"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



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lunes, 5 de octubre de 2015

La calefacción y el agua caliente ya tienen etiqueta energética

Desde el pasado 26 de septiembre los equipos de calefacción, agua caliente sanitaria y acumuladores con potencia inferior a 70 kW y 500 litros deben contar con una etiqueta energética que informe al consumidor de su nivel de eficiencia.

La etiqueta energética nos informaba desde hace años del grado de eficiencia de diversos electrodomésticos, como neveras, lavadoras y lavavajillas, o de las lámparas. Más recientemente, se ha hecho obligatoria en los televisores o en los neumáticos. Pero todavía no contaban con ella los sistemas domésticos de producción de calefacción y agua caliente, que son precisamente los que más energía consumen (1). Además, en estos sistemas hay grandes disparidades en el nivel de eficiencia, por lo que hay un amplio margen de ahorro si se eligen los equipos más adecuados.

Esta anomalía ha quedado, finalmente, resuelta, ya que, desde el 26 de septiembre de 2015, todos los proveedores que comercializan o ponen en servicio aparatos de este tipo deben asegurarse de que con cada aparato o equipo se suministra la correspondiente etiqueta impresa, conforme a los requisitos establecidos en el reglamento europeo (2).

Los tipos de aparatos e instalaciones deben incluir la nueva etiqueta son los siguientes:
  • Aparatos de calefacción con caldera 
  • Aparatos de calefacción de cogeneración 
  • Aparatos de calefacción con bomba de calor 
  • Bombas de calor de baja temperatura 
  • Calefactores combinados con caldera 
  • Calefactores combinados con bomba de calor 
  • Equipos combinados de aparatos de calefacción, control de temperatura y dispositivo solar 
  • Equipos combinados de calefactor, control de temperatura y dispositivo solar.

Características de la etiqueta

A modo de ejemplo, reproducimos una etiqueta de una caldera mixta (que produce calefacción y agua caliente sanitaria). El icono de un radiador identifica la información relativa a la calefacción y el icono de un grifo la relativa al agua caliente. Y, como ya es habitual, las clases A distinguen a los aparatos más eficientes, mientras que, en el extremo contrario, las categorías F y G señalan a los menos eficientes.

Además de la clasificación energética, el etiquetado ofrece en la parte inferior otras informaciones interesantes para los consumidores: el icono situado a la izquierda señala el nivel de ruido; el del centro indica la potencia térmica nominal; y el situado a la derecha su idoneidad para el uso en horas de baja demanda de agua caliente sanitaria (si procede). 



Obligaciones de los proveedores y distribuidores 

La nueva norma conlleva una serie de obligaciones para proveedores y distribuidores, entre las que destacamos:
  • En los puntos de venta, los aparatos de calefacción deben llevar, en la parte exterior frontal del aparato, la etiqueta suministrada por los proveedores, de forma que resulte claramente visible.
  • Toda publicidad relativa al modelo específico de aparato de calefacción que contenga información relacionada con la energía o el precio debe incluir una referencia a la clase de eficiencia energética estacional de calefacción en condiciones climáticas medias para ese modelo
  • El material técnico de promoción de los modelos también deberá incluir la información de la clase energética
Para conocer las obligaciones de proveedores y distribuidores con más detalle, recomendamos consultar los artículos 3 y 4 del Reglamento (ver referencia más abajo).

Notas
(1) Se estima que los sistemas domésticos calefacción y agua caliente utilizan el 30% de la energía consumida en Europa.

lunes, 9 de febrero de 2015

La decoración también aísla. Algunos trucos

Cuando nos invaden las bajas temperaturas propias del invierno, apetece estar en casa disfrutando de un buen libro, un café y buena música, pero sobre todo calentito. Y para que el “calor de hogar” no se escape nada como un buen aislamiento. La calidad de los muros, los techos y los suelos es clave… pero los elementos decorativos también pueden ayudarnos.

Las cortinas y las persianas, no sólo adornan nuestras ventanas, sino que también son un buen aislante para nuestro hogar. El gran número de colores, tamaños, tejidos y grosores existentes en el mercado, convierten a las cortinas en un elemento decorativo con mucho juego, en combinación con un buen cristal de la ventana es uno de los puntos clave para evitar que pase el frío.

Algunos materiales aislantes como el corcho, pueden resultar muy decorativos, además de ofrecernos un buen aislamiento tanto térmico como acústico. El corcho es fácil de aplicar y combina con casi todo. Se puede utilizar para revestir paredes, techos o interiores de armarios. Hay quienes aprovechan la gran versatilidad de este material para aislar una pared o un espacio concreto, utilizándolo a su vez cómo tablón de anuncios. Un material ideal, ya que, no genera carga estática y es resistente al fuego, lo cual lo convierte en uno de los materiales más seguros para nuestro hogar.

¿Has pensado que una estantería llena de libros puede servirte para algo más que para disfrutar del placer de la lectura? El papel es un aislante ideal. Así que si tienes paredes que dan al exterior, puedes aprovechar y redistribuir tu biblioteca personal y a la vez ofrecer a tu casa una mayor protección contra el frío de la calle.

También debemos contar con las alfombras. Nos ayudan a proteger nuestros pies del frío suelo y a la vez a conservar el calor. El suelo es el elemento constructivo que mayor pérdida energética posee. En invierno, está a una temperatura media de 10 ó 12 grados, mientras que en verano asciende a 14 ó 16. Una novedad en éste terreno, son las alfombras que contienen fibras naturales de bambú o de coco. Resultan un buen aislante y son aconsejables para personas con alergia al polvo, ya que, poseen cualidades hipoalergénicas. Eso sí, debes fijarte en su origen y procedencia. El bambú como material, se ha convertido en una buena alternativa a la madera, ofreciendo una inmensa variedad de uso en revestimientos de paredes y techos, suelos, ventanas, puertas y muebles. Ten en cuenta que si tienes suelo radiante, es mejor no colocar obstáculos que impidan que el calor se distribuya eficazmente.

No te olvides de jugar con los colores ¿Has notado alguna vez más calor de la cuenta vistiendo una blusa negra bajo la luz del sol? Los colores y la temperatura están relacionados: cuanto más oscuro es un objeto, más calor absorbe. El negro capta el 98% del calor que le llega, seguido del gris (90%) y verde oscuro (79%). Por supuesto, esta premisa también se aplica en el hogar. Esto es debido a que los colores blancos o claros absorben el sol, pero devuelven el espectro de luz, de manera que filtran poca energía. Hacerse con un silloncito oscuro para las hostiles tardes de invierno no es mala idea.

¿Y qué mejor y más decorativo que una buena manta sobre el brazo del sofá? También puedes ayudarte de pequeños accesorios para contribuir a mantener el calor en casa, cómo las fundas para sofás y cojines o las mantas. Todo esto, combinado con una buena taza de café o de té, convertirá a tu hogar en tu lugar preferido éste invierno.

martes, 18 de noviembre de 2014

Letras ecológicas y otros trucos para ahorrar tinta

En los últimos años varios diseñadores han desarrollado tipos de letra que permiten ahorrar tinta o toner de las impresoras al reducir la cantidad necesaria para imprimir cada letra. Quizá la propuesta más conocida es Ecofont, un tipo de letra similar a la Sans Serif, con la particularidad que dentro de los caracteres (letras, números y demás signos) quedan unos pequeños círculos en los cuales no se imprime la tinta, lo cual produce un ahorro del 20% aproximadamente.

Menos tinta, menos plástico, menos petróleo… Y menos gasto en cartuchos. La fuente se puede descargar gratuitamente de su página web y se instala de forma inmediata en nuestro ordenador, por lo que podemos utilizarla fácilmente.


La cadena de papelerías británica Ryman también ha creado su propia alternativa. Sus autores la presentan como “la letra ecológica más bella del mundo” y afirman que utiliza un 33% menos de tinta que una letra convencional. ¿Cómo es posible? Los trazos de cada letra están a su vez compuestos de trazos más pequeños, de modo que el efecto visual es el mismo pero logrando un evidente ahorro de tinta.

Ryman también puede descargarse de forma gratuita. Como dicen ellos: "no sólo puede marcar la diferencia lo que escribes … ¡también como lo escribes!"


Por otra parte, los creadores de Ecofont han desarrollado un software que permite seguir utilizando nuestro tipo de letra preferido pero en opción eco (con agujeritos). Por ejemplo la variante “eco” de Arial permite ahorrar un 28% de tinta). Eso sí, se trata de un programa de pago (la versión “Home Edition” cuesta 19,95 €).

Aunque el tipo de letra elegido sea importante, hay otras medidas que pueden ayudarnos a economizar papel y tinta, como cambiar las opciones de la impresora.

La mayoría de las impresoras llegan a nuestras casas configuradas para imprimir en alta calidad, pero podemos cambiar las opciones de impresión para que gasten menos. Para ello debes hacer clic en el menú Inicio y luego en Dispositivos e Impresoras. A continuación haces un doble clic sobre tu impresora y seleccionas Ajustar las opciones de impresión. Descubrirás que puedes: 
  • Modificar la calidad de impresión (eligiendo opciones tipo “borrador” o “Econo” si no necesitas una gran calidad)
  • Reducir la resolución (cuanto más baja, menos tinta se utiliza).
  • Activar la opción “imprimir texto en negro”, que permite ahorrar cartuchos de color.

Otra opción interesante es elegir tipos de un tamaño moderado (cuanto más grande sea el tamaño de la letra, más gastaremos en imprimir un texto, sea la letra ecológica o no). Y acabamos con la idea más efectiva: imprimir un documento sólo cuando sea realmente necesario. 

martes, 4 de noviembre de 2014

Cómo hacer tu portabocadillos: ideas sencillas para eliminar residuos en tu hogar

Partiendo de la base de que el mejor residuo es siempre el que no se genera, os proponemos una idea sencilla, económica y original para que niños y mayores, llevemos nuestros almuerzos del día sin tener que usar papel de aluminio, papel film o cualquier otro envoltorio no reutilizable.

Portabocadillos de MardeMenorca
El aluminio en las industrias

El reciclaje del aluminio es uno de los más rentables para la industria, ya que se aprovecha prácticamente la totalidad de los desechos. Se reciclan latas, cables, embalajes, muebles o perfiles de construcción, así como de todas las virutas que se producen en la industria al fabricar objetos con este material.
El proceso comienza con la recolección de dicho material, para su posterior traslado a la planta de reciclaje, donde se separa, limpia y se aplasta creando grandes bloques. Posteriormente se funde, creando de nuevo láminas de este material, listas para un nuevo uso.
Tras el hierro y el acero, es el metal más utilizado en el mundo, y a la vez, es uno de los materiales que menos reciclamos. Aunque es abundante en nuestro planeta, tiene unos altos costes de extracción, especialmente energéticos. Reciclando aluminio, se ahorra un 94% de ese coste energético. Además, es un material que no pierde propiedades tras varios procesos de reciclado.

Pero en nuestros hogares...

El papel de aluminio se introdujo en nuestras vidas a mediados del siglo XX y desde entonces su producción ha ido en aumento. En los hogares lo utilizamos fundamentalmente para envolver alimentos en el frigorífico, bocadillos para llevar, cocinar, cubrir platos calientes, etc.
Su sitio es el contenedor amarillo pero, hoy por hoy, la separación inicial hecha por los consumidores en sus casas, está lejos de las cifras óptimas. La mayor parte del papel de aluminio que utilizamos acaba en los contenedores de basura orgánica, es decir, en el vertedero. Nada más que echemos un vistazo a las papeleras de los patios de los coles o los alrededores de cualquier centro escolar para saber dónde acaba habitualmente este envoltorio.

Nuevas opciones

                             

Las populares tarteras constituyen una buena alternativa a la envoltura de alimentos en plástico o aluminio. Pero en ocasiones resultan demasiado voluminosas y puede resultar bastante engorroso utilizarlas para guardar un simple bocadillo.
Así que, te animamos a hacer una sesión de trabajo manual y creatividad para fabricarte un portabocadillos de tela, sustituto perfecto del papel de aluminio. Es cómodo para llevarlo al colegio, al trabajo o de excursión, es muy fácil de limpiar, conserva los alimentos en buen estado y está preparado para muchos usos. 

Os adjuntamos un tutorial de un blog de manualidades donde se explica perfectamente, paso a paso, cómo hacerlo. Luego tú puedes personalizarlo, admite tantas variaciones como quieras hacerle: cierre con velcro, con una cinta, un botón, tela plastificada con una bolsa de congelados etc.

¡Buen provecho!

viernes, 3 de octubre de 2014

El extraño caso de la guerra contra las aspiradoras eficientes

El pasado 1 de septiembre entró en vigor la normativa europea que prohíbe la fabricación de aspiradoras de uso doméstico con más de 1.600 w. de potencia. Según los datos de la Comisión, en 2020 esta medida permitirá ahorrar una cantidad de electricidad equivalente a la que consumen cinco millones y medio de hogares.

La Unión Europea impone con esta medida nuevos mínimos de eficiencia para estos aparatos domésticos, lo que beneficia de forma evidente a los consumidores: menos consumo (y menos contaminación) asegurando los niveles de calidad de los aparatos. Sin embargo, en algunos medios, esta iniciativa no ha sido valorada tan positivamente. Por ejemplo, el diario británico The Telegraph publicaba así la noticia el pasado 12 de septiembre:

Europa recortará la potencia de las aspiradoras para ahorrar energía


La limpieza de los hogares británicos amenazada por los burócratas europeos, que quieren reducir la potencia de las aspiradoras para recortar el uso de energía

Primero fueron las tradicionales bombillas incandescentes. Luego los televisores de plasma. Ahora los burócratas europeos tienen en su punto de mira a las aspiradoras como parte de sus planes para recortar el consumo energético de los hogares. Responsables de la Comisión Europea proponen limitar la potencia de las aspiradoras de uso doméstico en una maniobra que los expertos temen podría reducir su efectividad para capturar el polvo y la suciedad.

Los fabricantes declaran que también podría reducirse la capacidad de las aspiradoras para eliminar del aire que devuelven a la atmósfera las partículas finas, lo que potencialmente podría tener indeseables efectos colaterales para quienes sufren de alergia y asma. Los expertos europeos proponen restringir la potencia de las aspiradoras a los niveles que tenían en los años sesenta. 

Aunque el artículo continúa presentando opiniones de expertos, la mayoría bastante juiciosas, esta presentación -y otras del mismo tipo- han alimentado una curiosa alarma social en el Reino Unido. ¿Consecuencias? Las ventas de aspiradores “potentes” han aumentado sustancialmente. El titular del periódico The Guardian, haciéndose eco del problema, no puede ser más expresivo: Las “compras pánico” de aspiradoras potentes no son necesarias, dicen los vendedores a los compradores preocupados. 

En la base de esta reacción popular hay un malentendido, muy extendido, sobre el que llamábamos la atención en una entrada publicada hace ya dos años bajo el título “¿electrodomésticos potentes?":

En ocasiones, el término “potencia” resulta equívoco: en una tienda de electrodomésticos, cuando un vendedor hace referencia a la “potencia” de este o aquel modelo de aspiradora, seguramente se referirá a su consumo instantáneo de energía eléctrica (que se mide habitualmente en Vatios). Sin embargo, cuando los consumidores pensamos en un aspirador “potente”, lo que nos interesa es su capacidad para limpiar o su “potencia” de aspirado.

Que un determinado aparato tenga más “potencia” del primer tipo supone que, para un mismo tiempo de uso, su consumo de electricidad es mayor, lo que, en principio, no parece una ventaja… Pero con frecuencia ambos significados se utilizan indistintamente, seguramente porque existe la creencia generalizada de que cuanto más potente es un aparato (consumiendo energía) más potente es también realizando la función para la que se ha diseñado (en el caso de una aspiradora, atrapando el polvo y la suciedad).

A lo largo del último medio siglo la potencia eléctrica de las aspiradoras ha ido aumentando progresivamente, desde los 500 vatios típicos de una aspiradora en los años 60 hasta los más de 2.500 vatios de algunos modelos actuales. (lo que supone una potencia mayor que la de 10 televisores de pantalla grande). Sin embargo, expertos en ecodiseño, como Stéphane Arditi (EEB, coolproducts campaign) y Edouard Toulouse (ECOS) consideran que existen escasas evidencias de que ese aumento de la potencia eléctrica (y por tanto del consumo energético) conlleve un aumento proporcional de la eficacia limpiadora. Estos autores explican así la dinámica creada:

Los consumidores y vendedores, atrapados por la falsa asunción de que mayor potencia supone una mejor limpieza y filtrado, a menudo consideran la potencia como el principal criterio de compra. Esto dirige la innovación hacia mayores consumos energéticos en vez de hacia una mejor limpieza y eficiencia energética como debería ocurrir.


¿Cuáles son las nuevas exigencias legales?

Llegados a este punto, merece la pena conocer cuáles son las nuevas exigencias establecidas por la Unión Europea en relación con las aspiradoras. Alex Fernández Muerza las resume en un artículo publicado en la revista Consumer: 

La normativa comunitaria será cada vez más estricta. En 2017 la prohibición afectará a los aspiradores que superen los 900 W. Asimismo, la manguera deberá estar en buen uso después de 40.000 oscilaciones en tensión y la vida útil del motor deberá superar las 500 horas.

Las aspiradoras de la UE tendrán que cumplir con un nuevo conjunto de requisitos mínimos de potencia, rendimiento (capacidad para recoger polvo), eficiencia energética, re-emisión de polvo en el aire de salida (importante para las personas con asma), nivel de ruido y durabilidad. Los aspiradores deberán consumir menos de 62 kilovatios hora (kWh) al año y garantizar una recogida de polvo en alfombra mínima de 0,70 (en suelo de madera de 0,95).

La etiqueta de clasificación energética establece una horquilla de valores entre la clase A (un consumo de menos de 850 W, el más eficiente), y la clase G, la que más vatios consume. Este etiquetado lleva, además, otra información valiosa para el consumidor a la hora de decantarse por uno u otro modelo:

  • Consumo energético anual: calculado para una vivienda de 87 metros cuadrados y un uso de 50 veces al año.
  • Re-emisión de polvo: con valores de la A a la G.
  • Nivel de ruido: en decibelios ponderados (dBA), un parámetro utilizado para medir el riesgo auditivo.
  • Recogida de polvo en moqueta: de la A a la G.
  • Recogida de polvo en suelos duros: de la A a la G.
En fin, por lo que parece, tendremos aspiradoras menos despilfarradoras y más duraderas… Lo que a casi todo el mundo debería parecerle bien. Y sin embargo este caso muestra cómo la combinación de sensacionalismo mediático, prejuicios ideológicos, intereses comerciales e ignorancia puede acabar pulverizando el sentido común.

Más información:

Las aspiradoras eficientes están perfectamente
http://www.coolproducts.es/cool-blog/65-las-aspiradoras-eficientes-estan-perfectamente



martes, 16 de septiembre de 2014

Consejos para no caer en la "moda rápida"

"Dicen que"... son capaces de diseñar, fabricar y llevar hasta las tiendas una prenda en solo 15 días. ¿Será verdad?, posiblemente sí. Pero ¿cuáles son las consecuencias de ese modelo de producción?  Y sobre todo ¿cómo podemos nosotros, consumidores, influir positiva o negativamente en el modelo de moda rápida actual?¿Aceptan  el compromiso de "descontaminar" toda su cadena de suministro y todos sus productos las empresas del gremio?.

El concepto de “fast fashion” o moda rápida, se refiere a un fenómeno de producción y consumo masivo que se incrementa a la misma velocidad a la que van cambiando las tendencias.

El tiempo de vida de cada prenda fabricada,  es realmente corto. Según un estudio realizado por American Apparel y Footwear Associations en Estados Unidos un consumidor promedio adquiere aproximadamente ocho pares de zapatos y 68 prendas de ropa cada año, dando a cada una un tiempo de vida máximo de tres meses. Los estadounidenses tiran una media de 30 kilos de ropa al año, y no hablamos de donaciones a la beneficencia, sino de 30 kilos de ropa que van directamente al vertedero.

En este modelo de consumir la moda, un casi "usar y tirar o almacenar", se adquiere ropa que imita las tendencias actuales, pero a bajo coste. Las marcas que ofrecen este tipo de artículos, no solo cambian sus productos con frecuencia, sino que además, para maximizar beneficios, llevan a cabo una política de deslocalización fabricando sus productos en países en desarrollo, pagando a los trabajadores salarios muy bajos e incluso, sacrificando las condiciones de seguridad en las que realizan sus actividades.

¿Qué cuatro cosas debemos saber?

1) La industria de la moda rápida, está diseñada para hacernos sentir que después de una semana, ya estamos desfasados. Recuerdo una época en la que había dos temporadas de la moda:
primavera/verano y otoño/invierno. Aterrizamos en 2014 y nos encontramos con ¡52 microtemporadas al año!, todas las semanas hay nuevas modas. El objetivo de la moda rápida es que los consumidores compren el máximo de ropa posible acortando los tiempos entre compra y compra. Con la creación de nuevos looks cada semana, las empresas establecen un calendario de la moda con el que hacen sentir al consumidor desfasado justo después de haber estrenado su nueva ropa.

2) Los descuentos no son descuentos. La excusa de ir a un outlet porque los precios son más baratos, nos sumerge en un consumismo extra de prendas de mala calidad y posiblemente innecesarias en nuestro armario, pero como son baratas... Salir con marcas de diseñador pensando que has triunfado pagando una fracción de su precio, es una entelequia. Los supuestos excedentes que pensamos que estamos comprando, la ropa de outlet no siempre pasa por los almacenes normales, y probablemente proceda de una fábrica distinta de la que produce la "ropa normal". Cada vez con más frecuencia, el intermediario de un outlet negocia con los diseñadores para poder poner sus etiquetas en la ropa barata manufacturada en sus propias fábricas de baja calidad.

3) La ropa está diseñada para romperse con facilidad. Este modelo de empresa depende del deseo de los consumidores de estrenar ropa, lo cual es instintivo si la ropa se estropea al primer lavado. La doblas como buenamente puedes y piensas, vale, me lo pondré para la fiesta del sábado por la noche, y luego se echará a perder literalmente.

4) Los adornos con cuentas y lentejuelas pueden ser un indicador de que hay trabajo infantil de por medio. Aunque existen máquinas que pueden incrustar cuentas y lentejuelas como si de un trabajo hecho a mano se tratara, son muy caras. Es muy poco probable que una fábrica invierta en este equipamiento, especialmente si la ropa que se está fabricando busca una etiqueta de moda rápida.
A menudo, lo hacen trabajadores en sus casas con la ayuda de sus hijos para coser, adornar y embellecer con más rapidez y durante todo el tiempo que les permita la luz del día, la ropa que acabará en nuestros armarios. A cambio reciben los sueldos más bajos de la industria textil.

Consejos para evitar convertirse en víctima de la "moda rápida"

A continuación te presentamos algunos consejos útiles para prevenir la entrada en el círculo vicioso de la moda rápida:
  1. Pasa de ser un comprador fácil, a un comprador consciente. Utiliza tu ropa con más frecuencia y recréate en la gratificante sensación de que estas dispuesto a consumir menos: menos recursos naturales, menos emisiones de carbono, menos explotación laboral, menos moda rápida. Recuerda que tu ropa habla por ti y de ti, te identifíca, puede ser una manera más de expresarte, sin que por ello debamos sentirnos esclavas de la imagen. A menudo notarás que incluso, el paso del tiempo hace que se adapte a tu cuerpo y te hace sentir realmente cómoda. 
  2. Tunea y adapta tu ropa cuando ya no sea de tu gusto o necesite algún retoque. Algunos aseguran que el sistema de reciclaje de fast fashion no es una solución viable. Requiere la participación activa de un gran número de consumidores y necesita de nuevos avances tecnológicos que conllevan nuevas emisiones contaminantes, situación que lo mantiene como un modelo que, cuando mucho, intenta ser un poco menos dañino de lo que es actualmente, pero no lo deseable. 
  3. Busca tu opción, si realmente necesitas ropa o complementos. En esta vorágine consumista, muchas empresas apuestan por crear una alternativa de "moda sustentable" y se han ofrecido a mejorar sus prácticas para crear un modelo de negocio que se ajuste mejor a los estándares de sostenibilidad, buscando salarios más justos para sus trabajadores y mejores condiciones laborales, así como un sistema de circuito en donde se invita a los consumidores a reciclar sus prendas en nuevos productos textiles. 
  4. Apoya la revolución Detox por un planeta libre de sustancias tóxicas. Greenpeace publicó hace poco el Informe Puntadas tóxicas donde  revelaba, que un buen número de marcas de ropa conocidas internacionalmente, venden prendas que contienen sustancias químicas peligrosas  Las prendas analizadas (tanto de moda de hombre, mujer y niños) habían sido elaboradas mayoritariamente en países en desarrollo y emergentes. Muchos de los productos químicos peligrosos detectados eran restos residuales no deseados, lo que demuestra el alto nivel de contaminación del sector. En menos de una semana después de la publicación de dicho informe, algunas empresas de las más importantes del sector, se comprometieron a eliminar el uso y vertido de todas las sustancias químicas peligrosas de toda su cadena de suministro y de todos sus productos antes de 2020. Infórmate de lo que consumes para ser consciente de tu decisión.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Cómo hacer un ambientador doméstico de "residuo cero"

Acostumbrados a los excesos de la publicidad comercial ¿no estaremos pecando de exagerados al anunciar un ambientador de “residuo cero”? Si añadimos que carece de productos tóxicos o peligrosos, que no utiliza derivados del petróleo o que su "huella de carbono" es mínima, seguro que más de uno estará pensando: ¿De qué proyecto I+D+I ha salido esta maravilla?

En realidad, nuestro ambientador nace de la tradición y el ingenio popular y aprovecha una de las plantas aromáticas con una fragancia más intensa, duradera y agradable que podamos imaginar: el espliego o lavanda.

El proceso de elaboración, paso a paso:

1. Corta de 15 a 20 tallos floridos de espliego y colócalos, de forma que las flores queden todas a la misma altura

2. Utilizando un tallo menudo de la propia lavanda, ata las inflorescencias, justo por debajo de éstas

3. Dobla los tallos hacia arriba y utilizado otro tallo joven (también puedes utilizar un pedacito de alambre si no eres muy purista) une ata los tallos por encima de las inflorescencias. Los tallos formarán una bonita “jaula verde” que contendrá las flores de lavanda.

4. Corta los tallos sobrantes por encima de la atadura, menos un par de ellos que nos servirán para hacer la “percha” del ambientador.

5. Así queda en mi cocina, recién hecho. El olor que desprende es fantástico. Y también es bonito.

Se conserva durante un año sin problemas. A la temporada siguiente puedes recoger nuevas espigas floridas de lavanda y hacer uno nuevo. El anterior está compuesto de materia vegetal, por lo que puedes echarlo a un huerto o jardín. Si has utilizado un trocito de alambre fino para unir los tallos, no te olvides de quitarlo antes de deshacerte del ambientador usado… ¡puedes reutilizarlo para el nuevo!

lunes, 7 de abril de 2014

Cómo construir un horno solar con cajas de cartón


Normalmente se asocia energía solar con la alta tecnología y con procesos técnicos complicados. Sin embargo existen maneras muy sencillas de hacer un aprovechamiento cotidiano de la energía solar y que están literalmente al alcance de cualquier persona.

En este artículo te proponemos una de ellas; la construcción de tu propio horno solar con cajas de cartón. Así, con materiales fácilmente disponibles (cartón, vidrio/ plástico, papel, pegamento, etc), casi como si fuera una manualidad, te indicaremos como construirte un horno solar que te permitirá cocinar tus alimentos exclusivamente con la energía del sol.

Con un horno solar de cartón se puede cocinar prácticamente de todo (carnes, pescados, verduras, huevos, arroz, pasta...) con total garantía. En  mi blog El cocinero solar podrás ver una pequeña muestra de lo que digo. No en vano, el modelo de horno que propongo que construyas podrá alcanzar temperaturas de hasta 150ºC en los días con sol más potente de verano. En realidad a partir de 85ºC, temperatura que alcanza con facilidad, se puede cocinar cualquier cosa con seguridad.

Aunque hablemos de cocinar, actividad que asociamos al fuego, y de elementos como el cartón y el papel, puedes estar tranquilo, ya que no existe ningún riesgo de provocar un incendio con un horno solar de cartón como el que te propongo construir. Los materiales que usaremos entran en combustión a temperaturas bastante más altas que las que puede alcanzar el horno aún en las mejores condiciones (el cartón no arde hasta los 233ºC, una temperatura que nunca alcanzará el horno propuesto).

Con tu propio horno solar autoconstruido con cartón podrás cocinar de forma cotidiana, siempre que haya sol suficiente (con 3 ó 4 horas de cielo despejado en las horas centrales del día suele ser suficiente). Es muy fácil de construir en unas 3-4 horas y también muy fácil de usar. Su vida útil puede ser de hasta varios años ya que, en contra de lo que pueda parecer, sus materiales durarán bastante tiempo si no se les maltrata y se le mantiene alejado del agua .

Para construir nuestro horno solar de cartón necesitaremos los siguientes materiales:
  • Dos cajas de cartón de diferente tamaño. La diferencia de tamaño entre las cajas debe ser tal que, colocada una dentro de otra, quede una diferencia de al menos 4 cm entre todas las paredes a excepción de la base, en la que pueden tocarse. Se recomiendan cajas de un mínimo de 40 cm de lado la más pequeña y que no sean muy altas. 
  • Una lámina de material transparente. Puede ser plástico, o mejor si es vidrio. Debe ser de un tamaño más grande que la entrada de la caja pequeña
  • Una lámina o bandeja metálica de color negro mate o pintura negra al agua no tóxica (pintura de dedos infantil)
  • Una lámina de cartón de lados unos 7-8 cm más grande que la cara más grande de la caja grande
  • Material aislante que puede ser: papel arrugado, poliestireno expandido en planchas o bolitas, lana, paja, etc... 
  • Papel de aluminio. 
  • Como herramientas necesitaremos cúter, pegamento para papel o cartón, cinta adhesiva
La construcción del horno solar, paso a paso



Paso1: Forra con el pegamento y el papel de aluminio todas las caras interiores y exteriores de la caja pequeña (antes de forrar la cara interior de la caja pequeña, consulta el paso 5, ya que dependiendo de lo que elijas como absorbedor quizá te convenga no hacerlo) y todas las caras interiores de la caja grande, incluidas las tapas y los fondos.
Paso 2: Coloca la caja grande bocabajo, y sobre ella centrada, la caja pequeña bocarriba. Marca con un lápiz la silueta que hace sobre ella. A continuación con un cúter corta por las líneas marcadas. Debe quedar de tal forma que la caja pequeña se pueda introducir en la grande quedando una cámara de aire entre las paredes de los dos cajas de al menos unos 4 cm.
Paso 3: Introduce la caja pequeña en el agujero que hicimos en la caja grande en el paso 2. Ha de quedar encajada una dentro de la otra


Paso 4: Una vez que las tapas de la caja pequeña asienten en el fondo de la caja grande, corta el sobrante para que no sobresalgan y pégalas.
Paso 5: En este punto pondremos el elemento que transformará la luz solar en calor (absorbedor). Para ello tienes dos opciones:-

1- Introducir una bandeja o lámina de color negro mate en el fondo interior de la caja pequeña. En cuyo caso forraremos de papel de plata el interior de la caja pequeña en el Paso 2

2-Pintar la cara interior de la caja pequeña con la pintura negra directamente sobre el cartón. (Para ello se habrá dejado sin forrar con papel de aluminio en interior de la caja pequeña en el paso 2)
Paso 6: Coloca la caja del horno boca abajo y rellena (accediendo por la entrada de la antigua caja grande) el espacio entre las paredes de las dos cajas con el material aislante que hayas elegido. Una vez rellenados todos el espacio, cierra las tapas con cinta adhesiva.
Paso 7: Para confeccionar la tapa, utiliza la lámina de cartón independiente, marcando sobre ella los bordes exteriores e interiores de las paredes del horno. Dobla y corta como aparece en el dibujo formando una tapa que ajuste con el horno ,dejando a su vez una lamina abatible. A continuación forra la lamina abatible con papel de aluminio por su parte interna para hacer como un espejo. Si como material transparente utilizas un plástico ligero puedes pegarlo a la cara interior de la tapa. Si por el contrario usas vidrio, es mejor utilizarlo como un elemento aparte poniéndolo sobre la entrada del horno y sobre él la tapa que acabamos de construir.
Paso 8: Se deberá confeccionar una varilla que sostenga la tapa abatible reflectante en la inclinación adecuada. Para ello podemos tomar un alambre grueso (se puede obtener de una percha de alambre) y darle una forma como aparece en la ilustración.

El extremo de los alambres se deberán colocar en los "túneles" que salen del cartón corrugado. Uno en la tapa abatible y el otro en la base de la tapa.

Como usar el horno solar de cartón 

Cocinar con un horno solar de cartón es muy sencillo (aunque tiene sus particularidades) y es en esencia similar a hacerlo con un horno convencional. Basta con que introduzcas los alimentos en él y que lo pongas a funcionar. Para acceder al interior del horno, simplemente retira la tapa y la superficie transparente y coloca el recipiente con los alimentos. Después vuelve a poner el vidrio o plástico y la tapa.

Para poner el horno a funcionar oriéntalo hacia el sol de manera que la luz solar entre directamente en su interior. Puedes colocarlo hacia el sur (hacia el ecuador) o mirando directamente hacia el sol. Después inclina la lamina abatible de la tapa de tal forma que esta refleje luz adicional al interior del horno. Mantén esa inclinación con la ayuda de la varilla.

Es importante señalar que las ollas que usaremos deberán ser de color negro o muy oscuras y que deberán llevar tapa.

El horno solar de cartón propuesto no requiere un especial cuidado y, como se ha visto, no es peligroso ni por fuego, ni por supuesto por explosión de ningún tipo. No obstante hay que señalar que no es un juguete, sino un instrumento real de cocina, y como tal alcanza altas temperaturas que, si no se usan con sentido común (como cualquier otro método de cocción) puede llegar a quemarnos.

También es importante señalar una particularidad, y es que una vez que el horno este funcionando, para manipular la comida o sacarla del horno, será necesario coger las ollas que empleemos siempre con manoplas o con un paño, aun si lo tomamos de las asas. Cuando metemos en el horno solar una olla, se calienta toda la olla a niveles de cocción, incluidas las asas.

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Daniel Casado

jueves, 27 de febrero de 2014

El grifo del litro de agua

Fuente: Yanko Design

He aquí un ejemplo de ingenio y creatividad puestos al servicio del uso racional del agua: un modelo de grifo para lavabo que limita el gasto de agua al tiempo que permite visualizar el consumo.

El elegante tubo de cristal contiene un litro de agua, suficiente para un lavado de manos rápido. El usuario ve menguar el volumen de agua ante sus propios ojos hasta su finalización. De esta forma, es fácil tener conciencia del propio gasto.

El usuario despistado, tendrá que esperar a que el tubo “se rellene” para poder utilizarlo de nuevo, lo que constituye un incentivo añadido para prestar atención al consumo y administrar bien la dosis que el grifo proporciona.

La idea es de los diseñadores Yonggu Do, Dohyung Kim and Sewon. Desconocemos si el invento llegará a los mercados, pero, sin duda, es un interesante ejemplo de aplicación al eco-diseño de las técnicas de visualización y limitación del gasto.

martes, 30 de octubre de 2012

Menos lavadoras gracias a una percha antiolores


Un hogar medio en España consume casi 4.000 kilovatios hora al año. Después del frigorífico y el televisor, la lavadora es el electrodoméstico que más energía consume (un ocho por ciento del total) en los hogares españoles, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Los españoles ponemos de media entre tres y cinco veces por semana la lavadora. Además de recurrir a los programas de baja temperatura, una opción para reducir el consumo energético e hídrico de este electrodoméstico es reduciendo su empleo. Una forma de hacerlo es con «Bye Bye Laundry», una especie de percha que permite eliminar los malos olores de la prenda. Su creadora, Lisa Marie Bengtsson, ha presentado su invento en el Festival de Diseño londinense.

Limpia en dos días

Para acabar con los olores, Bengtsson ha añadido un filtro con carbón vegetal activado (tratado con oxígeno) que al ser poroso y absorbente permite que la prenda pierda el olor «en un par de días. Funciona bien para quitar el humo y los olores de la cocina que permanecen en la ropa. Pero no es un material mágico, con el olor del gimnasio no puede», explica Bengtsson a este semanario. Cada cierto tiempo, «unas cuatro veces al año» hay que cambiar el carbón activado, por lo que su invento es fácil de abrir. En cualquier caso, no se trata de no volver a poner una lavadora, sino que con esta iniciativa no haya que echar una prenda a lavar tras un único uso, siempre y cuando no esté manchada.
Otra opción es sacar la ropa a la terraza. Con estas dos alternativas no sólo se reducen los consumos hídricos y energéticos, sino que, además, se evita el consumo excesivo de detergentes y suavizantes. Pero quizá el consejo más práctico, además de utilizar los electrodomésticos más eficientes, sea optar por lavadoras con sonda de agua, ya que éstas miden la suciedad del agua y no la cambian hasta que resulte necesario hacerlo, reduciendo así los consumos hídrico y energético.

Más información: http://www.lisabengtssondesign.com  
20 Octubre 12 - Madrid - Belén Tobalina. La Razón.es