecha tiene un consumo medio de 3,5 litros por cada cien kilómetros, mientras que el de la izquierda consume exactamente el doble: 7 litros. Y,no menos importante, el primero emite 95 gr de CO2 –principal gas causante del calentamiento global- por cada kilómetro recorrido, mientras que el segundo emite 190.

Siendo tan parecidos, pero a la vez tan diferentes, no debería haber dudas a la hora de elegir.

Todavía, a día de hoy, muchos fabricantes de automóviles incluyen, dentro de una misma gama, modelos con enormes diferencias en consumo y emisiones. Si vas a comprar un coche, sea nuevo o de segunda mano, o vas a elegir uno, ya sea para un alquiler tradicional o carsharing, no dejes de tenerlo en cuenta.

Los consumos de carburante y emisiones de los vehículos nuevos comercializados en España pueden consultarse en la base de datos del IDAE http://coches.idae.es/  Busca los modelos menos consumidores. Por que hay modelos que parecen iguales... Pero no lo son. 


Si te ha interesado esta entrada, también podría interesarte esta otra: ¿Ahorramos energía si cambiamos nuestro coche por uno de bajo consumo?

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Es rentable instalar un rociador de ducha de bajo consumo?

En un post anterior presentábamos los rociadores de ducha de bajo consumo y sus ventajas. Afirmábamos entonces que instalar un rociador de ducha de bajo consumo era quizá ¡la inversión más rentable que puede hacerse en materia de ahorro energético en el hogar.

¿Una exageración? ¿Las cuentas de la lechera? Partiendo de la evidencia de que todos tenemos ya rociador de ducha en nuestra vivienda, ¿vamos a ahorrar realmente instalando otro?¿cuál es el periodo de debe transcurrir para que el ahorro generado permita amortizar la inversión en el nuevo rociador?

En esta entrada vamos a hacer algunos números para tratar de arrojar luz sobre estas cuestiones y, de paso, para que los seguidores del blog – especialmente aquellos que no se dejan intimidar por las matemáticas – puedan practicar el arte de “hacer números” en materia de ahorro doméstico.

Para estimar el balance económico de una determinada medida de ahorro necesitaremos:
a)      Fijar el “escenario” en el que haremos nuestros cálculos.
b)      Calcular el ahorro de agua y energía que se lograría en un determinado periodo de tiempo.
c)       Traducir a euros los ahorros de recursos naturales obtenidos.
d)      Comparar la situación inicial y la opción ahorradora… y sacar conclusiones.

Para calcular el balance económico del cambio de rociador, vamos a considerar dos escenarios:
Hogar 1: hogar madrileño de tres miembros (300 duchas por persona y año), con un tiempo medio de uso de la ducha de cinco minutos y que utiliza una caldera de gasóleo para calentar el agua.
Hogar 2: hogar sevillano con dos miembros (300 duchas por persona y año), con un tiempo medio de uso de la ducha de cinco minutos y que utiliza una caldera de gas individual para calentar el agua.

El ahorro de agua en el hogar 1

En el primer hogar el número anual de duchas es: 300 duchas /persona x 3 personas = 900 duchas.
Un rociador estándar consume, al menos, 10 litros de agua por minuto (algunos pueden acercarse a 20, pero no es lo más frecuente), mientras que uno de bajo consumo utiliza unos 6,5 litros por minuto, lo que supone que: 

 Ducha de cinco minutos con rociador estándar:
5 min. X 10 litros /min = 50 litros de agua
Ducha de cinco minutos con rociador de bajo consumo: 
5 min x 6,5 litros/min = 32,5 litros de agua

Si lo traducimos a gasto anual en nuestro hogar hipotético tenemos:
Rociador estándar:
900 duchas x 50 litros/ducha = 45.000 litros = 45 m3
Rociador bajo consumo:
900 duchas x 32,5 litros/ducha = 29.250 litros = 29,25 m3

Ahorro anual de agua asociado a la instalación de un rociador de bajo consumo (Hogar 1):
(45 m3 – 29,25 m3) = 15,75 m3

El ahorro de energía en el Hogar 1

Dado que en la ducha utilizamos habitualmente agua caliente, vamos a calcular cuánta energía nos ahorraríamos con el cambio.Empezaremos estimando cuánto cuesta calentar 1 m3 de agua, utilizando el método de cálculo propuesto en el blog Nergiza. 

Temperatura media de entrada del agua de la red: 10,3°C   (1)
Temperatura a la que el agua caliente sale de la caldera: 45°C
(fijamos una temperatura algo más alta que la temperatura de uso, dado que habrá una pérdida de calor en la red de tuberías).

Inicialmente, calcularemos el gasto energético teórico para calentar 1 m3 de agua:
(Tª salida – Tª de entrada) x Calor específico del agua x Volumen de agua
(45°C – 10,3°C) x 1,16 kWh/m3 °K x 1m3 = 40,2 kWh

Si el rendimiento de la caldera de gasóleo es de un 85%, el gasto real será algo superior:
0,85 x =  40,2  x= 40,2/0,85 = 47,3 
En definitiva, para calentar nuestro metro cúbico de agua necesitaremos aproximadamente 47,3 kWh térmicos.

Traducción a euros de los ahorros logrados (2)
Precio del agua (abastecimiento + saneamiento): 0,76 € / m3  
Precio del gasoil de calefacción: 0,11 €/kWh (3)

Gasto de energía por m3: 47,3 kWh x 0,11 €/kWh = 5,20 €
Gasto de agua por m3: 0,76 €   
Gasto total por m3: 5,20 € + 0,76 € = 5,96 €

IMPACTO DE LA INSTALACIÓN DE UN ROCIADOR DE BAJO CONSUMO

Ahorro anual asociado a la instalación de un rociador de bajo consumo (Hogar 1):
(45 m3 – 29,25 m3) x 5,96 €/m3 = 93,87 € año

Dado que un buen rociador de ducha de bajo consumo no supera los 30 € y que su instalación no comporta gasto alguno (solamente tenemos que desenroscar el antiguo y enroscar el nuevo en la manguera de ducha), la amortización de la inversión se haría en unos cuatro meses.

El ahorro en el hogar 2:

Evidentemente, no todos los supuestos son tan favorables; repitiendo los cálculos para el hogar sevillano de dos miembros, con una caldera de gas natural, Tendríamos que:

1.       Tª media agua de red en Sevilla: 12,3°C
2.       Temperatura de salida del agua caliente: 45°C
 (45°C – 12,3°C) x 1,16 kWh/m3 °K x 1m3 = 37,9 kWh

Consideraremos un rendimiento de la caldera de gas de un 85%. Por lo tanto: 0,85x =  37,9 
x= 37,9/0,85 = 44,6 Kwh térmicos para cada metro cúbico de agua caliente
Gasto de energía por m3: 44,6 kWh x 0,06 €/kWh = 2,67 €
 Gasto de agua por m3: 1,30 € 
Gasto total por m3: 2,67 € + 1,30 € = 3,97 €

En este caso el coste total del metro cúbico de ACS sería de 3,97 €, más reducido que en el caso anterior.
Rociador estándar: 600 duchas x 50 litros/ducha = 30.000 litros = 30 m3
Rociador bajo consumo: 600 duchas x 32,5 litros/ducha = 19.500 litros = 19,5 m3

Ahorro anual asociado a la instalación de un rociador de bajo consumo:
(30 m3 – 19,5 m3) x 3,97 €/m3 = 41,68 € año, algo menos de la mitad que en el caso anterior. Y, aún en este caso, la inversión se amortizaría en menos de un año y luego… ¡a ahorrar!

Resumen de las estimaciones realizadas

Localidad
Nº miembros
Duchas año
Combustible
utilizado
Inversión
en rociador
Tiempo de amortización
Ahorro anual
(Tras la amortización)
Madrid
3
900
Gasoil
30 €
Menos de 4 meses
93,87 €
Sevilla
2
600
Gas natural
30 €
Menos de un año
41,68 €

Los cálculos no son perfectos; siempre se podrían incluir más variables: gasto de energía por bombeo de agua, amortización de la caldera... Pero si la estimación se complica mucho, los cálculos se hacen más farragosos y las opciones casi infinitas. Lo importante es que, a la vista de los datos, la conclusión parece clara: instalar un rociador de ducha de bajo consumo es una de las formas más rentables y eficaces de ahorrar energía en un hogar. Una rentabilidad que, por cierto, no sólo se mide en euros: también se traduce en más salud (un aire más limpio en nuestro barrio o ciudad) y en una menor contribución de nuestro hogar al cambio climático.

(1) Puedes obtener el dato para tu provincia en este documento del IDAE (página 50)
(2) Utilizamos precios de agua y energía que no incluyen la parte fija de la tarifa, ya que ésta se mantiene aunque haya ahorro. 

martes, 11 de febrero de 2014

Calefacción colectiva: consumir lo que necesitas y pagar lo que consumes es posible

Casi todos tenemos algún amigo o familiar que vive en una vivienda con un sistema de calefacción colectiva y se queja de un exceso de calor o de unos horarios de calefacción excesivamente amplios. 

Quizá por este motivo, mucha gente piensa que los sistemas de calefacción colectiva o centralizada consumen más energía que los individuales. Al fin y al cabo, en los últimos cada usuario ajusta el consumo a sus necesidades y opciones personales (horarios de permanencia en la vivienda, cantidad de calor deseada, etc).

Sin embargo, los sistemas colectivos (que en España se utilizan en un millón y medio de viviendas) tienen importantes ventajas a la hora de producir calor doméstico. Entre ellas destacamos:

1. Descuentos en el combustible: Los grandes consumidores -como las comunidades de propietarios- pueden lograr importantes descuentos (en el caso del gas natural, por ejemplo, el ahorro puede ser del 20% o 30% respecto al contrato de un particular).

2. Menor coste de mantenimiento: el coste del mantenimiento también es menor que en los sistemas individuales y, si es necesario renovar la caldera, la inversión se amortiza mucho antes.

3. Mayor seguridad: tener la caldera fuera de casa también es una ventaja, no solo por el espacio que ocupa, sino por la seguridad de que esté instalada en un cuarto específico y ventilado. 

4. Mayor eficiencia: las calderas comunitarias funcionan de forma continua, frente a los frecuentes apagados y encendidos de las individuales, lo que evita los consumos asociados a múltiples arranques. Además, el rendimiento de las calderas aumenta con el tamaño de la instalación.
Esquema de un sistema de calefacción
colectiva con distribución por columnas
Fuente: AERCCA

Efectivamente: las calderas colectivas resultan mucho más eficientes produciendo calor y agua caliente. Pero una parte sustancial de esa ventaja comparativa acaba por perderse si no es posible que cada cual consuma lo que realmente necesita… y pague en función de su consumo. El método, muy habitual, de repartir el coste de los sistemas colectivos de calefacción en función del tamaño de la vivienda desincentiva el ahorro, ya que éste no revierte económicamente en quien lo realiza.

Consumir el calor que realmente necesitas…

Más allá de pasar el invierno en pantalones cortos y camiseta de tirantes o abrir de par en par las ventanas en pleno mes de enero, existen soluciones para ajustar la cantidad de calor en una vivienda con un sistema de calefacción colectivo. Una de las soluciones más prácticas es instalar en los radiadores cabezales termostáticos (si quieres conocer más detalles sobre su utilidad y funcionamiento, puedes consultar este post)

… Y asumir los costes derivados de tu consumo

También es posible repartir los costes de la calefacción en función de la cantidad de calor utilizada en cada hogar. Si los hogares tienen una distribución “en anillo” (con una única vía de entrada y otra de salida del circuito de calefacción), lo más sencillo es instalar un contador de calor en cada vivienda. Sin embargo, en muchos edificios de viviendas antiguos el calor se distribuye por columnas verticales (ver imagen). En esos casos, en los que las entradas de la calefacción a cada hogar son múltiples, una buena opción es instalar repartidores del coste de la calefacción, unos pequeños aparatos que se colocan en cada radiador y recogen ciertos parámetros que cada cierto tiempo son traducidos a consumos reales, ya sea en términos energéticos o económicos. La instalación de los repartidores no requiere obra y su precio, con instalación incluida, es de unos 25 €.

Según la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción (AERCCA), en España, la mera instalación de un sistema de reparto de costes está dando lugar a ahorros medios superiores al 20%. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) añade que si el sistema de reparto de costes se complementa con un sistema que permita la regulación de temperaturas en los hogares (cabezales termostáticos o sistema equivalente) el ahorro llega a ser del orden del 30%.

Tomar decisiones en común

Consumir lo que necesitas y pagar lo que consumes es técnicamente viable… ¿Pero cómo lograr que una comunidad de vecinos se decida a acometer los cambios necesarios? Sobre esta cuestión, es interesante saber que los repartidores de coste de calefacción, los contadores individuales y otros aparatos con un cometido similar, son considerados “medidas de ahorro y eficiencia energética” a los efectos del artículo 17.3 de la Ley de Propiedad Horizontal. Esto significa que su instalación voluntaria por la comunidad de vecinos, sólo requiere el voto favorable de las tres quintas partes de los propietarios (Ver aquí el Real Decreto 1027 de 2007).

Para acabar, un dato que puede animar a algunos a respaldar el cambio de sistema: la nueva Directiva de Eficiencia Energética 2012/27/UE (que aún debe trasladarse a nuestra legislación nacional), indica, en los artículos 9 al 11, que todos los edificios que estén dotados de sistemas de calefacción o climatización centralizada deberán tener instalados dispositivos de medición individuales, ya sean repartidores de costes de calefacción en los radiadores o contadores individuales de calefacción. ¿Por qué no anticiparnos y aprovechar desde este mismo año las ventajas del cambio?

Enlaces de interés:

lunes, 27 de enero de 2014

Lámparas LED: algunos criterios básicos para elegir bien

Es un secreto a voces: en la iluminación con LEDs no es oro todo lo que luce. El rápido desarrollo de la tecnología y la falta de estándares hacen que encontremos en el mercado productos de calidad muy diversa. Por otra parte, la variedad de modelos de lámparas LED que encontramos en tiendas de iluminación y ferreterías no para de aumentar. Hoy en día disponemos de LEDs para casi cualquier necesidad de iluminación que pueda plantearse en un hogar. La cuestión es: ¿cómo encontrar el producto más adecuado para nuestras necesidades?

La iniciativa internacional Premium light está llevando a cabo ensayos sobre 80 modelos de bombillas de LED, en los que se valora su calidad y eficiencia. Fruto de la experiencia, el proyecto aporta una serie de criterios útiles para elegir LEDs de buena calidad. He aquí las principales recomendaciones: 

Flujo luminoso: la cantidad de luz que deseamos que arroje una lámpara puede ser diversa, en función del uso que queramos darle y de nuestras preferencias personales. Cuando las bombillas eran incandescentes, lo habitual era referirnos a la cantidad de luz que proporcionaba la bombilla por los vatios que consumía. Sin embargo, en la actualidad en el mercado encontramos lámparas que tienen una eficiencia muy dispar, por lo que, para elegir una que arroje una determinada cantidad de luz, la mejor referencia es conocer su flujo luminoso, que se expresa en lúmenes. Para quienes todavía miden la luz de las bombillas “en vatios”, puede resultar útil esta tabla de equivalencias:

Bombilla incandescente
Lámpara fluorescente compacta
Lámpara LED
25 W
229 Lumen
249 Lumen
40 W
432 Lumen
470 Lumen
60 W
741 Lumen
806 Lumen
75 W
970 Lumen
1055 Lumen
100 W
1398 Lumen
1521 Lumen

Vida útil: el dato de la vida útil de una bombilla que proporciona el fabricante corresponde al tiempo mínimo de funcionamiento alcanzado por una muestra de bombillas cuando al menos el 50% de ellas todavía está funcionando. Esto significa que es legal que el 50% de las bombillas estén dañadas si el tiempo de vida útil específicado es cumplido por el otro 50%. 

Las lámparas LED no se “funden” (sólo dejan de emitir luz si el controlador falla), pero su luminosidad va disminuyendo con el paso del tiempo. Por ello, su vida útil se ha definido como el tiempo durante el cual la lámpara aún emite el 70% de la luz inicial. Para el caso de las lámparas LED, Premium Light recomienda elegir productos con una vida útil mínima de 25.000 horas, mientras que, para el caso de lámparas fluorescentes compactas, sugiere tomar la referencia de 12.000 horas. 

Eficiencia energética: es recomendable elegir productos de eficiencia A+. Para mejorar la eficiencia de nuestros sistemas domésticos de iluminación merece la pena plantearse reemplazar los focos halógenos por LED. Hay que recordar que las lámparas LED son especialmente adecuadas para la iluminación puntual, son mucho más eficientes que las lámparas halógenas y tienen una vida mucho más larga (ver el post “cambiar las lámparas de los focos halógenos por LEDs”).

Temperatura de color: la temperatura de color, que se mide en grados Kelvin, nos indica si la lámpara proporciona una luz más cálida o más fría. Para asegurar una luz cálida, la más recomendable para la iluminación doméstica, debemos elegir lámparas con una temperatura de color entre 2700 y 3200 K. 

Reproducción cromática: además del color de la luz, un interesante criterio de calidad es la capacidad de una fuente de iluminación para representar sin distorsiones los diversos colores de los objetos iluminados en la habitación. Éste criterio se denomina “reproducción del color” y se mide por un “Índice de Reproducción del Color” (Ra). Para lámparas fluorescentes Compactas y LED, la legislación europea exige que este índice sea al menos de 80, por lo que este sería el mínimo que debemos aceptar. Un Ra superior a 90 se considera muy bueno. 

La información sobre estos aspectos puede encontrarse en el embalaje de la bombilla. 

Si deseamos ir sustituyendo algunas de nuestras viejas bombillas por lámparas de LEDs, es recomendable dar prioridad a aquellas que utilizamos más frecuentemente (lo más habitual es que sean las del comedor y la cocina). De esta manera amortizaremos más fácilmente la inversión realizada.

Para saber más sobre a la calidad real de los modelos que actualmente se comercializan en el mercado europeo, merece la pena consultar las conclusiones de las pruebas comparativas realizadas en el proyecto Premium Light:
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