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lunes, 1 de septiembre de 2014

Cómo hacer un ambientador doméstico de "residuo cero"

Acostumbrados a los excesos de la publicidad comercial ¿no estaremos pecando de exagerados al anunciar un ambientador de “residuo cero”? Si añadimos que carece de productos tóxicos o peligrosos, que no utiliza derivados del petróleo o que su "huella de carbono" es mínima, seguro que más de uno estará pensando: ¿De qué proyecto I+D+I ha salido esta maravilla?

En realidad, nuestro ambientador nace de la tradición y el ingenio popular y aprovecha una de las plantas aromáticas con una fragancia más intensa, duradera y agradable que podamos imaginar: el espliego o lavanda.

El proceso de elaboración, paso a paso:

1. Corta de 15 a 20 tallos floridos de espliego y colócalos, de forma que las flores queden todas a la misma altura

2. Utilizando un tallo menudo de la propia lavanda, ata las inflorescencias, justo por debajo de éstas

3. Dobla los tallos hacia arriba y utilizado otro tallo joven (también puedes utilizar un pedacito de alambre si no eres muy purista) une ata los tallos por encima de las inflorescencias. Los tallos formarán una bonita “jaula verde” que contendrá las flores de lavanda.

4. Corta los tallos sobrantes por encima de la atadura, menos un par de ellos que nos servirán para hacer la “percha” del ambientador.

5. Así queda en mi cocina, recién hecho. El olor que desprende es fantástico. Y también es bonito.

Se conserva durante un año sin problemas. A la temporada siguiente puedes recoger nuevas espigas floridas de lavanda y hacer uno nuevo. El anterior está compuesto de materia vegetal, por lo que puedes echarlo a un huerto o jardín. Si has utilizado un trocito de alambre fino para unir los tallos, no te olvides de quitarlo antes de deshacerte del ambientador usado… ¡puedes reutilizarlo para el nuevo!

3 comentarios:

  1. Anónimo10:39 a. m.

    Yo las conozco como "Porras de lavanda" y me las enseñó a hacer en 1981 la madre de un amigo que a su vez las aprendió de su suegra que era de Valencia, de donde deben provenir. La que yo conozco es una versión más cerrada para impedir que las flores al secarse caigan en el interior del armario. Esto se consigue uniendo mayor número de espigas de lavanda en cada atillo. Cuando se usa "lavandín" (variedad de jardinería), como en este caso, es necesario, pues las flores son muy grandes. Si se usa "lavanda" con menos espigas se consigue tapar todo el nudo floral pero tiene menos olor que el lavandín. Felicitaciones por el blog, Teresa

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  2. Luis Cano10:58 a. m.

    Hola, este ambientador, lo encontramos desescombrando una casa abandonada en los años 70 en la Sierra de Ayllón en un pueblo abandonado, dentro de un viejo baúl.
    Si en vez de confeccionarlo con 15 o 20 tallos floridos, lo realizais con bastantes más, que es como lo encontramos, descubriremos que la "jaula" queda cerrada en sus paredes, con todos sus tallos pegados y que no deja ver las flores.La ventaja es que estas "mazas" se usaban para aromatizar la ropa y evitar polillas y cada vez que se abría el baúl se apretaba la "maza" que desprendia su olor durante varios años. Claro, cuando esta seca, si la jaula no es compacta y la aprietas para que huela, las flores se desmenuzan y caen por la ropa del armario, mientras que si la pared es de tallos pegados unos a otros, no se desmenuzará. También, si se hacen con inflorescencias pequeñas, son estupendos para el interior de los coches.

    Un saludo y felices y sanas fragancias

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  3. Muy interesante el blog, felicitaciones.

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