"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



lunes, 21 de noviembre de 2016

Cerca de 1.500 personas de Europa, el Norte de África y Oriente Medio han aprendido cómo reducir su huella ecológica gracias al proyecto Green in Everyday Life

La iniciativa, que ha contribuido a la internacionalización del Programa Hogares Verdes, ha creado el Manual y la red internacional Green4life, que facilitarán a otras organizaciones del mundo promover hábitos sostenibles



Dos años es el tiempo que han estado trabajando juntas la Asociación Columbares, el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), Global Playground Stockholm, Insider Access, Consorzio abn, Bassin Guir y East & West Center en el proyecto Green in Everyday Life financiado por el Programa Erasmus+. Organizaciones de España, Suecia, Reino Unido, Italia, Marruecos y Jordania, han trabajado con colectivos tan diversos como presos, familias, jóvenes, inmigrantes o escolares para reducir el impacto que nuestras acciones cotidianas tienen en el medio ambiente.

Las actividades realizadas han incluido 63 auditorias ambientales para evaluar el comportamiento de los participantes en relación a la gestión del agua, la energía y los residuos, así como sus pautas de consumo y movilidad. Se han desarrollado 68 talleres en los que han aprendido, de forma práctica, a realizar una compra más ética y ecológica, a moverse en bicicleta o a ahorrar en las facturas y se han entregado 157 kits de ahorro doméstico que han ayudado a aplicar las recomendaciones y consejos de ahorro. En total, 1.453 personas se han beneficiado de las actividades del proyecto.
Green in Everyday Life surgió con la idea de llevar el Programa Hogares Verdes al ámbito internacional con diferentes grupos objetivo, adaptando la metodología y los materiales educativos a la realidad de cada territorio y colectivo destinatario y en ese sentido, estamos muy satisfechos con el trabajo realizado.
Los resultados muestran datos tan sorprendentes como un ahorro de emisiones de CO2 de hasta el 15 % en Marruecos y Jordania o el ahorro de casi un 50% del consumo de agua en una escuela italiana. Además, en el Reino Unido el proyecto ha demostrado ser una poderosa herramienta para mejorar la autoestima y promover la inclusión social de colectivos vulnerables y en Suecia ha sido la semilla de la iniciativa “Urbangardening in sub-urbandistrict Skarpnäck in Stockholm”, en la que numerosos jóvenes han aprendido a cultivar sus propias verduras ecológicas. En Marruecos, el proyecto ha sido el promotor de cambios en las políticas locales, gracias a la organización de foros en los que se han elaborado propuestas para mitigar los efectos del cambio climático.

Entre los puntos fuertes del proyecto, destaca el manual Green4life, una extensa guía que permitirá a cualquier entidad del mundo poner en marcha un proyecto similar en su país, y la red internacional Green4life, un espacio para el intercambio de materiales educativos y metodologías relacionados con la promoción de hábitos sostenibles a la que cualquier entidad puede unirse de forma gratuita pinchando aquí. Además, el proyecto ha promovido el intercambio de experiencias entre educadores ambientales de Green in Everyday Life y la Red Hogares Verdes nacional, que se encontraron en las Jornadas Hogares Verdes-Green4life celebradas el pasado mes de junio en el CENEAM, contribuyendo a la mejora del Programa y la transferencia de conocimientos entre diferentes organizaciones.

Además, se han editado varios vídeos divulgativos, en los que los socios del proyecto Green in Everyday Life y los miembros de la red Hogares Verdes nos cuentan su experiencia de trabajo. Un adelanto de los vídeos puede verse pinchando aquí (los definitivos se actualizarán en los próximos meses).
Queremos acabar agradeciendo a todos los socios participantes y a todos los colaboradores su esfuerzo y sus aportaciones, así como a todos los destinatarios del programa su entusiasmo y su participación. ¡¡Ha sido un placer!!

jueves, 20 de octubre de 2016

12 mitos y malentendidos sobre ecología doméstica

Trabajo grupal en las Jornadas de Intercambio de Experiencias
En las últimas Jornadas de Intercambio de Experiencias del programa Hogares Verdes propusimos a los participantes – la mayoría con experiencia dinamizando programas de ecología doméstica – un pequeño ejercicio colectivo: identificar mitos y malentendidos que habían detectado a través de su trabajo con los hogares. De la lista obtenida, hemos seleccionado 12 de los mitos más habituales, que os presentamos a continuación.

1. Ser más ambientalista supone un mayor coste para el bolsillo

Visto desde una perspectiva global, es justamente al revés. Ser ambientalista supone ser frugal, evitando el despilfarro y el hiperconsumismo. Siguiendo un estilo de vida ambientalista, no se gasta más, sino que se ahorra. Otra cosa es que, en algunos casos no optemos por el producto más barato porque valoremos otros criterios: la calidad del producto, su bajo impacto ambiental, su procedencia de comercio justo… Pero hay buenos motivos para ello y el gasto total es lo que cuenta ¿no?

2. El transporte público es caro

Si lo comparamos con el coche particular (que es lo que se suele tener en mente al hacer esta afirmación) no podemos estar de acuerdo. Hay que recordar que el coste del coche es mucho más que el gasto en gasolina: añade el coste de la compra del vehículo, el seguro, en los cambios de aceite, las averías… y descubrirás que el coche sale por un pico. Además, pagamos otros precios por el uso masivo del coche: contaminación del aire, invasión de las calles, accidentes… Visto así, el transporte público no es caro.

3. Los productos ecológicos son un invento de las empresas

Lo ecológico no es un invento reciente. En realidad, la agricultura que se practicaba antes de que se extendiera el uso de fertilizantes químicos y pesticidas era, esencialmente, ecológica. Por otra parte, los sellos oficiales que identifican los productos procedentes de la agricultura y ganadería ecológica son regulados por la Unión Europea y su obtención conlleva un compromiso exigente por parte de los productores, que son sometidos a controles rigurosos.

4. Es importante comer carne todos los días, porque nuestro cuerpo necesita proteínas

España es uno de los países con mayor consumo de carne per cápita y, de hecho, nuestro consumo medio de carne es muy superior al que recomienda la Organización Mundial de la Salud. En realidad, no es necesario comer carne todos los días para gozar de buena salud. Y hay numerosos alimentos de origen vegetal ricos en proteínas, entre ellos las legumbres.

5. Es mejor bañarse que ducharse

En realidad, todo depende de la cantidad de agua que utilicemos y generalmente… ¡Es justamente al contrario! Una ducha de cinco minutos supone el gasto de entre 30 y 50 litros de agua, mientras que un baño requiere de 250 a 300 litros. Una ducha “normal” es, por tanto, mejor para nuestro bolsillo… y para nuestros ríos.

6. El agua embotellada es más saludable que el agua de grifo

Los estudios comparativos entre agua de grifo y agua embotellada concluyen que no existen grandes diferencias de calidad entre ambas, salvo en las localidades en las que se desaconseja el consumo del agua de grifo debido al deterioro de las fuentes de abastecimiento. Las campañas publicitarias han contribuido a extender la creencia de que el agua embotellada es más pura, pero lo cierto es que en ocasiones también pueden contener también contiene sustancias químicas o bacterias. De hecho, se dan casos de contaminación tanto en el agua embotellada como en la corriente.

7. Dejar la calefacción a una temperatura constante consume menos que apagar y encender cuando te hace falta

Si nos vamos a ausentar de nuestra vivienda durante algunas horas es preferible apagar la calefacción o bajar el termostato varios grados. Lo mismo puede aplicarse al horario nocturno, cuando estamos descansando. Si no lo ves claro, te recomendamos que leas esta entrada del blog.

8. Dejar las bombillas de bajo consumo encendidas consume menos que apagar y encender cada vez que se necesita

Los antiguos sistemas de encendidos de los fluorescentes tenían un consumo significativo, pero desde hace años el encendido tiene consumos inapreciables, por lo que merece la pena apagar cada vez que dejas de necesitar la iluminación.

9. Separar los residuos en casa quita puestos de trabajo en el centro de tratamiento

Si te paras a pensarlo, el argumento es tan peregrino como defender que tiras tus residuos por la calle para que no se pierdan puestos de trabajo en los servicios de limpieza… o que cometes delitos para dar trabajo a la policía. Conviene saber que la separación facilita enormemente el reciclaje y, de hecho, algunos residuos son, en la práctica, muy difíciles de reciclar si no los separamos en origen, ya que se estropean al mezclarse con otros restos o resultan muy difíciles de recuperar.

10. Separar los residuos es una pérdida de tiempo, porque “al final se junta todo en el camión”

Sin descartar que en alguna ocasión se haya dado el caso, no es, ni mucho menos, lo habitual. Por ejemplo, los contenedores de papel-cartón y vidrio son descargados regularmente en camiones que trasladan esas materias primas a las fábricas correspondientes, ya que ahorran materias primas y energía en la fabricación de papel y vidrio.

11. “Yo reciclo”

Cuando depositamos nuestros residuos domésticos en los contenedores de vidrio, papel o envases estamos colaborando en el primer paso del reciclaje: la separación. Pero el reciclaje real se produce cuando los residuos son utilizados como materia prima para fabricar nuevos productos. En definitiva, lo que hacemos en nuestros hogares es “separar”. Pero la colaboración de ayuntamientos y fabricantes es esencial para que se produzca un reciclaje efectivo.

12. “Los tetrabrik van al contenedor del papel”

Los tetrabrik tienen cartón en su cara externa, pero también poseen finas capas de plástico y aluminio, por lo que no deben depositarse en los contenedores de papel.

lunes, 10 de octubre de 2016

Posos de café: hay vida detrás de la taza


¿Para cuántos de nosotros el día no comienza de veras hasta que nos tomamos la primera e imperdonable taza de café como si fuese un “chute” directo en vena? Da igual que sea de una cafetera italiana de las de toda la vida, una de espresso o una de capsulas, el momento del café forma parte de nuestra rutina matutina sin la que nos es imposible salir de casa.

Tras esa rutina, viene otra, la de limpiar nuestra cafetera para dejarla preparada para la próxima dosis de nuestra adicción ;). Y entonces, de forma mecánica y casi sin darnos cuenta, hacemos un gesto inmediato de tirar los restos del café molido (llamados posos o zurrapa según la zona) o la capsula al cubo de basura, porque… ¿ qué otra cosa vamos a hacer con ellos? Si ya no sirven para nada ¿no?

Pues si realmente te preguntas si es posible darles una segunda vida a esos posos, quizás la respuesta te va a sorprender: ¡¡ Si se puedeeeeeeeee !! Aún puedes sacarle mucho provecho a ese producto tan insignificante, ya que estos posos de café tienen aún unas cualidades que permiten darles otros usos.

Teniendo en cuenta que a la taza llega menos de un 1 % del grano, los posos restantes todavía están cargados de nutrientes y otros productos orgánicos, así como de propiedades físicas, que pueden aprovecharse.

Aunque no estamos ni siquiera entre los 25 países que más café consumen en el mundo, lo cierto es que el consumo de café en España es alrededor de 3,5 kg por habitante al año, lo que supone que tiramos a la basura más de 150 millones de kilos de restos de café al año (a nivel mundial se estima que son 2.000 millones de toneladas de posos y otros subproductos)

Además, estudios recientes de la Universidad de Granada y del CSIC han demostrado que los posos de café tienen sorprendentes propiedades saludables, siendo ricos en fibra y en compuestos fenólicos altamente beneficiosos, e incluso tienen una capacidad antioxidante 500 veces superior a la de la mismísima vitamina C. Esos resultados, unido al dato de que el sector del café genera al año 2.000 millones de toneladas de posos y otros subproductos (como la cascarilla del café),hacen pensar que los restos del café se podrían reutilizar para elaborar alimentos más saludables para los humanos

Por eso, teniendo en consideración que actualmente todos estos restos se arrojan a los vertederos, reciclar café se convierte un pequeño gesto ecológico, pero, sobre todo, puede ser muy práctico para solucionar pequeños problemas a nivel doméstico de forma natural.

Conclusión: ¡¡ No tires los posos de café al cubo de la basura!! Aún tienen mucha vida útil…

Para qué sirven y cómo los podemos emplear

Aquí te presentamos una lista de los usos más habituales en el ámbito doméstico, pero seguramente surgirán nuevas ideas para aprovecharlos al máximo. Si es así, no dudes en compartirlas con nosotros

Neutralizar los malos olores del hogar y aromatizar 
  • De las Manos o utensilios de cocina : Como ya sabes, después de pelar y picar ajos o limpiar pescado, no es fácil eliminar el olor de las manos. Para ello, solo tienes que frotártelas bien con los posos de café, y después enjuagártelas con agua. ¡Comprobarás que el olor ha desaparecido! 
  • Del Cubo de basura: Deja secar los posos de café y extiéndelos en el fondo del cubo de basura, por debajo de la bolsa. Esto ayudará a mantener el cubo sin olores durante varios días. ¡Pero acuérdate de renovarlos tras unos días de uso! 
  • De la Nevera: Introduce los posos de café secos en la nevera en un pequeño recipiente hondo ( para evitar que se vuelque accidentalmente ) destapado. 
  • De Armarios o el interior del coche: Coloca los posos en una bolsa porosa - o incluso puedes utilizar ese par de panties que ya no te vas a poner porque tiene alguna pequeña marra - ciérrala bien, ponle una cinta para colgar y cuélgala de una percha o del espejo retrovisor.
  • Puedes fabricar Velas aromáticas de café: En un tetrabrick vacío, limpio y seco, se echa un poco de parafina líquida e inmediatamente los posos de café. Se termina de llenar el cartón con parafina líquida, se le pone una mecha y se deja secar hasta que se endurezca. Cuando se endurece por completo se rompe el cartón y queda la vela. 
Limpieza y Mantenimiento doméstico 

Por su estructura de grano, presentan propiedades abrasivas, que lo hacen muy útil a la hora de limpiar :
  • Ollas y sartenes no antiadherentes: Cuando los residuos son difíciles de eliminar, se puede añadir posos de café en la sartén y frotar con un estropajo.
  • La chimenea: Si antes de barrer las cenizas de la chimenea, las cubres con posos de café mojados o húmedos, éstos ayudarán a tener el polvo y las cenizas controladas, de modo que no vuelen por todo la habitación, haciendo más cómodo el proceso de limpieza de tu chimenea.
Por otro lado, también sirven para reparar pequeños arañazos en muebles de madera oscura: solo tienes que echar unos cuantos posos de café sobre el arañazo, con ayuda de un bastoncillo para los oídos, dejarlos actuar durante diez minutos y después pulir la zona con un trapo.

Higiene Personal y Doméstica
  • Jabones: Cuando hagas tu jabón casero, solo tienes que añadir a la mezcla un poco de posos de café, y conseguirás un jabón con gran capacidad para eliminar olores persistentes.
  • Mascarilla revitalizante para cabellos oscuros: Hay varias maneras de utilizar los posos de café como estimulador del crecimiento del cabello.
    - Puedes “lavarte la cabeza” con los posos de café antes de utilizar el champú (ayudará a éste a eliminar la grasa del pelo), o añadirlo a tu acondicionador, y después enjuagarlo.
    - Si no te importa que el pelo te huela a café, otra forma es preparar una loción con la que te rociarás las raíces durante el día. Para ello, solo hay que mezclar los posos de café con una o dos tazas de agua caliente, y dejarlo reposar unos 15 minutos. Tras eso, se cuela y se echa el líquido en una botellita con atomizador. Puede conservarse en la nevera.
  • Exfoliante para la piel: Muele los posos si es necesario, para asegurarte de que queden extrafinos. Después mezcla el resultado con aceite de oliva o con tu gel de baño o jabón líquido y lávate como de costumbre. En las zonas con piel menos sensibles, también puedes darte un masaje con el café sobre la piel húmeda usando movimientos circulares 
  • Tratamiento relajante, exfoliante y desodorizante para los pies: Agrega los posos de café a una palangana con agua caliente, en la que introducirás los pies por unos 15 minutos. También puedes frotarte los pies con los posos de café para suavizar la piel y eliminar células muertas. 
  • Cortar pequeñas hemorragias: Para heridas que no son serias, se puede parar el sangrado echando posos de café directamente sobre la herida. Se deja dos minutos y se enjuaga. El sangrado se habrá detenido.
Elaboración de manualidades 
  • Fabricación de Tinte casero natural: Pon los posos en un filtro, empápalos con agua caliente durante cinco minutos, y obtendrás un tinte de color marrón, ideal para darle a la madera un toque rustico oscuro, teñir ropa o pintar sobre papel. 
  • Relleno de Manualidades: Una vez secos, puedes rellenar con ellos manualidades que necesiten un relleno “blando” como alfileteros, muñecos o pequeños cojines. Solo asegúrate de que las costuras estén bien cerradas para no ir perdiendo el relleno al usarlo.
Cuidado del jardín y mascotas

Quizás sea de los usos más conocidos para los aficionados a la jardinería y/o la horticultura, pero no por ello deja de sorprender a los que aún no nos hemos iniciado en ese campo
  • Abonar y dar Estructura al sustrato: Añadiendo los posos de café a la tierra de tus plantas mejorarás su red de drenaje, ventilación y retención de agua, además de aportar nutrientes al suelo (especialmente nitrógeno y fosforo). Puede utilizarse de forma directa, mezclándolo con la tierra y regando, o de forma líquida, diluyendo unos 50 gr en 4 litros de agua. 
  • Cultivar setas y hongos: Los organismos que mejor saben aprovechar los nutrientes que aún quedan en los posos del café son los hongos, y se ha comprobado que crecen con más rapidez que en madera dura o paja. Basta con mezclar los posos con el micelio (o semilla) de la seta escogida dentro de una bolsa de plástico, caja o tarro de cristal, dejarlas en una habitación a oscuras y regarlas, y en unas dos semanas se pueden recoger las primeras setas. 
  • Favorecer el Compostaje y/ o Vermicompostaje de los restos orgánicos: Se pueden mezclar con los restos orgánicos en el compostador casero para favorecer su desarrollo. En el caso del vermicompostaje no se sabe exactamente cómo, pero permite mantener una elevada población de lombrices.
  • Repelente de insectos: para ahuyentar a plagas como hormigas, mosquitos y caracoles en nuestras plantas.
  • Antipulgas: Aplícalo mezclado con el champú de tu mascota y masajeando bajo la piel del animal. No sólo evitará las pulgas, sino que hará que su pelo tenga mayor suavidad.
¿Por qué reutilizar los posos del café?

Los beneficios ambientales de la utilización de los posos de café son múltiples:

⇒ Se reutilizan los posos del café, y se puede apoyar el desarrollo de un negocio alternativo a la producción o venta de café, que se integra dentro de la llamada Economía Azul, cuya filosofía puede resumirse en “los desechos de un producto son la materia prima para la producción de otro”.

⇒ Se reduce la emisión de metano, Gas de Efecto Invernadero procedente de la descomposición de los posos en los vertederos.

⇒ Se reduce el volumen de desechos que van a los vertederos, reduciendo así la necesidad de espacio para ello.

⇒ Es más sostenible, pues no sólo es “ecológico“ para el medioambiente, sino que, si además utilizas café de comercio justo, se apoya el desarrollo local de las comunidades productoras de café.

El proceso de fabricación y conservación
  1. Recolección: Si utilizas una cafetera con filtro, ya tienes el trabajo hecho. Si es de capsula, debes recortar las tapas de las capsulas con ayuda de un cuchillo, aprovechando como punto de inicio el agujero que ha hecho la cafetera en la capsula
  2. Secado: vacías el contenido del filtro o de la capsula en un colador (lo más amplio posible) para que vaya eliminando el agua que le pueda quedar. A continuación, lo dejas en un lugar ventilado , y a ser posible soleado, durante al menos 24 horas – según la época del año puede necesitarse algo más de tiempo – removiéndolo de vez en cuando para facilitar la ventilación de los posos. Una vez secos o casi secos, lo pasas a una bandeja o recipiente de poca profundidad y la máxima anchura posible, y se pone al sol. 
  3. Conservación: Se conserva sin problemas en un recipiente de cristal.
Aunque para algunos usos se humedezcan los posos, es importante que éstos estén completamente secos cuando se guarden, pues si no empiezan a “criar” moho en su superficie.

María del Mar Arjona Cabrera
Ecoemotion Educación Ambiental

miércoles, 31 de agosto de 2016

Cambio climático y salud

Tras la magníficas entregas  "Guía para una vida más saludable y sostenible" (2013) y "Hogares saludables, edificios sostenibles" (2015), el observatorio DKV Salud y Medio Ambiente presenta la monografía "Cambio climático y salud" (2016), en la que pasa revista a las implicaciones para nuestro bienestar físico y nuestra salud del fenómeno del cambio climático. 

Igual que en ocasiones anteriores, el nuevo trabajo destaca por su cuidada presentación y su orientación divulgadora, destacando el excelente trabajo gráfico, que permite un acceso muy visual a los contenidos propuestos.

El informe, que lleva como subtítulo "actuando frente al cambio climático para mejorar la salud de las personas y del planeta",  presenta algunas claves para reconocer la importancia del desafío en términos sanitarios y destaca los beneficios, directos e indirectos, de la lucha contra el cambio climático, que es concebida como  "la mayor oportunidad del siglo XXI en materia de salud mundial".

La publicación, a la que puede accederse gratuitamente en esta dirección, se estructura en nueve bloques:
  1. El cambio climático es el mayor desafío del siglo XXI
  2. Cambio climático y salud pública: una visión global
  3. Salud y escenarios meteorológicos extremos
  4. Cambio climático, calidad de aire y salud
  5. Cambio climático y enfermedades infecciosas transmitidas por vectores
  6. Salud cambio climático y seguridad alimentaria
  7. El papel de la comunidad sanitaria frente al cambio climático
  8. 76 compromisos por el clima que beneficiarán, también, tu salud
  9. Bibliografía y recursos en salud y cambio climático

viernes, 19 de agosto de 2016

Pequeños gestos

Las campañas de sensibilización ambiental nos demandan “pequeños gestos” para salvar el planeta. Sencillas contribuciones que, al parecer, pueden marcar la diferencia entre deterioro y conservación. Los pequeños gestos centran frecuentemente los mensajes de cambio enviados a los ciudadanos y protagonizan los estudios sobre compromisos personales en favor del medio ambiente. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre el valor real de los comportamientos propuestos para avanzar hacia la sostenibilidad. 

A menudo los grandes problemas ambientales se generan por la suma de muchas contribuciones; por la agregación de acciones que, vistas de forma aislada, parecen poca cosa: utilizar el vehículo particular para ir al trabajo o comer carne a diario serían dos ejemplos de comportamientos “muchos y pequeños” que provocan grandes problemas. Pero cuando las campañas de sensibilización nos hablan de pequeños gestos, suelen referirse a otro tipo de acciones, mucho más ligeras, como apagar la luz cuando sales de una habitación o cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes. Ante la reiteración de este tipo de propuestas, cabe preguntarse: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de gestos “pequeños”? ¿A lo – aparentemente – modesto de una contribución personal frente al conjunto de millones de contribuciones similares… o los llamamos “pequeños” porque requieren poco esfuerzo, al tratarse de acciones “sencillas e indoloras”?

Sencillo, indoloro… ¿inefectivo?

La iluminación apenas supone un 6-7% del consumo de energía de un hogar medio en España. Por eso, apagando luces difícilmente lograremos recortes significativos de nuestra factura eléctrica. Por otra parte, cerrar el grifo mientras te lavas los dientes permite ahorrar unos 4 ó 5 litros de agua, lo que supone un 3-4% del consumo doméstico medio de un español. Desde la perspectiva de sus consecuencias, es evidente que los “pequeños gestos” pueden provocar grandes equívocos.

No se me malinterprete; defiendo que, incluso los gestos aparentemente inocuos, tienen un valor. Para empezar, poseen un valor simbólico y educativo. Apagar el interruptor de una lámpara o cerrar el grifo al lavarse los dientes han sido para muchos las primeras formas de expresar en acciones el convencimiento personal de que es necesario hacer un uso cuidadoso del agua y la energía.

Sin embargo, lo cierto es que las grandes campañas que demandan pequeños gestos pocas veces presentan estas propuestas como el inicio de un cambio más profundo. Por el contrario, frecuentemente transmiten la idea de que, para hacer frente a nuestras responsabilidades con el planeta, todo lo que necesitamos es seguir una modesta colección de sencillas y fáciles recetas, que conllevan muy poco esfuerzo.

Cuando la motivación para el cambio escasea, empezar haciendo propuestas “simples e indoloras” quizá no sea mala idea. Nada que objetar a la estrategia de empezar por lo más fácil. Pero, ¿por qué los comportamientos más promocionados son casi siempre los que tienen un impacto más reducido en nuestra huella hídrica o energética… o en nuestra factura? Puestos a promover comportamientos “simples e indoloros” ¿por qué no elegirlos también eficaces? Cambiar el rociador de ducha clásico por uno de bajo consumo es sencillo y permite reducir casi a la mitad el consumo de agua en la ducha (uno de los principales consumos de agua en el hogar) y el pequeño gasto ocasionado por la compra del rociador se recupera en unos meses por los ahorros en las facturas de agua y energía. Ponerte una capa más de ropa en casa y reducir 1-2°C la temperatura del termostato de la calefacción se traduce en ahorros que pueden superar el 10% de la factura de combustible de calefacción. ¿Por qué esos “pequeños gestos” no suelen incorporarse a los catálogos de acciones propuestas en las campañas de ahorro? Cuándo hablan de “pequeños”… ¿quieren decir también inofensivos? ¿Inocuos?

Otros posibles malentendidos

Los pequeños gestos pueden ser el punto de partida de un cambio. Pero no es posible ignorar que las campañas de “pequeños gestos” pueden generar malentendidos y efectos indeseables:

- Efecto tranquilizador: adoptar un comportamiento pro-ambiental “simple e indoloro” nos permite auto-convencernos de que somos ciudadanos ecológicos y responsables.

- Efecto sombra: cuando el foco del cambio de los comportamientos se pone sobre determinadas propuestas, otras – más profundas o relevantes – quedan en la sombra.

Estos malentendidos pueden ser involuntarios, aunque no es posible ignorar que, en ocasiones, son buscados. A modo de ejemplo, esta pieza de publicidad radiofónica que aboga por un “pequeño gesto” – adquirir un nuevo modelo de neumático ahorrador – en detrimento de una opción auténticamente relevante: dejar el coche en casa.

- Locutor: ¿Y usted qué hace para ahorrar carburante?
- Voz 1 (mujer): “Yo dejo el coche en el garaje”
- Locutor: “Vamos a preguntar al muñeco Michelin: ¿Y tú Michelin?”
- Michelín: “Yo sigo conduciendo. Porque con los nuevos neumáticos Michelin Energy Saver ahorro carburante mientras conduzco.
- Locutor: ¡Gran noticia para los conductores!
- Muñeco Michelín: Y para el medio ambiente.
- Voz en off: Michelín, la mejor forma de avanzar. Consulte las condiciones de las pruebas en
www.michelin.es

Muchas rutinas insostenibles están compuestas de “pequeños gestos” que deben ser puestos en entredicho y cambiados. Pero debemos plantear esos cambios desde el rigor y la honestidad, para evitar que nos invada una exagerada autosatisfacción por lo que a menudo sólo es un pequeño paso en la buena dirección.

@pacoherashern

jueves, 30 de junio de 2016

Microplásticos: cómo evitarlos


La imagen que estás viendo fue tomada esta misma semana en Famara, en la costa de Lanzarote. Entre las arenas de esta hermosa playa se distinguen numerosos fragmentos de plásticos: son los denominados “microplásticos”, que llagan con las olas a modo de moderna espuma marina.

Los microplásticos en la arena nos recuerdan que los mares de todo el planeta se están viendo inundados de esta indeseable masa multicolor. Una parte procede de plásticos de mayores dimensiones que, por la acción del sol, se van fragmentando progresivamente; en otros casos son restos que ya desde su origen tienen un pequeño tamaño. Quizá no seas consciente de que cada vez más productos de uso cotidiano contienen micropartículas plásticas, entre ellos diversos exfoliantes o dentífricos.

Los microplásticos aparecen en la orilla de nuestras playas, pero también en el mar profundo, en el estómago de los peces… Se han incorporado a la cadena alimentaria y aparecen en reservas de agua potable. Afectan a individuos invertebrados (reduciendo su velocidad de natación hasta inmovilizarles, lo que supone su muerte), a cetáceos (el 100% de que vararon en las costas gallegas en los últimos años había ingerido microplásticos) y dañan gravemente a algunas aves que los confunden con comida, sufriendo intoxicaciones, heridas internas, úlceras y bloqueos intestinales.

Cómo evitar los microplásticos

Las tres fuentes principales de los microplásticos que invaden los mares son:
  • Algunos cosméticos, como los exfoliantes, y dentríficos
  • La ruptura de materiales plásticos de mayor tamaño
  • Los fragmentos que se desprenden en el lavado de la ropa de tipo sintético 
Podemos reducir la cantidad de microplásticos que van a parar a los ríos y los mares siguiendo estos consejos:
  • Evitar los productos de cosmetica e higiene que contienen microplásticos: en las etiquetas que informan sobre la composición de los productos aparecen a menudo bajo el término “polyethylene”
  • Evitar usar ropa hecha a base de fibras sintéticas, y especialmente la de poliéster, que desprende cientos de fibras microscópicas cada vez que es lavada
  • Evitar el consumo de plásticos de usar y tirar (por ejemplo, las bolsitas monodosis de detergentes de lavadora y lavavajillas).
Microplásticos y cosméticos

Tal y como señala la web Sin Plástico, la presencia de micro-plásticos en nuestra cosmética (geles de ducha, champús, dentífricos, exfoliantes…) conlleva dos graves problemas:
  • Para el medio ambiente. Estas micro-partículas, al ser tan pequeñas, no son filtradas por los sistemas de depuración de aguas, por lo que viajan por la red de alcantarillado hasta llegar a nuestros ríos y de ahí, a nuestros mares y océanos. Contribuyen a crear la gran sopa de plástico en la que se están transformando nuestros océanos. 
  • Para la salud. Estas partículas afectan a la cadena alimentaria: las que han llegado a los océanos son consumidas por los peces como si fueran plancton, “plastificando” los animales que acabarán en nuestros platos. También se han encontrado plásticos en otros productos como la sal de mesa. 
La mejor forma de evitar los microplásticos en los cosméticos es evitar los productos que contengan los siguientes ingredientes:
  • El polietileno, aparece como Polyethylene (PE). 
  • El polipropileno, suele aparece como Polypropylene (PP). 
  • El polietileno glycol, suelen aparecer como PEG- seguida de un número, por ejemplo PEG-32. 
  • El Polimetacrilato de metilo (PMMA). 
  • El Tereftalato de polietileno (PET).

lunes, 20 de junio de 2016

Cocina comprometida con el clima: el libro de recetas

En la entrada anterior ("Cambiar de dieta para cambiar el mundo") hablábamos del papel crucial de nuestros hábitos alimentarios en la lucha contra el cambio climático. Pero unas nuevas formas de alimentarse requieren practicar una “nueva cocina”.

Afortunadamente, ensayar una cocina comprometida con el clima es ahora más fácil gracias al magnífico libro de recetas recién editado por la Fundación Ecología y Desarrollo y que puedes descargarte aquí gratuitamente.  

La publicación aporta un sinfín de ideas y pistas para disminuir nuestra huella de carbono desde nuestra cocina. Contiene recetas sencillas, con ingredientes habituales y fáciles de conseguir (siempre y cuando sean de temporada y no hayan recorrido cientos de kilómetros hasta nuestra casa).

En la página de la derecha figuran las recetas y en la izquierda se dan propuestas y sugerencias sobre usos y maneras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero desde la cocina. Al final, se incluyen las recetas ganadoras y finalistas profesional y amateur del Concurso de Cocina Comprometida por el Clima, así como los enlaces para visionar su preparación.

Para cada receta se ha calculado dos huellas de carbono diferentes en función de sus ingredientes y de su modo de elaboración. La primera corresponde a la huella de la receta aplicando los ejemplos de buenas prácticas descritos en este libro (productos de proximidad, temporada, ecológicos… y elaboración eficiente (cocción): microondas, olla presión...). La segunda huella corresponde a un cálculo en condiciones más comunes: productos habitualmente encontrados en el mercado y elaboración con vitrocerámicas y hornos que equipan y se emplean en la mayoría de las cocinas.

Parrillada de hortalizas con queso de cabra, gazpacho clásico con un toque de cereza, lasaña hortelana, albóndigas vegetarianas, queso de almendras, flan de huevo y compota de manzana… ¿Verdad que suena muy bien? ¿A qué esperas para descargar el libro y empezar a innovar?