"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



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jueves, 16 de febrero de 2017

Comprar sin aceite de palma

Imagen: Proyecto Melindungi
¿Sabías que el aceite de palma es el aceite más consumido en el mundo? Se calcula que, en la actualidad, el 40% de todo el aceite vegetal que se produce es aceite de palma. Según datos de la OCDE, en la Unión Europea cada persona consume de media… ¡ 59,3 kilos anuales de aceite de palma!

Desde el punto de vista de la alimentación, se trata de un aceite rico en grasas saturadas (nada menos que un 50% frente al 15% que tienen de media otros aceites), por lo que no es una buena alternativa nutricional. Pero su impacto ambiental es aún más preocupante: los bosques tropicales de países como Indonesia, Malasia o Tailandia están siendo sustituidos por inmensas plantaciones para producir aceite de palma. A modo de ejemplo, se estima que la isla de Borneo perdió, entre 1973 y 2010, más del 30% de sus bosques debido a los incendios y la creación de plantaciones de palma. En 2010, ya había 6,5 millones de hectáreas ocupadas por concesiones de palmeras y, para el año 2020, se cree que los bosques apenas ocuparán la zona central de la isla.

La fauna silvestre (incluyendo el orangután, el gibón, el langur, el macaco, la pantera nebulosa, el elefante asiático…) es una gran perjudicada por la expansión de las concesiones y sus efectos colaterales (pérdida hábitat, construcción de carreteras, caza, comercio ilegal, contaminación…).

Para qué se utiliza el aceite de palma

Podemos encontrar el aceite de palma en un amplísimo conjunto de productos, entre ellos:
  • Desayuno: galletas, cereales, bollería, panes de molde, cremas para untar, tartas y helados
  • Snacks: patatas, fritos, frutos secos, caramelos, chicles y golosinas
  • Preparados: sopas y gazpachos, cremas, pastillas de caldo, salsas y condimentos, latas…
  • Aseo: productos de higiene, cremas y cosméticos
  • Limpieza: detergentes, suavizantes, quitamanchas, lavavajillas…
Sin embargo, en muchos casos, el aceite de palma podría ser sustituido por otras grasas menos dañinas para la salud o el medio ambiente, como el aceite de girasol.

El aceite de palma en las etiquetas

En las etiquetas el aceite de palma puede aparecer bajo numerosas denominaciones, entre ellas: aceite de Elaeis Guinensis, aceite de palma, aceite de palma epioxidado, aceite vegetal (palma), acido palmítico, ascorbil palmitato, cetil palmitato, estearina de palma, etihexil palmitato, glicéridos de palma hidrogenados, guineensis, jabón de castilla, octil palmitato, palmato, palmitato, palmitoil oligopeptido… Pero además, hay decenas de productos derivados que podrían proceden del aceite de palma o de otras grasas: cetil lactato, cetil octanoato, disocio lauril sulfosuccinato…. ¿Cómo podemos orientarnos en este gran laberinto de de denominaciones?

Scangutan, una app para sacar el aceite de palma de nuestra cesta de la compra

SCANGUTAN es una aplicación para móviles, desarrollada por un grupo de jóvenes primatólogos, comprometidos con la conservación de los orangutanes, que nos permite, en cuestión de segundos, comprobar si un determinado producto contiene, o no, aceite de palma. Simplemente debemos leer con el móvil el código de barras del producto y SCANGUTAN lanza, en cuestión de segundos, su veredicto.

Si el producto analizado tiene aceite de palma en su composición, la aplicación nos proporciona un listado de productos equivalentes elaborados sin este tipo de aceite.


El poder de la colaboración ciudadana

Si el producto del que solicitamos información no se encuentra registrado en la base de datos de SCANGUTAN, el usuario tiene la posibilidad de aportar los datos. Para ello, la aplicación nos pide que enviemos una foto de la etiqueta en la que se detalla la composición del producto.

Scangutan es una app gratuita, que puedes descargarte aquí:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.melindungi.productosmelindungi

jueves, 30 de junio de 2016

Microplásticos: cómo evitarlos


La imagen que estás viendo fue tomada esta misma semana en Famara, en la costa de Lanzarote. Entre las arenas de esta hermosa playa se distinguen numerosos fragmentos de plásticos: son los denominados “microplásticos”, que llagan con las olas a modo de moderna espuma marina.

Los microplásticos en la arena nos recuerdan que los mares de todo el planeta se están viendo inundados de esta indeseable masa multicolor. Una parte procede de plásticos de mayores dimensiones que, por la acción del sol, se van fragmentando progresivamente; en otros casos son restos que ya desde su origen tienen un pequeño tamaño. Quizá no seas consciente de que cada vez más productos de uso cotidiano contienen micropartículas plásticas, entre ellos diversos exfoliantes o dentífricos.

Los microplásticos aparecen en la orilla de nuestras playas, pero también en el mar profundo, en el estómago de los peces… Se han incorporado a la cadena alimentaria y aparecen en reservas de agua potable. Afectan a individuos invertebrados (reduciendo su velocidad de natación hasta inmovilizarles, lo que supone su muerte), a cetáceos (el 100% de que vararon en las costas gallegas en los últimos años había ingerido microplásticos) y dañan gravemente a algunas aves que los confunden con comida, sufriendo intoxicaciones, heridas internas, úlceras y bloqueos intestinales.

Cómo evitar los microplásticos

Las tres fuentes principales de los microplásticos que invaden los mares son:
  • Algunos cosméticos, como los exfoliantes, y dentríficos
  • La ruptura de materiales plásticos de mayor tamaño
  • Los fragmentos que se desprenden en el lavado de la ropa de tipo sintético 
Podemos reducir la cantidad de microplásticos que van a parar a los ríos y los mares siguiendo estos consejos:
  • Evitar los productos de cosmetica e higiene que contienen microplásticos: en las etiquetas que informan sobre la composición de los productos aparecen a menudo bajo el término “polyethylene”
  • Evitar usar ropa hecha a base de fibras sintéticas, y especialmente la de poliéster, que desprende cientos de fibras microscópicas cada vez que es lavada
  • Evitar el consumo de plásticos de usar y tirar (por ejemplo, las bolsitas monodosis de detergentes de lavadora y lavavajillas).
Microplásticos y cosméticos

Tal y como señala la web Sin Plástico, la presencia de micro-plásticos en nuestra cosmética (geles de ducha, champús, dentífricos, exfoliantes…) conlleva dos graves problemas:
  • Para el medio ambiente. Estas micro-partículas, al ser tan pequeñas, no son filtradas por los sistemas de depuración de aguas, por lo que viajan por la red de alcantarillado hasta llegar a nuestros ríos y de ahí, a nuestros mares y océanos. Contribuyen a crear la gran sopa de plástico en la que se están transformando nuestros océanos. 
  • Para la salud. Estas partículas afectan a la cadena alimentaria: las que han llegado a los océanos son consumidas por los peces como si fueran plancton, “plastificando” los animales que acabarán en nuestros platos. También se han encontrado plásticos en otros productos como la sal de mesa. 
La mejor forma de evitar los microplásticos en los cosméticos es evitar los productos que contengan los siguientes ingredientes:
  • El polietileno, aparece como Polyethylene (PE). 
  • El polipropileno, suele aparece como Polypropylene (PP). 
  • El polietileno glycol, suelen aparecer como PEG- seguida de un número, por ejemplo PEG-32. 
  • El Polimetacrilato de metilo (PMMA). 
  • El Tereftalato de polietileno (PET).

lunes, 20 de junio de 2016

Cocina comprometida con el clima: el libro de recetas

En la entrada anterior ("Cambiar de dieta para cambiar el mundo") hablábamos del papel crucial de nuestros hábitos alimentarios en la lucha contra el cambio climático. Pero unas nuevas formas de alimentarse requieren practicar una “nueva cocina”.

Afortunadamente, ensayar una cocina comprometida con el clima es ahora más fácil gracias al magnífico libro de recetas recién editado por la Fundación Ecología y Desarrollo y que puedes descargarte aquí gratuitamente.  

La publicación aporta un sinfín de ideas y pistas para disminuir nuestra huella de carbono desde nuestra cocina. Contiene recetas sencillas, con ingredientes habituales y fáciles de conseguir (siempre y cuando sean de temporada y no hayan recorrido cientos de kilómetros hasta nuestra casa).

En la página de la derecha figuran las recetas y en la izquierda se dan propuestas y sugerencias sobre usos y maneras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero desde la cocina. Al final, se incluyen las recetas ganadoras y finalistas profesional y amateur del Concurso de Cocina Comprometida por el Clima, así como los enlaces para visionar su preparación.

Para cada receta se ha calculado dos huellas de carbono diferentes en función de sus ingredientes y de su modo de elaboración. La primera corresponde a la huella de la receta aplicando los ejemplos de buenas prácticas descritos en este libro (productos de proximidad, temporada, ecológicos… y elaboración eficiente (cocción): microondas, olla presión...). La segunda huella corresponde a un cálculo en condiciones más comunes: productos habitualmente encontrados en el mercado y elaboración con vitrocerámicas y hornos que equipan y se emplean en la mayoría de las cocinas.

Parrillada de hortalizas con queso de cabra, gazpacho clásico con un toque de cereza, lasaña hortelana, albóndigas vegetarianas, queso de almendras, flan de huevo y compota de manzana… ¿Verdad que suena muy bien? ¿A qué esperas para descargar el libro y empezar a innovar?

miércoles, 18 de mayo de 2016

Cambiar de dieta para cambiar el mundo

En el año 2008, Rajendra Pachauri, premio Nobel de la Paz y presidente entonces del IPCC, proponía la disminución del consumo de carne como la mejor fórmula personal para luchar contra el cambio climático. Aunque la propuesta sorprendió a muchos, los datos que han ido difundiéndose desde entonces confirman que Pachauri acertó de pleno.

Por ejemplo, un estudio realizado por encargo de la CE cuatro años después (1) concluía que el cambio de dieta es la opción de cambio personal que más reduciría las emisiones en el conjunto del la Unión Europea (se estimaba, en concreto, que una dieta con menos proteínas animales podría suponer un ahorro de emisiones para el conjunto de la UE de 50 Mt de CO2).

Otros datos que apuntan en la misma dirección son los siguientes:
  • Según la Organización Mundial de la Alimentación y la Agricultura (FAO) la ganadería es, después del transporte, el sector que produce mayores emisiones de gases de efecto invernadero (18% de las emisiones mundiales). Concretamente el 9% de las emisiones de CO2 y el 37% de las emisiones de metano y el 62% de las emisiones de NO2.
  • La producción mundial de carne crece de forma espectacular: se ha multiplicado casi por tres desde la década de 1970, aumentando un 20% sólo en la primera década del siglo XXI.
Las elevadas emisiones atribuidas al sector ganadero se deben a varios factores, entre los que destacan:

a) La deforestación causada para obtener nuevos pastos y espacios para el cultivo de plantas forrajeras

Un 10% del terreno agrícola del planeta se dedica a pastos y otro 10% a la producción de cereales para alimentar al ganado. Desde hace bastantes años, aproximadamente el 40% de los cereales del mundo y más de la tercera parte de las capturas pesqueras se emplea para alimentar la cabaña ganadera mundial.

Hoy, el 85% de la cosecha mundial de soja –la fuente más importante de proteína vegetal de alta calidad- se utiliza para la obtención de aceite y harina, y un 90% de la harina se destina a la fabricación de piensos para animales estabulados.

b) El metano producido por los rumiantes en el proceso de digestión

Aunque se hayan hecho no pocos chistes respecto a “los pedos de las vacas”, los datos son difíciles de ignorar: en la actualidad hay unos 3.600 millones de rumiantes en el planeta (principalmente ovejas, terneras y cabras), un 50% más que hace medio siglo. El metano procedente de sus sistemas digestivos es la principal fuente antropogénica de gases de efecto invernadero. Aunque se trata de un gas de vida más corta que el CO2, tiene un efecto de calentamiento 30 veces más potente.

c) La elaboración y transporte de los productos

La carne y sus productos conforman un gran mercado global y la mayoría de las veces, su conservación conlleva gastos de refrigeración importantes.

Algunos expertos creen que, contabilizando todas las emisiones indirectas, el sector ganadero sería responsable de la mitad de las emisiones mundiales de GEI. Incluso admitiendo un cierto margen de error en estas estimaciones, es evidente que lograr la estabilización de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero es inviable sin plantear cambios de fondo en la alimentación humana.

- carne = + eficiencia en el uso de la energía

Se habla mucho de la necesidad de aumentar la eficiencia con la que usamos la energía. Pero casi siempre las referencias a la eficiencia se hacen para promover la venta de automóviles o electrodomésticos eficientes; casi nadie relaciona el concepto de eficiencia con la alimentación y, sin embargo, cuando comemos carne de animales criados con productos agrícolas -como soja o maíz- que podríamos consumir directamente, perdemos la mayor parte de la energía bioquímica acumulada en las plantas y que podríamos aprovechar directamente. Cada vez que se sube un escalón en la cadena trófica, se pierden aproximadamente las nueve décimas partes de la biomasa del alimento (y la energía química contenida en ella).

Comer bien sin alimentar el cambio climático

Para avanzar hacia una dieta “baja en emisiones hay tres palabras clave que debes retener: vegetal, local y de temporada:

+ vegetal: una dieta con más productos de origen vegetal (o sea, con raciones de carne más pequeñas o menos frecuentes), permite reducir la ganadería intensiva, gran fuente de emisiones.

+ local: el consumo local reduce las emisiones asociadas al transporte de los alimentos

+ de temporada: los productos de temporada limitan el gasto energético asociado a la conservación de alimentos (por ejemplo, el almacenamiento en cámaras frigoríficas) y el transporte “de hemisferio a hemisferio” que sirve para proporcionar alimentos frescos fuera de temporada.

¿Por dónde empezar?

En realidad, la solución la tenemos muy cerca: la denominada “dieta mediterránea”, utiliza tradicionalmente las proteínas de origen vegetal (por ejemplo las contenidas en las legumbres), limitando la necesidad de productos cárnicos. Para que nuestra contribución al cambio climático se reduzca de forma sustancial no hace falta abrazar el vegetarianismo estricto, pero es necesario reducir las raciones de carne o plantearte “días sin carne”.

En los últimos años están apareciendo propuestas interesantes como el flexitarianismo, que propugna una dieta mayoritariamente vegetariana, pero sin descartar totalmente el consumo de carne, que merece la pena conocer. Eso sí, cuando consumas carne, debes ser consciente de que no todas tienen el mismo impacto:

Producir 1 Kg de ternera genera 65 veces más CO2 que producir 1 Kg de patatas.
Fuente: https://www.euractiv.com/ 

Una entrada publicada en este blog en 2013 (2), recordaba que una dieta menos carnívora conlleva beneficios para la salud, la economía, la solidaridad y el medio ambiente… además de beneficiar a la lucha contra el cambio climático. En definitiva, si cambias de dieta, cambias el mundo. ¿Te apuntas?

martes, 29 de septiembre de 2015

El Comercio Justo crece en España

El pasado 25 de septiembre se presentó el informe "El Comercio Justo en España 2014" en el que se da cuenta de las ventas de productos de este sector en el pasado año. Tal y como muestra el gráfico, la progresión ha sido continua, con una facturación que ha pasado de 9,6 millones (año 2000) a los 33,2 (año 2014).


La principal razón que explica el incremento de las ventas de Comercio Justo es el creciente número de espacios donde se pueden encontrar estos productos. De hecho, según el informe, las compras en grandes superficies aumentaron seis puntos respecto al año anterior. Actualmente, el 35% de las ventas se produce en estos establecimientos, en tanto que en el canal HORECA (hostelería, restauración y catering) la cifra asciende al 37%. Con un porcentaje más bajo, del 23,8%, se sitúan los minoristas.

Los datos reflejan que la alimentación sigue siendo la protagonista indiscutible, con un 90% de la facturación. Solo un producto, el café, genera el 42% de los ingresos, aunque el azúcar va ganando terreno ya que ha aumentado en 4,5 puntos sus ventas respecto al año pasado. Ambos productos junto con los dulces (productos elaborados con azúcar y/o cacao) son los responsables de casi tres cuartas partes de las ventas. Por otro lado, la artesanía se mantiene estable, aunque en niveles bajos. En este subsector lo más vendido son los complementos, seguidos de los artículos textiles, que representan un 1,5% de la facturación. Por su parte, la cosmética aumenta sus ventas que constituyen un 2% del total.

De los productos de Comercio Justo vendidos, una mayoría (77%) cuenta con el sello Fairtrade, la certificación más extendida a nivel mundial. De ellos, una parte ha sido distribuida por las organizaciones importadoras de Comercio Justo, pero la mayor parte lo ha sido a través de empresas convencionales.

Pese al crecimiento y a la expansión del sector, España sigue estando a la cola de consumo de Comercio Justo en relación con el resto de Europa. En nuestro país, en 2014 el gasto medio por habitante en estos productos fue de 0’7 euros, muy lejos de la media europea que se sitúa en 13,4 euros. En este sentido, por debajo de España solo se encuentran la República Checa, Letonia y Lituania. Por el contrario, los países europeos donde el Comercio Justo genera más ingresos son Suiza (44 euros por habitante y año), Reino Unido (32 euros) y Finlandia (29 euros).

viernes, 7 de agosto de 2015

Aplicaciones (Apps) que nos ayudan a no desperdiciar alimentos

Para el año 2050 se prevé un aumento de la población de 7.000 a 9.000 millones de habitantes, por lo que irremediablemente la producción mundial de alimentos debería incrementarse de forma proporcional para su abastecimiento. Sin embargo, cada año se desaprovechan más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, lo que correspondería con un tercio de la producción mundial, 89 millones de toneladas de comida en buen estado se desperdician anualmente en la Unión Europea (179 kilos por habitante) y 8 millones en nuestro país.

Las pérdidas y el desperdicio de alimentos se producen en todos los eslabones de la cadena alimentaria: en el campo, en las industrias de trasformación, en la distribución, en los restaurantes, en nuestros hogares. Y ello tiene graves consecuencias que no podemos obviar: no sólo tiene un impacto en la pobreza y en el hambre en el mundo, ocasionando grandes pérdidas económicas, sino que el desperdicio alimentario causa un grave daño a los recursos naturales de los que la humanidad depende para alimentarse, como advierte el informe de la FAO La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales, estudio que analiza los efectos del despilfarro alimentario a nivel mundial desde una perspectiva medioambiental, en sus consecuencias para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad.
Os mostramos en este post una selección de Apps, aplicaciones para móviles, que intentan poner freno al despilfarro de alimentos en alguno de los eslabones de esta cadena.
  • ZeroMermas,  App que sirve para gestionar los alimentos y reducir el desperdicio en hostelería, también disponible de forma gratuita en versión web. Orientada para cocineros profesionales, esta App les ayuda a gestionar de forma correcta los alimentos y a reducir su desperdicio, permitiéndoles identificar cuándo y dónde se genera la mayor cantidad de desperdicios alimentarios, además de indicarles cuánto dinero se está perdiendo, o lo que es lo mismo cuánto dinero se puede ganar reduciendo esas mermas. Enseña cómo realizar una auditoría, para lo que en primer lugar es necesario disponer de una báscula que indique los desperdicios que se están generando. Los desperdicios se deberán clasificar en tres grupos y dividirlos en tres cubos diferentes: por un lado el desperdicio por deterioro, por otro lado el desperdicio por producción y finalmente el desperdicio del plato del cliente. Al finalizar la auditoría se obtendrá un resumen de la gestión de desperdicios y se incluirá el objetivo de reducir un 20% de las mermas. ZeroMermas ofrece además otros servicios, como consejos sobre la planificación en cocina, conocer la demanda, hacer una carta equilibrada y sin exceso de platos, planificar las compras… También hay recomendaciones sobre la preparación de los alimentos. También cuenta con un espacio de recetas pensadas para aprovechar ciertos alimentos.
  • Expire, App gratuita para controlar que no nos caduque nada en casa. Por ahora, disponible en varios idiomas pero sólo para dispositivos iOS. Se trata de una aplicación móvil de fácil manejo, que se compone de dos listas: una lista de la compra, donde debemos apuntar los alimentos que necesitemos comprar, y una vez que ya los tengamos en el carrito de la compra debemos arrastrarlos a una segunda lista, dónde registraremos su fecha de caducidad. Expire nos avisará cuando los productos estén a punto de caducar, apareciendo subrayados de un color llamativo e incluso se pueden configurar para que nos salte un aviso en el móvil, de este modo evitaremos el despilfarro de alimentos.
  • FoodLoop, una aplicación creada por la Comisión Europea para dispositivos móviles, donde los consumidores podrán encontrar productos rebajados de precio en los supermercados debido a que
    se acerca su fecha de caducidad. Los consumidores podrán ahorrar dinero gracias a esta aplicación, que no solo incidirá en la economía de las familias sino también en la generación de residuos, puesto que permitirá que no se despilfarre comida en los supermercados. La intención es que para 2025 todos los supermercados y tiendas de alimentación estén equipados con este dispositivo que ayudará a aprovechar y comercializar alimentos que de otra manera terminarían desechándose. Con esta aplicación móvil al usuario se le mostrarán las ofertas disponibles en su área local y además está previsto que ofrezca la posibilidad de crear listas con los productos habituales de la cesta de la compra de cada cliente. También contará con un servicio de notificaciones inmediatas que enviará ofertas de la tienda o supermercado habitual de su zona.
  • FlashFood, esta diseñada por estudiantes de la Universidad Estatal de Arizona. Conecta restaurantes
    con exceso de comida y comunidades necesitadas de alimentos.
  • Love Food Hate Waste, ofrece una aplicación para Android e iOS donde se pueden encontrar entre otras cosas, consejos y sugerencias para evitar el desperdicio de los alimentos.

miércoles, 1 de julio de 2015

El pan rallado casero o cómo no hacer polvo el mundo que nos rodea

El pan es uno de los alimentos básicos en nuestra cultura gastronómica y, aunque en los últimos años ha ido perdiendo protagonismo en nuestra dieta, todavía es bastante habitual que en nuestras casas se compre pan diariamente y nos acaben quedando restos que, al ser en poca cantidad y no merecer la pena guardarlo para otros usos (tostadas, picatostes o como ingrediente adicional en platos como sopas o dulces), normalmente acaban en el cubo de basura. Ese simple gesto de tirarlo a la basura día tras día al final supone una importante cantidad de alimento y dinero que se desaprovecha.

Por eso conviene recordar que el aprovechamiento más sencillo que podemos hacer de él y que asegura su mejor mantenimiento a lo largo del tiempo, es transformarlo en pan rallado y para eso solo necesitas pan que sobre y una simple picadora eléctrica de cocina, o en su defecto un rallador y ¿muchas ganas de que al cubo de basura vaya la menor cantidad de alimentos posible!.

Algunos consejos

Aunque el procedimiento no puede ser más sencillo, te dejamos algunos consejos para que sin tener que complicarte demasiado al prepararlo, el resultado sea perfecto:
  • Secar las sobras de pan: hay quien utiliza un horno pero no merece la pena el gasto eléctrico que supone, basta con cortar el pan en pequeños trozos, introducirlos en una bolsa de tela que puede colgarse en una zona de corriente de aire y si se quiere añadir unas hojas de laurel que absorberán la posible humedad. Dependiendo de la zona donde vivas el tiempo de secado varia, pero con 2 ó 3 días debería ser suficiente. La prueba definitiva de que esta en su punto es la del tacto, si lo presionas con los dedos y no eres capaz de deformarlo ni romperlo, ¡es el momento de rallarlo!.
  • Puede rallarse con un rallador, pero además de ser más inestable a la hora de utilizarlo, corres el riesgo de arañarte los dedos y al final acabas desaprovechando parte del pan. La herramienta más segura, limpia y rápida es una simple picadora eléctrica de cocina. Además puedes elegir el grado de textura del pan, más grueso o más fino. 
  • Una vez rallado, ya puedes "personalizarlo" según tus preferencias de uso con perejil y ajo picado, mezclado con frutos secos, con harina...
  • Ahora solo queda almacenarlo hasta su uso. Algunas personas aconsejan congelarlo, pero no es necesario, basta con meterlo en una bolsa tipo zip con algunas hojas de laurel o en un frasco de cristal y durará bastante tiempo.
¿Y cómo lo uso?

El primer uso que se nos viene a la cabeza al pensar en pan rallado es para hacer los fritos más crujientes mediante empanados o rebozados, pero también tiene otros usos que suelen pasar más desapercibidos:
  • Hacer gratinados más crujientes.
  • Dar una base más consistente a pasteles salados.
  • Aglutinar masas (albondigas, filetes rusos...).
  • Espesar salsas y cremas.
Motivaciones "extras Hogares Verdes"  para rallar el pan.

Además de las cuestiones éticas y sociales que plantea el hecho de tirar comida cuando con ella se podría alimentar a millones de personas que se encuentran en estado de extrema necesidad, el despilfarro de alimentos tiene otras implicaciones ambientales:
  • Huella hídrica de la producción, manipulación y transporte de los alimentos que finalmente no se consumen 250.000 mill m3 de agua/año (estimaciones de la FAO recogidas en su informe de 2013 "La huella del desperdicio de alimentos: impacto en los recursos naturales").
  • Huella de carbono muchos de los alimentos desechados acaban en vertederos donde durante su descomposición se convierten en una importante fuente de emisiones de Gases de Efecto Invernadero 3.300 mill Tn CO2 /año.
  • La ocupación de terreno el 30% de la superficie agrícola mundial se dedica a producir los alimentos que después serán desechados en vez de para otros cultivos o usos.
  • Coste económico no solo se considera las inversiones económicas necesarias, sino también el coste del tiempo y mano de obra empleados, que finalmente no sirve para nada. Si se considera el precio medio al que lo vende el productor (no el que llega al consumidor final), se pierden unos 580.000 mill euros/año.
RECETA PASTEL DE ALCACHOFAS (para 4 personas)
  1. Precalentar el horno a 180ºC
  2. Pochar la cebolla y ajo picado y escurrir el exceso de aceite. Reservar.
  3. Escurrir y trocear 2 latas pequeñas de alcachofas en conserva.
  4. Batir 2 huevos y mezclar con las alcachofas, la cebolla y el ajo, 250 ml de leche, 25 gr de queso rallado, taquitos de jamón, albahaca, perejil picado, sal y pimienta.
  5. Engrasar el molde con aceite, espolvorear con pan rallado hasta conseguir una capa fina. Verter la mezcla, cubrir con más pan rallado y el resto del queso rallado.
  6. Hornear a 180ºC durante 30 minutos. Gratinar unos 10 minutos ...¡y a disfrutar, buen provecho!
 María del  Mar Arjona. Educadora ambiental de ECOEMOTION

lunes, 2 de marzo de 2015

El pan nunca sobra: dos recetas para aprovechar el pan duro

Dice el refrán que “a buen hambre no hay pan duro”… Pero para aprovechar esos restos que no hemos consumido en su día hay mejores opciones que hincar el diente a un mendrugo pétreo…. Aquí presentamos dos de las soluciones clásicas de la gastronomía ibérica. Porque el pan nunca sobra…

Sopa de ajo

Esta sopa es el mejor reconstituyente para los fríos días de invierno. Pero además requiere ingredientes sencillos que casi siempre tenemos en casa.

Ingredientes: 
       
  • pan
  • aceite de oliva,
  • pimentón, 
  • ajo, 
  • litro y cuarto de caldo vegetal
  • taquitos de jamón serrano (opcional). 
Esta es la receta:

Para empezar, cortamos el pan en taquitos. A continuación, pelamos los ajos (una cabeza para cada cuatro personas). Yo suelo partir cada diente en dos. Cortamos el jamón en taquitos y… ¡a cocinar!

Ponemos en una olla una cantidad generosa de aceite de oliva (una cucharada sopera por comensal). Cuando el aceite esté caliente, echamos el ajo y dejamos que se dore un poco. ¡Ojo porque se hace enseguida! Seguidamente echamos los taquitos de jamón y, cuando están un poco fritos, echamos una cucharadita pequeña de pimentón. Recomiendo que fría apenas medio minuto, ya que se quema con facilidad.

A continuación, echamos los trocitos de pan, que mezclamos con el sofrito. Y en cuanto el pan tiene el color rojizo de la mezcla, añadimos caldo o agua en la cantidad necesaria, según el número de platos que deseemos preparar.

Bueno, ya ha pasado lo más difícil. Ahora sólo queda dejar que hierva suavemente (al menos quince minutillos, pero mejor algo más) para que los ingredientes se traben bien. Al final, si nos apetece, podemos añadir uno o dos huevos (crudos), removiendo con una cuchara para que se deshagan y cuajen… Listo!

Este plato tiene algunas ventajas a destacar:
  • Es barato 
  • Es ideal para invitar a comer a mucha gente: (si quieres preparar ocho raciones, sólo tienes que buscar una olla más grande y duplicar los ingredientes). 
  • Permite multitud de variaciones creativas (puede hacerse, por ejemplo, con setas) 
  • Al día siguiente la sopa está incluso más buena que recién hecha 
… ¡Buen apetito!

Migas

En esta receta vamos a aplicar dos de las 3R. Vamos a reducir, porque es importante que las raciones sean pequeñas, es un plato pesado y si nos pasamos con la cantidad podemos acabar sufriendo los horrores de la digestión. Vamos a reutilizar ya que se hacen con los restos de pan de días anteriores. Y no vamos a reciclar porque probablemente no sobre nada y si sobrara, se trata de una receta que se congela perfectamente.

Ingredientes:
  • pan sentado, es decir, pan de hace unos días.
  • ajos
  • Panceta fresca
  • pimentón
  • aceite
  • uvas
Empezamos por cortar el pan en dados de aproximadamente un centímetro de lado. En este caso hemos utilizado un pan grande. Añadimos agua, poca que es un bien muy escaso, hasta que las migas estén húmedas. Es importante no mojarlas mucho, únicamente las salpicamos hasta que queden ligeramente mojadas.

Como buena receta tradicional, es difícil definir la cantidad de agua, ya que depende de lo duro que esté el pan, del tipo, etc. Así que ya sabéis: agua, la que admitan

Pelamos una o dos cabezas de ajo y los confitamos (los cocemos muy despacio) en una taza de aceite. Cuando estén tiernos y ligeramente dorados, los reservamos. Si queremos potenciar el sabor a ajo, podemos machacar en el mortero algunos de estos dientes y mezclarlos con el pan.

En ese mismo aceite, freímos la panceta cortada en tiritas, la salamos y la reservamos. Hemos elegido panceta, pero pueden añadirse otros muchos ingredientes: chorizo, sardinas… incluso podemos hacerlas solamente con ajo.

Añadimos dos cucharaditas rasas de pimentón dulce y una de picante y lo tostamos ligeramente. Incorporamos el pan y movemos, envolviendo de abajo hacia arriba, a fuego vivo durante 8-10 minutos. Tienen que quedar sueltas, ligeramente doradas y blanditas por dentro. Salamos, añadimos la panceta y los ajos, lo calentamos todo junto y ya están listas para servir.

Las presentamos con uvas, que le dan al plato un contrapunto dulce y fresco y, además, complementan el valor nutricional.

Mercedes González y Paco Heras

lunes, 19 de enero de 2015

El irresistible encanto de los grupos de ecoconsumo

Productos de las huertas "Tejiendo Raíces" (Caballar, Segovia)
Se les conoce con denominaciones diversas: “grupos de consumo agroecológico”, “grupos de ecoconsumo”, "grupos de consumo responsable" o, más sencillo y directo, “grupos de consumo”; pero la idea básica es la misma: se trata de grupos de personas que se organizan con el fin de realizar compras regulares (principalmente de alimentos, pero también de otros productos) con criterios “verdes”. Se valora que se trate de productos ecológicos, artesanos y locales y se procura comprar de forma directa a los productores, evitando intermediarios.

Las ventajas de formar parte de un grupo de eco-consumo

Pertenecer a un grupo de ecoconsumo proporciona evidentes ventajas a quienes desean practicar un consumo más ecológico, responsable y transformador. Estas son las más destacadas:

Apuntalar el hábito de la compra verde: en los grupos de ecoconsumo la adquisición de productos “eco” se realiza de forma periódica y rutinaria. De esta forma, el cambio en las pautas de consumo se hace regular y el consumo verde pasa a ser un hábito que no exige de dosis extraordinarias de energía o voluntad.

Conseguir buenos productos a buenos precios: el grupo selecciona los productos que va a adquirir, sopesando criterios como la calidad, la producción de cercanía y de temporada, el menor impacto ambiental … de la forma que el propio grupo decide. Y, por otra parte, la relación directa con los productores, evitando intermediarios, permite lograr precios justos para quienes producen y asequibles para quienes consumen. La relación estable entre productores y consumidores hace posible también que los productos puedan llegar al consumidor en el momento adecuado.

Apoyar a productores con compromiso social y ambiental: los grupos de ecoconsumo benefician a los productores, que logran una demanda más predecible, unos precios más justos, unos pagos más rápidos y en efectivo, un menor esfuerzo en márketing y distribución o la comercialización de productos que, por su tamaño o aspecto, tienen peor salida en el mercado convencional.

Degustación de productos en las primeras jornadas agroecológicas de Montecarmelo

Disfrutar y aprender en común: la mayoría de los grupos de ecoconsumo realizan actividades complementarias a la compra y distribución: por ejemplo, degustaciones de productos, talleres de cocina “eco”, visitas a los productores, charlas y debates sobre temas de ecoconsumo…

Compartir las decisiones y las responsabilidades: los grupos de ecoconsumo tienen un carácter participativo. Las cosas no se nos dan “hechas”; las decisiones se toman de forma democrática; las responsabilidades se comparten… En ese sentido pueden considerarse auténticas escuelas de participación.

Nueva relación entre productores y consumidores: a través de la innovación, la cooperación y la responsabilidad compartida, los grupos de consumo ecológico están explorando y haciendo realidad nuevas formas de relación entre productores y consumidores. Fórmulas que no funcionan a golpe de subvención o de moda pasajera… Algunos grupos tienen trayectorias de más de 20 años, demostrando que “otra relación es posible”.

¿Cuáles son las modalidades de compra-distribución?

Las tres fórmulas más habituales de compra y distribución en el seno de los grupos de ecoconsumo son éstas:

a) Bajo pedido: los integrantes del grupo realizan sus pedidos a partir de la oferta que hacen llegar periódicamente los productores. Éstos realizan las entregas al grupo, que se encarga del reparto.

b) Cesta básica: los productores realizan una selección de alimentos -"la cesta"- que se distribuye a los participantes -unidades familiares, hogares- de forma periódica -semanal o quincenal-. Los alimentos se recolectan a menudo el día anterior a su entrega y el consumo se ajusta mejor a la producción disponible en cada momento.

c) Puesto o tienda: el grupo cuenta con un local (puesto en un mercado, tienda, supermercado) en el que los socios pueden encontrar los productos disponibles y comprar aquello que necesiten.

Cesta básica de las huertas "Tejiendo raíces" (Foto Estefanía Egido)
Fórmulas de organización

Como ya señalábamos en un post anterior, los grupos de ecoconsumo han adoptado fórmulas organizativas diversas, adaptadas a las circunstancias, a las necesidades y deseos de los socios y socias... Algunos grupos establecen turnos rotatorios, de forma que cada quincena o cada mes un integrante del grupo se encarga de gestionar las compras de todos los participantes. En otros grupos se reparte la responsabilidad por productos, de forma que una se encarga, por ejemplo, de la compra del aceite ecológico, otro de los huevos y otra de la verdura. Finalmente, en otros grupos, hay un gestor “fijo” que se encarga de esas tareas y recibe algún tipo de remuneración o compensación.

Si la idea de formar parte de un grupo de eco-consumo te seduce, tienes dos opciones básicas: incorporarte a un grupo ya existente o crear uno nuevo.

Dónde encontrarlos

Los grupos de consumo han florecido en los últimos años y se encuentran en todas las provincias y en las principales ciudades españolas. Para conocer su ubicación, sus características y datos de contacto podemos recurrir a algunas recopilaciones disponibles:

La base de grupos de consumo agroecológico de la web Hispacoop incluye datos sobre 170 grupos de toda España.

La base de grupos de consumo de la web Ecoagricultor permite realizar búsquedas por provincias, lo que resulta muy útil si se desea descubrir los grupos más cercanos al propio lugar de residencia o trabajo. Esta base permite que un usuario dé de alta su propio grupo de consumo.

En todo caso, hay que ser consciente de que en estas recopilaciones no aparecen todos los que están funcionando. A modo de ejemplo, un artículo publicado en el diario La Vanguardia estimaba que, sólo en Cataluña, hay más de 100 grupos de consumo agroecológico.

La mayor parte de los grupos de ecoconsumo son pequeños e informales. Pero algunos han crecido y se han configurado como cooperativas o asociaciones. Es el caso de la Asociación de Consumidores de Productos Ecológicos Landare http://www.landare.org/, de Navarra, que tiene unos 2.000 socios y socias.

Y si no encuentras… créalo

Para formar un grupo, sólo necesitas unos pocos amigos, vecinos o familiares que quieran realizar compras en común bajo criterios “eco” y algún producto que adquirir… ¿Aceite ecológico? ¿Verdura de temporada? ¿Arroces y pastas “bio”? Eso ya es cosa de cada cual… La experiencia merece la pena.


martes, 22 de abril de 2014

Consumo responsable en bici por la ciudad y la huerta de Murcia

Cerca de cien integrantes del proyecto Hogares Verdes intercambiaron experiencias en una jornada festiva y de aprendizaje colectivo


Bajo un cielo azul que recuerda que la primavera ya ha llegado, frente a la fachada de la catedral de Murcia y entremezclándose con la gente que se agolpa para ver la primera procesión del año, decenas de personas arrastran sus bicicletas adornadas con globos de colores en busca de una pequeña tienda. No se trata de una masa crítica ni de un grupo de turistas despistados, no van a comprar suvenires ni a reivindicar nada en particular, son los integrantes de la actividad “Muévete por un consumo responsable” y van a visitar un comercio que vende productos locales. Esa es la primera lección del día, comprando productos elaborados cerca de dónde vivimos, además de reactivar la economía local, reducimos el impacto ambiental que conlleva el transporte desde zonas lejanas.


El 5 de abril las asociaciones Columbares y Murcia en Bici se unieron para organizar una jornada cuyo fin era, además de promover la movilidad sostenible y el consumo responsable, que aquellas personas que participan en el proyecto Hogares Verdes pudieran conocerse e intercambiar experiencias. Para lograrlo planearon una serie de actividades que comenzarían con la visita a tres comercios del centro de la ciudad de Murcia escogidos por vender productos ecológicos, de comercio justo y locales. Los tres elegidos fueron Zagaleco, la tienda de Intermón-Oxfam y Paparojote, situados además en tres plazas céntricas –Santo Domingo, El Romea y Los Apóstoles–, lo que permitió hacer dinámicas para generar confianza entre los asistentes en lugares en los que no es muy habitual poder corretear como un niño. Como dijo Alejandro Muñoz, usuario del colectivo La Huertecica,  “se pueden recuperar y usar hábitos de consumo tradicionales, baratos, naturales y sencillos sin renunciar a una vida moderna y cómoda”.

Después de jugar y escuchar los beneficios que para la salud, el medio ambiente y la economía local tienen estos productos, la marea de bicicletas recorrió junto al río el trayecto que separa el centro de Murcia del Ateneo Huertano “Los Pájaros”, como su nombre indica, ya en plena huerta. El trayecto sirvió, entre otras cosas, para aprender a “salir en bici por la ciudad y señalizar adecuadamente a los coches”, como comentaba Mari Cruz Lucas, usuaria de Fundown. Ya entre frutales, bancales y algún que otro espantapájaros, el grupo disfrutó de una buena paella de verduras para degustar, antes de escucharlos, los beneficios del cultivo y consumo de alimentos ecológicos. Para terminar de convencerse, pudieron conocer a través de sus promotores iniciativas de autoconsumo y agroecología como El Verdecillo y Las Huertas que da la Vida, además de otras como la Red de Economía Alternativa y Solidaria y el proyecto del mismo Ateneo Huertano.

Una vez entrados en confianza, los usuarios de Fundown, el Colectivo La Huertecica, el Proyecto Abraham y la Asociación Leyva se mezclaron para aplicar lo aprendido en Hogares Verdes en tres talleres, y había que mezclarse precisamente porque como explicaba Ana Mazo, mediadora de Fundown, había que “conocer gente nueva y así potenciar las habilidades sociales y de comunicación”. En el primero trabajaron la reutilización, para descubrir que “reciclando materiales contaminantes (como los plásticos) se pueden hacer objetos creativos y decorativos para casa que son muy útiles, ahorrando mucho dinero,como por ejemplo taburetes y sillones”, como explicaba Carolina López, usuaria de La Huertecica. En el segundo prepararon bolsas aromáticas y en el último el postre llegó como pan casero, con mermelada y chocolate, cocinado, eso sí, en horno solar.Repuestas las fuerzas tocaba volver al campus de la Merced, de dónde había salido la ruta, pero después de disfrutar de “una ráfaga de aire fresco y diversión con otras personas con ideas y puntos de vista diferentes”, concluía Cristina Barceló, mediadora de La Huertecica.

Según explica Carmen Molina, coordinadora del proyecto Hogares Verdes, a partir de la jornada ya se han visto algunos cambios: “una chica nos ha confirmado que quiere hacerse socia de Murcia en Bici y que ha perdido el miedo a desplazarse en bicicleta, mientras que un chico ha decidido comprarse una bicicleta tras participar en la actividad”.

  “Hogares Verdes: Sostenibilidad doméstica para colectivos en riesgo de exclusión social” es un proyecto coordinado por la Asociación Columbares y financiado por la Fundación Iberdrola, destinado a promover comportamientos responsables de ahorro de energía, agua y residuos entre colectivos a los que habitualmente no llegan a las campañas de educación ambiental, a través de las organizaciones que los representan.


Más información: hogaresverdes@columbares.org

Colaboraron en esta actividad:
-          Tranvía de Murcia.
-          NaturGreen.
-          Zagaleco.
-          IntermónOxfam.
-          Paparajote.

Ver el resto de fotos:
Álbum completo.

Carlos Egio

lunes, 17 de febrero de 2014

Cómo sacar al mercurio de nuestras vidas

Gotas de mercurio / Roshan Singh

Hace unos meses dedicamos una entrada a alertar acerca del contenido de mercurio presente en una amplia variedad de especies de pescado de consumo frecuente. En este nuevo post nos centramos de nuevo en el mercurio, un neurotóxico muy peligroso que tiene el triste honor de encontrarse entre los diez productos que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), plantean especiales problemas de salud pública. 

De hecho, de tanto en tanto, accedemos a noticias que sugieren que podemos estar siendo expuestos a una especie de silenciosa intoxicación colectiva. La alarma puntual suele acabar diluida rápidamente en la corriente informativa, sin embargo no por ello el problema desaparece. La OMS trata, desde hace décadas, de promover acuerdos internacionales para hacer frente al insidioso proceso de envenenamiento global a causa del mercurio (1) pero, mientras tanto, ¿qué podemos hacer desde casa?

Aunque iremos dedicando entradas específicas a algunos de estos asuntos, aquí tenéis una especie de introducción general:

Consumo de pescado: Ya tratamos lo relativo a las precauciones que conviene adoptar respecto al consumo de pescado en el post “¿Mercurio en el plato? No, gracias” que os invitamos a consultar.

Pilas: Es bien conocido que muchas pilas y baterías contienen metales peligrosos, entre ellos el mercurio. Tras décadas de producción y uso de millones de estos objetos, hoy convertidos en casi imprescindibles, su recogida, y eliminación o reciclado siguen sin resolverse adecuadamente, lo que continúa provocando la dispersión incontrolada de los tóxicos que albergan. Por ello, la recomendación más sensata es tratar de evitarlas o, en su caso, optar por pilas recargables que, al menos, admiten un uso prolongado. Y por supuesto, cuando se agotan, depositarlas en puntos de recogida, nunca en la basura.

Termómetros y barómetros de mercurio: Desde abril de 2009 no está permitido fabricar ni vender termómetros ni barómetros de mercurio en la Unión Europea. Pueden seguir en uso los que ya teníamos, aunque para deshacerse de ellos hay que depositarlos en un punto limpio. En caso de rotura, es importante seguir estrictas medidas de recogida y limpieza (2).

Lámparas fluorescentes compactas (CFL, en sus siglas en inglés): Puede llamar la atención el hecho de que la Unión Europea se haya embarcado en una operación de retirada masiva de las antiguas bombillas incandescentes, con el objetivo ambiental de reducir el consumo eléctrico, para sustituirlas por modernas CFL que incorporan vapores de mercurio en su composición.

Hay que decir que la Comisión Europea dispone de un informe (del año 2010) que evalúa riesgos y beneficios de la medida y concluye que, globalmente, la medida es ambientalmente beneficiosa. Con todo, el mismo informe concluye, respecto a los riesgos derivados de la rotura de estas bombillas en el hogar (3): “No es probable que la rotura accidental de lámparas fluorescentes compactas en el domicilio suponga algún riesgo para la salud de los adultos, y el riesgo para un feto expuesto a través de su madre es insignificante. Sin embargo, no se pueden sacar conclusiones sobre los riesgos potenciales para los niños, principalmente por la falta de datos sobre la posibilidad de que ingieran pequeñas gotas de mercurio adheridas a las superficies o al polvo.” Lo cual nos lleva a insistir en la necesidad de manejar con cuidado estos productos, realizar una limpieza específica en caso de rotura y depositarlos en puntos de recogida o puntos limpios cuando finaliza su vida útil (ver post: "Lámparas de bajo consumo: Qué hacer cuando ya no funcionan")

 Amalgamas dentales: Este clásico material de obturación dental está compuesto de una aleación de metales que contiene un 50% de mercurio. La idea de que un peligroso neurotóxico pueda estar alojado durante décadas en un lugar tan sensible como la boca no parece en principio tranquilizadora. Los informes oficiales insisten en que no están demostradas consecuencias sobre la salud, más allá de efectos locales ocasionales o casos de alergia. La lectura de algunos de los documentos al respecto -de la OMS y de la Comisión Europea- conduce a pensar que el problema está en encontrar alternativas suficientemente económicas y cuya seguridad esté garantizada (4) y, además, empiezan a aflorar colectivos de personas que se consideran afectadas por intoxicación de mercurio (5) y que abogan por la prohibición de las amalgamas, medida que, por cierto, ya se ha adoptado en algunos países (Suecia, Japón, Rusia).


Cosméticos: El mercurio ha sido –y es aún- un ingrediente común en ciertos cosméticos, sobre todo cremas blanqueadoras de la piel, jabones “antisépticos” y productos de maquillaje para ojos. Aunque en la Unión Europea está prohibido su uso (a excepción del fenilmercurio, como conservante en el maquillaje de los ojos y en los productos para retirar dicho maquillaje, en concentraciones inferiores a 0,007% del peso), se ha detectado un mercado de este tipo de productos a través de Internet (6). Para tratar de averiguar si existe mercurio en la composición de un cosmético, debe consultarse la lista de ingredientes, buscando palabras como: mercurio, Hg, mercuric iodide (yoduro mercúrico), mercuric chloride (cloruro mercurioso), ammoniated mercury (mercurio amoniacal), amide chloride of mercury (amidocloruro de mercurio), azogue, cinabrio (sulfuro de mercurio), hydrargyri oxydum rubrum (óxido de mercurio). Y, como norma general, cuantos menos productos prescindibles usemos, y más inocuos y naturales sean sus ingredientes, mejor…



(1) El mercurio y la salud. Nota descriptiva n°361 (septiembre de 2013) 
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs361/es/

(2) ¿Qué hacer si se rompe un termómetro de mercurio?
http://www.ctndm.es/imagenes/menu-izquierdo/guia.pdf 

(3) El mercurio en las bombillas de bajo consumo
http://copublications.greenfacts.org/es/mercurio-lamparas-bajo-consumo/index.htm

(4) Materiales de obturación dental. Amalgamas y materiales alternativos
http://copublications.greenfacts.org/es/amalgamas-dentales/index.htm

(5) Mercuriados: Asociación Española de Afectados por Mercurio
http://www.mercuriados.org/es/pag107 

(6) Freno a las cremas contaminadas con mercurio
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/03/08/pielsana/1331231695.html

viernes, 20 de diciembre de 2013

10 razones para consumir productos de comercio justo

La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha preparado un decálogo de argumentos en favor de esta modalidad de comercio. Estas son las 10 razones, todas ellas de peso, para elegir los productos que proceden del Comercio Justo:

1.       Porque los trabajadores y trabajadoras reciben un salario digno
2.       Porque ellos y ellas reciben el mismo sueldo por la misma tarea
3.       Porque no existe explotación infantil
4.       Porque es respetuoso con el medio ambiente
5.       Porque mantiene una relación comercial a largo plazo
6.       Porque se prefinancia una parte de la producción
7.       Porque las organizaciones funcionan de manera democrática
8.       Porque respeta la identidad cultural
9.       Porque parte de los beneficios de destinan a proyectos de desarrollo para toda la comunidad
10.   Porque son artículos de gran calidad

¿Cómo puedo saber si un producto procede del Comercio Justo?
Hay dos organismos internacionales que avalan que un determinado producto procede del Comercio Justo y respeta sus reglas: la Organización Mundial de Comercio Justo y Fairtrade, que ha desarrollado un sistema de certificación que avala los productos de comercio justo con un sello distintivo.

En España hay más de 2.000 comercios, bares, restaurantes y hoteles que ofrecen productos de comercio justo con la certificación Fairtrade. En la página de Fairtrade España es posible encontrar una completa relación de productos disponibles: café, té, cacao, chocolate, azúcar, arroz, pasta, bebidas, galletas, helados, ropa… Y otra cosa importante: una relación de establecimientos que ofrecen productos de Comercio Justo, por provincias. 

jueves, 24 de octubre de 2013

A pesar de la crisis, aumentan las ventas de productos de comercio justo

Tres de cada cuatro productos de
comercio justo vendidos en España
llevan el sello FAIRTRADE
En plena crisis económica, las ventas de productos procedentes de comercio justo han seguido creciendo en España. La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha revelado recientemente que, en 2012, la facturación de productos de comercio justo alcanzó los 28,3 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 6% respecto al año anterior. Desde 2000 las ventas se han multiplicado por cuatro, a un ritmo medio de crecimiento de un 11,4% anual.

Los datos figuran en el informe “El Comercio Justo en España 2012. Alianzas en movimiento”, presentado a finales del mes de septiembre. En ese trabajo se revela que a las ventas realizadas por las organizaciones sociales, que en 2012 constituyeron la mitad de la facturación total (14 millones de euros), se unen las realizadas por empresas convencionales. La entrada de estos nuevos actores en los últimos años explica que desde el comienzo de la crisis las ventas hayan ascendido un 33%. “Lo que ha aumentado no es el gasto de quienes ya consumían Comercio Justo sino el número de personas que acceden a él a través de distintos canales”, argumenta Gonzalo Donaire, responsable de Estudios de la CECJ.

El 78,8% de los productos vendidos llevan el sello Fairtrade (ver imagen). Estos artículos certificados, que en el último ejercicio se han incrementado en un 11,5%, mantienen un importante ascenso desde 2008, momento en el que varias empresas comenzaron a certificar sus productos bajo dicho sello. “Nos alegra ver que en España seguimos la tendencia internacional, a pesar de la crisis. El crecimiento se basa en consumidores que exigen a las empresas un cambio en su forma de hacer negocios, no desean productos que escondan explotación.” explica Pablo Cabrera de Fairtrade España.

El café y los dulces, reyes del mercado

Solo el café representa el 40% de las ventas totales, y los dulces el 43%. Por el contrario, las artesanías, cuyas ventas constituyen un 9% del total, registraron un descenso del 24%, que se suma a la caída de los últimos años. No obstante, entre los artículos más vendidos de este grupo destacan los complementos y artículos de textil.

El informe refleja que, durante 2012, cada ciudadano en nuestro país gastó de media 60 céntimos en productos de Comercio Justo. Una cifra que queda muy lejos de la ratio europea, que es de 5 euros, aunque en países como Reino Unido o Suiza el gasto por habitante y año en productos justos asciende a 28 y 29 euros respectivamente.

En cuanto al origen de los productos, las entidades miembro de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo importaron artículos procedentes de más de 130 organizaciones de 36 países de América Latina (como Perú, Bolivia, Ecuador o Costa Rica), Asia (como Filipinas, India, o Bangladesh) y África (Ghana, Kenia…). El café es, sin duda, el producto que tiene un origen más variado: en nuestro país se consume café de Comercio Justo procedente de, al menos, 12 países.

Acceso a la publicación “El Comercio Justo en España 2012”

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Mercurio en el plato? No, gracias

Abordamos hoy un asunto que es un excelente ejemplo del ámbito de trabajo de este blog: la conexión entre los grandes problemas ambientales globales y nuestro inmediato entorno doméstico. Nos referimos al tema de la intoxicación por mercurio que, de cuando en cuando, salta a los medios de comunicación impulsado por alguna noticia puntual [1, 2].

En esta ocasión, alguno de estos medios [3] se ha hecho eco de un nuevo informe, de reciente publicación, que recoge los resultados de un estudio sobre la exposición al mercurio de mujeres en edad fértil en 9 países, entre ellos España [4]. Para calibrar dicha exposición, se recurrió al método de analizar el contenido en el cabello de la forma orgánica del mercurio, el metilmercurio, que es la más tóxica y la que se encuentra mayoritariamente en el pescado, la vía por la cual llega a nuestros organismos este peligroso neurotóxico .

De hecho, en 2011, el Ministerio de Sanidad (tras años de denuncia de la organización ecologista Océana) hizo público un informe del Instituto Español de Oceanografía, ¡de 2003!, que recogía datos alarmantes sobre los niveles de mercurio encontrados en especies como el marrajo (o cazón), el pez espada, el lucio o el atún rojo, recomendando no consumir dichas especies a mujeres embarazadas, lactantes y menores de 3 años.

La peligrosidad del mercurio es bien conocida desde los años 60, cuando se descubrió la conexión entre este metal pesado y una extraña enfermedad neurológica que afectaba a cientos de personas en la ciudad japonesa de Minamata, entre ellas recién nacidos con graves discapacidades. En Minamata, una gran empresa petroquímica vertía directamente al mar y contaminaba el pescado y marisco que luego se consumía en los hogares.

Fuente: Diario El Público
Sin embargo, el mercurio se ha seguido usando en múltiples productos, procesos e industrias y no ha sido hasta enero de este mismo año cuando 140 países han llegado a un acuerdo global, la Convención de Minamata, para reducir su uso progresivamente [5].

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer con esta información? Aparte de difundirla, sería interesante adoptar algunas precauciones en caso de que seamos consumidores habituales de pescado, procurando evitar aquellos grandes depredadores que resultan más problemáticos. Bacalao, abadejo o lenguado son opciones adecuadas, entre los pescados blancos, mientras que sardina, arenque o caballa son apetitosas posibilidades entre los azules, que además nos proporcionan ácidos grasos omega-3. El gráfico que reproducimos a continuación, nos ayudará a hacer una elección más segura y evitar llevarnos el mercurio al plato.



Fuente: Joint FAO/WHO Expert Consultation on the Risks and Benefits of Fish Consumption. | Patterson Clark/The Washington Post
[1] Las españolas superan seis veces la media de mercurio europea
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/12/actualidad/1371071001_720485.html

 [2] Más de la mitad de los españoles nace con demasiado mercurio
http://www.publico.es/358724/mas-de-la-mitad-de-los-espanoles-nace-con-demasiado-mercurio

 [3] Altos niveles de mercurio en el organismo de mujeres españolas
http://www.nuevatribuna.es/articulo/medio-ambiente/altos-niveles-mercurio-organismo-mujeres-espanolas/20131002171901096941.html

[4] Altos niveles de mercurio en el organismo de mujeres españolas
http://www.ecologistasenaccion.org/article26617.html

 [5] 140 países acuerdan vetar el uso de mercurio por su impacto en la salud
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/19/actualidad/1358617326_477695.html

María Sintes Zamanillo