"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



Mostrando entradas con la etiqueta iluminación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iluminación. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2015

LEDs frente a halógenas eco: no hay comparación

El pasado 17 de abril la Unión Europea decidió retrasar dos años –hasta septiembre de 2018 - la eliminación del mercado de las lámparas halógenas. Paralelamente, los principales fabricantes de estas lámparas han empezado a presentar nuevos modelos denominados “eco”. Se trata, ciertamente, de lámparas halógenas, pero… ¿son eco?

¿Halógenas “eco”?

La publicidad de los fabricantes insiste en que consumen un 30% menos que las antiguas incandescentes, hoy prohibidas en Europa. Pero no aclara que ese consumo multiplica por cinco al de las lámparas LEDs. Ni que su duración es diez veces menor. El cuadro adjunto nos proporciona datos clave de ambas tecnologías:
LEDs versus halógenas eco

Halogena eco
LED
Vida útil
2.000 – 4.000 h.
25.000 – 50.000 h
Soporta numerosos encendidos y apagados
Si
Si
Consumo equivalente bombilla incandescente 60W
46W
(702 lúmenes)
9W
(806 lúmen)
Consumo equivalente antigua bombilla incandescente 100W
77W
(1326 lúmenes)
15W
(1521 lúmenes)
 En definitiva, en materia de consumo y eficiencia, las halógenas “eco” no resisten la comparación con las de LEDs. Y tampoco en precio, si consideramos el consumo y la vida útil de ambos productos. 
El auténtico reto para el consumidor es – como ya lo fue para el caso de las lámparas de bajo consumo (fluorescentes compactas) – elegir la marca y modelo adecuados. Porque - ya lo advertíamos en un post anterior - en materia de lámparas LEDs “no es oro todo lo que luce”. En las tiendas se ofrecen algunos productos de mala calidad que ponen en entredicho las ventajas de este tipo de iluminación.

Para elegir bien hay cuatro variables que no podemos dejar de considerar:
  • El flujo luminoso (cantidad de luz que proporciona la lámpara)
  • La vida útil (elige lámparas de, al menos, 25.000 horas)
  • La eficiencia energética (lo ideal es que sea A+)
  • La reproducción cromática
Puedes encontrar información más detallada sobre estos criterios en el post “Lámparas LEDs: algunos criterios básicos para elegir bien”. Y también puedes consultar las selecciones de marcas y modelos hechas por organizaciones o proyectos fiables, como Topten. 

Topten: una herramienta para conocer los modelos de menor consumo

El portal www.eurotopten.es es una herramienta de consulta online, que ayuda al consumidor a conocer cuáles son los equipos de menor consumo energético que hay en el mercado español, y comparar sus precios y consumos respecto a los modelos más ineficientes dentro de una amplia variedad de productos (electrodomésticos, bombillas de bajo consumo, equipos ofimáticos, coches, electrónica de consumo...).

El proyecto está financiado por el Programa Energía Inteligente para Europa (IEE). Topten se basa en los análisis y tests realizados por instituciones independientes, las etiquetas y declaraciones estándar de los fabricantes. En España, el proyecto Topten es promovido y desarrollado por WWF España.

A modo de ejemplo, estos son algunos de los modelos recomendados para lámparas de casquillo clásico y luminosidad alta:

Lámparas LED formato bombilla con casquillo clásico (E27): algunas opciones Topten

Marca
Modelo
Lúmenes
T.color (K)
Vida media
General Electrics
Start GLS 71134 S
1600
2.700
25.000 h
Greenice
HO-A60-E27-9W
900
3.000
30.000 h
Osram
LED Superstar classica A 75 ADV W/827 E27
1055
2.700
20.000
Megaman
LED globo 11W
1055
2.800
30.000 h
Easyled
Easybulb E27
800
2.700
30.000 h
Greenice
CP-DP-E27-O
550
3.000
30.000 h
Iluminova
BW-7W
630
2.700
50.000 h
Greenice
SW-B07-E27-15W
1350
3.000
30.000 h
Iluminova
BD-7W
630
2.700
50.000 h
Greenice
GE-E27-9W
810
3.000
30.000 h

Si te ha interesado esta entrada también te puede interesar: 
Cambiar las lámparas de los focos halógenos por LEDs

lunes, 27 de enero de 2014

Lámparas LED: algunos criterios básicos para elegir bien

Es un secreto a voces: en la iluminación con LEDs no es oro todo lo que luce. El rápido desarrollo de la tecnología y la falta de estándares hacen que encontremos en el mercado productos de calidad muy diversa. Por otra parte, la variedad de modelos de lámparas LED que encontramos en tiendas de iluminación y ferreterías no para de aumentar. Hoy en día disponemos de LEDs para casi cualquier necesidad de iluminación que pueda plantearse en un hogar. La cuestión es: ¿cómo encontrar el producto más adecuado para nuestras necesidades?

La iniciativa internacional Premium light está llevando a cabo ensayos sobre 80 modelos de bombillas de LED, en los que se valora su calidad y eficiencia. Fruto de la experiencia, el proyecto aporta una serie de criterios útiles para elegir LEDs de buena calidad. He aquí las principales recomendaciones: 

Flujo luminoso: la cantidad de luz que deseamos que arroje una lámpara puede ser diversa, en función del uso que queramos darle y de nuestras preferencias personales. Cuando las bombillas eran incandescentes, lo habitual era referirnos a la cantidad de luz que proporcionaba la bombilla por los vatios que consumía. Sin embargo, en la actualidad en el mercado encontramos lámparas que tienen una eficiencia muy dispar, por lo que, para elegir una que arroje una determinada cantidad de luz, la mejor referencia es conocer su flujo luminoso, que se expresa en lúmenes. Para quienes todavía miden la luz de las bombillas “en vatios”, puede resultar útil esta tabla de equivalencias:

Bombilla incandescente
Lámpara fluorescente compacta
Lámpara LED
25 W
229 Lumen
249 Lumen
40 W
432 Lumen
470 Lumen
60 W
741 Lumen
806 Lumen
75 W
970 Lumen
1055 Lumen
100 W
1398 Lumen
1521 Lumen

Vida útil: el dato de la vida útil de una bombilla que proporciona el fabricante corresponde al tiempo mínimo de funcionamiento alcanzado por una muestra de bombillas cuando al menos el 50% de ellas todavía está funcionando. Esto significa que es legal que el 50% de las bombillas estén dañadas si el tiempo de vida útil específicado es cumplido por el otro 50%. 

Las lámparas LED no se “funden” (sólo dejan de emitir luz si el controlador falla), pero su luminosidad va disminuyendo con el paso del tiempo. Por ello, su vida útil se ha definido como el tiempo durante el cual la lámpara aún emite el 70% de la luz inicial. Para el caso de las lámparas LED, Premium Light recomienda elegir productos con una vida útil mínima de 25.000 horas, mientras que, para el caso de lámparas fluorescentes compactas, sugiere tomar la referencia de 12.000 horas. 

Eficiencia energética: es recomendable elegir productos de eficiencia A+. Para mejorar la eficiencia de nuestros sistemas domésticos de iluminación merece la pena plantearse reemplazar los focos halógenos por LED. Hay que recordar que las lámparas LED son especialmente adecuadas para la iluminación puntual, son mucho más eficientes que las lámparas halógenas y tienen una vida mucho más larga (ver el post “cambiar las lámparas de los focos halógenos por LEDs”).

Temperatura de color: la temperatura de color, que se mide en grados Kelvin, nos indica si la lámpara proporciona una luz más cálida o más fría. Para asegurar una luz cálida, la más recomendable para la iluminación doméstica, debemos elegir lámparas con una temperatura de color entre 2700 y 3200 K. 

Reproducción cromática: además del color de la luz, un interesante criterio de calidad es la capacidad de una fuente de iluminación para representar sin distorsiones los diversos colores de los objetos iluminados en la habitación. Éste criterio se denomina “reproducción del color” y se mide por un “Índice de Reproducción del Color” (Ra). Para lámparas fluorescentes Compactas y LED, la legislación europea exige que este índice sea al menos de 80, por lo que este sería el mínimo que debemos aceptar. Un Ra superior a 90 se considera muy bueno. 

La información sobre estos aspectos puede encontrarse en el embalaje de la bombilla. 

Si deseamos ir sustituyendo algunas de nuestras viejas bombillas por lámparas de LEDs, es recomendable dar prioridad a aquellas que utilizamos más frecuentemente (lo más habitual es que sean las del comedor y la cocina). De esta manera amortizaremos más fácilmente la inversión realizada.

Para saber más sobre a la calidad real de los modelos que actualmente se comercializan en el mercado europeo, merece la pena consultar las conclusiones de las pruebas comparativas realizadas en el proyecto Premium Light:
Si te ha interesado esta entrada también te puede interesar:

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cambiar las lámparas de los focos halógenos por LEDs

Los focos halógenos empotrables permiten crear diversos ambientes, proporcionando iluminación puntual para elementos como cuadros y objetos de decoración;  iluminación focalizada, por ejemplo, para una zona de lectura; iluminación ambiente para una zona concreta de una sala... Por ello, en los últimos años, han sido instalados con frecuencia en las viviendas nuevas, especialmente en salones, cuartos de baño, entradas y pasillos.

Sustituir los focos halógenos por focos LEDs tiene bastante sentido desde la perspectiva del ahorro y la eficiencia energética, ya que el consumo de los primeros es mucho más elevado que el de los últimos. Lo más común es que las lámparas halógenas tengan una potencia entre 20w y 90 w. Además, la mayoría de las que se instalan en los focos empotrables funcionan a 12 voltios y, en consecuencia, llevan un transformador (220-240 V/12 V) que aporta un consumo añadido.

En el mercado hay ya lámparas LED equivalentes a las halógenas (lámparas LED dicroicas) que podemos utilizar como alternativa. Las equivalencias de consumo entre lámparas halógenas y dicroicas LED son, aproximadamente, las siguientes: 

Halógena
De LEDs
20 w
3 w
35 w
5 w
50 w
7 w

Para sustituirlas, ya sea poco a poco, a medida que las halógenas se van fundiendo, o todas de una vez, deberemos que tener en cuenta algunas cuestiones prácticas:
El casquillo de conexión: hay varios modelos y debemos asegurarnos de que nuestras nuevas lámparas tengan el mismo para no complicarnos la vida.
La tensión: si nuestros halógenos funcionan a 12 v. tenemos dos opciones: quitar los transformadores y comprar lámparas de 230 v o mantener el transformador y comprar lámparas LEDs de 12 v (que también las hay).
La temperatura de color: igual que ocurre con otros tipos de lámparas, entre las LEDs podemos elegir lámparas que proporcionen una luz más fría (blanquecina) o más cálida (amarillenta). Yo, personalmente, prefiero las últimas…
El ángulo de apertura: el haz de luz que proporciona nuestro halógeno puede ser más concentrado (proporciona luz más intensa en un área menor) o más extendido (proporciona luz menos intensa a una mayor superficie). Si queremos conservar un efecto similar con las nuevas lámparas, tenemos que elegir LEDs con un ángulo de apertura similar. El ángulo de apertura se expresa en grados (hay, por ejemplo, lámparas de 24°, de 36°, de 60°…).
El precio: las lámparas LED para sustituir halógenas (12v) cuestan unos 5-6 euros, un precio bastante cercano al que tienen las halógenas.
¿Sale rentable el cambio? Según cálculos realizados en el blog especializado en cuestiones de energía Nergiza, por cada lámpara halógena de 50W sustituida, dejamos de consumir unos 43W. Estimando un uso medio de tres horas diarias, serían 46 kWh anuales, lo que supone un ahorro de cerca de 9€ al año por cada dicroica LED que instale. Dado que las lámparas LED pueden costar en torno a 6 € y que tienen una larga duración, las cuentas parecen claramente favorables…

Si te ha interesado este post, también te puede interesar:
Lámparas LED: algunos criterios básicos para elegir bien

viernes, 22 de marzo de 2013

Cita con la Hora del Planeta 2013: No faltes

Ya esta aquí nuestra cita anual con el Planeta, no faltes. Pero no olvides que nuestro compromiso debe ser a diario, usando de una manera más responsable y eficiente los recursos energéticos. Os proponemos algunos consejos sencillos para tener en cuenta a la hora de iluminar nuestro hogar.



Siempre que puedas, aprovecha la luz natural
Ninguna luz es tan agradable, saludable y barata como la del sol. Organizar la iluminación de nuestra casa tratando de sacar el máximo partido a la luz natural es la principal recomendación a tener en cuenta.

Las paredes también iluminan
Las paredes pintadas con colores claros permiten sacar más partido de la luz solar y reducen las necesidades de iluminación.

Planifica la iluminación
Busca la ubicación más adecuada de los puntos de luz y piensa qué intensidad requieren o cuál será el tiempo de funcionamiento habitual al elegir una u otra solución.

Si no la necesitas, apágala
No dejes luces encendidas en espacios que no estén siendo utilizados.

Sustituye las bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo
Ahorran hasta un 80% de energía y duran hasta 8 veces más. Las bombillas incandescentes sólo aprovechan en iluminación un 5% de la energía eléctrica que consumen. El resto se pierde en forma de calor.

Mantén limpias lámparas y tubos fluorescentes
El polvo que se acumula en las bombillas disminuye su luminosidad, así que limpiarlas de vez en cuando nos
proporciona más luz sin aumentar el consumo.

Luces y sombras de los focos halógenos
Si piensas en utilizar focos halógenos, piensa si es el tipo de luz más adecuada, teniendo en cuenta que dan una luz muy concentrada (lo que aumenta las necesidades de puntos de luz) y muy intensa, por lo que puede resultar molesta. Además tienen un elevado consumo de electricidad, que se malgasta en buena medida en forma de calor.

Cuidado con los reguladores de intensidad luminosa
Muchos de los dispositivos que regulan la intensidad de luz (reostatos) funcionan disipando, en forma de calor, la energía que no es utilizada por la lámpara; así, cuando ésta proporciona luz tenue está consumiendo lo mismo que a su máxima intensidad. Por eso es recomendable sustituirlos por reguladores electrónicos, que sólo emplean la energía que la lámpara consume en cada situación.

En exteriores, considera las lámparas solares
En el mercado hay ya una oferta variada y asequible de lámparas para exterior que llevan incorporada su propia placa fotovoltaica, utilizando energía solar para recargarse.

Más consejos e información sobre el Programa Hogares Verdes

lunes, 4 de febrero de 2013

¿Lámparas de LEDs o fluorescentes compactas?

Las lámparas de LEDs han pasado, en poco tiempo, a convertirse en una seria alternativa a las denominadas “lámparas de bajo consumo” (fluorescentes compactas). A pesar de su mayor precio, tienen ventajas, entre las que destacan:

Una mayor duración: las lámparas incandescentes duran apenas 1.000 horas; las halógenas entre 2.000 y 4.000 horas, los fluorescentes y lámparas de bajo consumo entre 5.000 y 8.000. Las lámparas de LEDs, por su parte, tienen una vida útil de unas 50.000 horas, sin importar cuántas veces las enciendas y apagues o cuánto tiempo las dejes funcionando. Esto supone no tener que preocuparte por la bombilla… durante al menos 10 años.

La luminosidad no decae: las lámparas halógenas y las de bajo consumo van reduciendo su luminosidad con el uso (en algunos casos más de un 30%). Sin embargo, las lámparas de LEDs mantienen su luminosidad prácticamente constante a lo largo de toda su vida útil.

No producen parpadeo: uno de los problemas de las lámparas fluorescentes y de bajo consumo es el parpadeo constante de la luz, que puede resultar molesto. Las lámparas de LEDs, sin embargo, no producen parpadeos.
 
Encendido inmediato: al encenderse, las lámparas de LEDs ofrecen su máximo de luz instantáneamente. Muchos modelos de fluorescentes o de bajo consumo, necesitan algunos segundos para llegar a producir el máximo.
 
Pero… ¿Qué tipo de lámparas resultan globalmente preferibles desde una perspectiva ambiental?

Un estudio encargado por el Departamento de Energía de Estados Unidos ha tratado de dar respuesta a esta cuestión comparando el impacto ambiental de tres tipos de lámparas -las tradicionales incandescentes, las fluorescentes compactas y las LEDs- examinando el consumo de energía y recursos naturales necesario para fabricar, transportar, utilizar y desechar cada tipo de bombilla.

Para calcular la huella ambiental de cada modelo se tomaron en consideración 15 impactos diferentes, incluyendo la contribución potencial al calentamiento global, los residuos generados y la contaminación del aire, el suelo y el agua.

El análisis reveló que, tanto las lámparas LED como las fluorescentes compactas, son preferibles a las incandescentes, debido a que la cantidad de energía que consumen cuando están encendidas es mucho menor.

Pero, dado que el consumo de energía de fluorescentes compactas y LEDs es bastante similar, las diferencias entre éstas (en lo referente a su impacto ambiental) tiene que ver, fundamentalmente, con la energía y los recursos que se utilizan para fabricarlas.

De acuerdo con el estudio realizado, las LEDs resultaron ligeramente más ventajosas que las fluorescentes compactas en casi todos los aspectos analizados. El único apartado en que las fluorescentes resultaron ganadoras es en el referente a los residuos generados en la fabricación. Esto se debe a que las LEDs incluyen un disipador de calor fabricado en aluminio y que se sitúa en el fondo de la lámpara. Este disipador absorbe el calor generado por la bombilla para luego disiparlo, previniendo así su sobrecalentamiento. El problema es que el proceso de extracción, purificación y procesado del aluminio utilizado en los  disipadores, requiere un elevado gasto de energía y da lugar a residuos peligrosos, como el ácido sulfúrico.

Perspectivas de futuro

El estudio analizó también la previsible evolución de las lámparas en un futuro próximo. Y aquí es donde las diferencias han resultado ser más significativas, ya que se estima que en un plazo breve, las LEDs mejorarán su eficiencia, reduciendo la cantidad de calor que generan y, en consecuencia, el tamaño de los disipadores de calor que requieren. 

El equipo de investigación que elaboró el estudio estima que en el plazo de cinco años las Lámparas LED reducirán su impacto ambiental a la mitad, superando entonces de forma nítida a las fluorescentes compactas, en las que no se esperan mejoras tan destacadas.

Acceso al informe original del Pacific Northwest National Laboratory: Heather E. Dillon and Michael J. Scholand (2012). "Life-Cycle Assessment of Energy and Environmental Impacts of LED Lighting Products, Part 2: LED Manufacturing and Performance," http://apps1.eere.energy.gov/buildings/publications/pdfs/ssl/2012_led_lca-pt2.pdf

lunes, 28 de enero de 2013

Lámparas de bajo consumo: ¿Qué hacer cuando ya no funcionan?

Las lámparas de bajo consumo (también conocidas como lámparas fluorescentes compactas) consumen menos energía que las halógenas y duran más. Sin embargo, tarde o temprano, alcanzan el final de su vida útil y dejan de funcionar. ¿Qué tenemos que hacer con ellas entonces? ¿Dónde debemos depositarlas?

Estas lámparas están compuesta por vidrio, plásticos, metales como el aluminio y metales tóxicos como es el caso del mercurio, por lo que cuando ya no son utilizables se consideraran un residuo peligroso. El mercurio se encuentra en una pequeña cantidad, no pudiendo superar por ley los 5 mg. Estudios realizados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) han comprobado que, durante el periodo de vida útil de las lámparas, no existe ningún riesgo de fugas de este metal.

Sin embargo, cuando dejan de funcionar y las sustituimos, tendremos que tener en cuenta que las lámparas retiradas son un residuo peligroso que no se puede depositar en los contenedores habituales de basura (residuos sólidos urbanos, envases, vidrio...). El motivo es que las lámparas se pueden romper liberando el mercurio, bien en forma líquida o bien en forma de gas; por ello tendremos que manejarlas con cuidado, evitando su rotura.

Los puntos limpios de los municipios cuentan con contenedores especiales para depositarlas. En caso de que no tengamos punto limpio en nuestro municipio o se encuentre muy alejado, las lámparas de bajo consumo también pueden ser depositadas en los puntos de venta de las mismas. La asociación AMBILAMB (Asociación sin ánimo de lucro para el reciclaje de lámparas) dispone de contenedores para su recogida en toda España, tanto en los establecimientos citados, como en muchos ayuntamientos. En su página web podemos buscar los lugares de recogida más cercanos a nuestro domicilio o lugar de trabajo.

¿Qué hacer si se rompe una lámpara de bajo consumo en casa?

No hay que alarmase, pero sí tomar una serie de precauciones. Aunque tras la rotura el riesgo para la salud no es grande, puede aumentar si el mercurio no se retira correctamente. A las temperaturas habituales de un hogar, este metal se evapora lentamente. Sus vapores son más pesados que el aire y por ello tienden a quedarse cerca del lugar del derrame. En primer lugar, abriremos las ventanas y saldremos de la habitación donde se haya roto la lámpara, cerrando la puerta, permaneciendo fuera durante 10 minutos. Si la estancia tuviera un sistema de aire acondicionado o calefacción central en funcionamiento, deberemos apagarlo para evitar que estos sistemas contribuyan a la difusión del metal.

Después recogeremos con un cartón o toallita húmeda los restos de la bombilla. No debemos utilizar ni cepillo, ni escoba, ya que podrían retener el mercurio, y tampoco es adecuado utilizar la aspiradora porque podría difundir el mercurio por el resto de la vivienda. Los restos de la lámpara, el cartón o toallitas deben meterse en una bolsa que cerraremos lo mejor posible y llevaremos a uno de los puntos de recogida anteriormente citados.

Julio Rodríguez Vivanco
Área de Educación y Cooperación, CENEAM

jueves, 26 de abril de 2012

Lámparas fluorescentes compactas

Las lámparas fluorescentes compactas (denominadas popularmente “de bajo consumo”) tienen ventajas evidentes frente a las bombillas incandescentes, destacando su mayor duración y su menor consumo (gastan una quinta parte de la energía y duran entre 8 y 20 veces más).


Sin embargo, si queremos aprovechar bien las ventajas que nos ofrecen, es fundamental elegir bien. Y es que no todas las lámparas son iguales. Para empezar hay diferencias significativas en su nivel de eficiencia. Un estudio comparativo realizado por la OCU en 2011 concluyó que algunas lámparas emiten la mitad de luz que otras que tienen el mismo nivel de consumo.

Las diferencias también pueden ser muy sustanciales en lo que toca a su duración: aunque todas tienen una vida útil muy superior a la de las bombillas incandescentes (superan las 5.000 horas, equivalentes a 5 años de uso), lo cierto es que algunos modelos tienen duraciones de 10, 12 ó 15 años, mientras que otros sólo 6 a 8.

Otro aspecto a considerar es el número de encendidos y apagados que soportan: algunos modelos de lámparas acortan bastante su vida útil si se encienden y apagan con frecuencia. Sin embargo, en el mercado hay lámparas muy resistentes a los apagados y encendidos. De hecho, algunos modelos soportan unos 500.000 encendidos (más de sesenta encendidos diarios durante 20 años).

Una última variable a tener en cuenta: las lámparas fluorescentes compactas están diseñadas para funcionar en un rango de temperaturas concreto. La mayoría están pensadas para uso de interior, pero también hay modelos espacialmente diseñados para ser instaladas al aire libre.

En resumen, destacamos cuatro características clave a considerar a la hora de elegir una lámpara fluorescente compacta: la luminosidad (en relación con el consumo), la duración, la resistencia a los encendidos y apagados y el rango de temperaturas de funcionamiento…. Sin olvidar, claro está, el precio.

En noviembre de 2011, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicó una prueba comparativa entre 26 modelos de lámparas fluorescentes compactas. Las tres mejores resultaron ser: OSRAM Dulux star minitwist (8-11 €), SYLVANIA Mini-Lynx Fast start (6-7 €) y LEXMAN ETS-5 (5 €). De las dos primeras, la prueba reveló su resistencia a apagados y encendidos, destacando la primera por su luminosidad. La tercera, en cambio, brilló por su precio y su resistencia a las temperaturas bajas.

Para terminar, una duda que se plantea con frecuencia: ¿es mejor dejar las lámparas de bajo consumo encendidas en vez de apagarlas? Si lo hacemos para evitar el consumo de energía que se produce en cada encendido, la respuesta es: rotundamente, no. Se calcula que, los modelos actuales, sólo consumen en el encendido la energía equivalente a 10 segundos de uso. Sin embargo, como ya hemos señalado, un número elevado de encendidos y apagados puede acortar la vida útil de una lámpara… especialmente si es de mala calidad. Por eso, si necesitamos iluminar un lugar de paso o una estancia en la que entraremos y de la que saldremos con frecuencia, antes de optar por dejar la luz encendida, conviene… elegir un modelo de lámpara adecuado.

lunes, 12 de julio de 2010

Llega la bombilla digital

Las nuevas lámparas cambian el filamento o el halógeno por un chip. En septiembre llegarán a España las primeras unidades, que fabrican Toshiba, Philips y General Electric.Más información en este artículo de Público.es

viernes, 20 de noviembre de 2009

Monográfico: bombillas

En este artículo monográfico de Consumer sobre la iluminación, podemos encontrar información sobre todos los tipos de bombillas disponibles en el mercado, cómo y por qué reciclarlas, su mantenimiento y limpieza, la contaminación lumínica, medidas de ahorro en iluminación, etc. Un artículo muy completo que nos ayuda a saber más sobre la iluminación de nuestros hogares.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Iluminación 'verde' en L'Estany

El municipio barcelonés, de sólo 400 habitantes, se convierte en el primero en Europa cuyo alumbrado público funciona íntegramente con tecnología LED

Un pequeño municipio barcelonés de tan sólo 400 habitantes se ha convertido en el primero en Europa cuyo alumbrado público funciona totalmente mediante tecnología LED. L'Estany se encuentra en una de las comarcas más extensas y céntricas de Cataluña, el Bages, y hasta ahora su historia estaba estrechamente ligada a la del monasterio de Santa María de l'Estany, declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.
La tecnología LED, acrónimo del inglés Light-Emitting Diode, supone una revolución en el alumbrado público y presenta varias ventajas como una mayor eficiencia energética, fiabilidad y menor riesgo para el medio ambiente. En concreto, el cambio de sistema permitirá al municipio reducir hasta un 80% su consumo de energía y rebajar en un 65% las emisiones de CO2 a la atmósfera. El concejal de Medioambiente de l'Estany, Jordi Tort, ha explicado que la operación ha consistido en cambiar "las bombillas tradicionales de 100 vatios por otras de tecnología LED de 25 vatios", todo ello por un coste total de unos 46.000 euros, financiados por el Consistorio y la Diputación de Barcelona.
Desde un punto de vista económico, la tecnología LED es hambre para hoy y pan para mañana, al contrario de lo que establece el conocido dicho. Cambiar las bombillas de todo un municipio por otras más eficientes supone una inversión inicial fuerte -unos 46.000 euros en este caso- pero ayuda a ahorrar en el pago del recibo de la luz. Tort espera que la factura del municipio pase de "15.000 euros anuales a 3.000 euros" y que el cambio ayude al municipio en "tiempos de crisis". Si sus cálculos son correctos, l'Estany cubrirá gastos en menos de cuatro años. Además, disfrutará de mínimos costes de mantenimiento y hasta siete veces más tiempo de vida útil del alumbrado.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Bombillas de bajo consumo, no todas son buenas.

OCU-Compra Maestra nº 338
Si cree que dos bombillas de igual potencia dan la misma luz y son más o menos iguales, se equivoca: la calidad varía mucho de unos modelos a otros.
Aproximadamente un 20% de la factura de la luz corresponde a iluminación. Puede parecer un porcentaje modesto, pero las autoridades europeas calculan que cuando todos los habitantes hagan uso de bombillas eficientes, se ahorrará una ingente cantidad de energía, igual a la que gastan hoy en día y por término medio once millones de hogares europeos.
Comparamos bombillas de bajo consumo de 10 a 16 vatios, que equivalen aproximadamente a las bombillas tradicionales de 60 a 75 vatios. Se analizan todas juntas ya que, dentro de ese rango, mayor potencia no significa necesariamente más luz ni mejores prestaciones globales. El laboratorio estudia la luminosidad, la resistencia al uso prolongado, etc. En el cuadro de análisis puede ver los resultados.