"Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa". (Proverbio chino)


Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica



miércoles, 22 de mayo de 2013

Menos carne: cinco argumentos y una propuesta sencilla

“Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana”

Albert Einstein
 
Argumento 1. Salud: de acuerdo con la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, el nivel de consumo de carne en España dobla el recomendado por los nutricionistas. El exceso de carne en la dieta ha sido relacionado con el riesgo de padecer diversas enfermedades, mientras que las dietas ricas en frutas y verduras reducen el riesgo de actividades cardiovasculares y diabetes.
 
Argumento 2. Economía: la carne es la partida más importante de la cesta de la compra española desde el punto de vista del gasto. Durante el año 2009 cada español consumió 50 Kg de carne o productos cárnicos, en los que gastó de media 328 €. Esta cifra representa el 20% del gasto alimentario.
 
Argumento 3. Solidaridad: El 40% de de las provisiones globales de grano se usan para alimentar animales con los que producir carne; es decir, 650 millones de toneladas de grano, cantidad equivalente a las necesidades anuales de calorías de más de 3.500 millones de personas. 
 
Argumento 4. Medio ambiente: la producción de un kilo de carne requiere hasta 20.000 litros de agua. Además, la ganadería intensiva es una importante fuente de contaminación del agua. 
 
Argumento 5. Freno al cambio climático: Según la FAO, la producción de carne se encuentra relacionada directamente con la generación del 18% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, incluyendo las emisiones procedentes de la deforestación de ecosistemas primarios provocada por la ganadería intensiva para producir pastos, el transporte de la carne y la producción industrial del alimento.
 
En un reciente post - comportamientos para frenar el cambio climático: la dieta - dábamos cuenta de un estudio realizado por encargo de la comisión Europea en el que se estimaba a que una dieta con menos proteínas animales podría suponer un ahorro para el conjunto de la UE de 50 Mt de CO2. En ese mismo estudio se concluía que el cambio de dieta es la opción de cambio personal que más reduciría las emisiones en el conjunto del la Unión Europea.
 
La propuesta: un día (a la semana) sin carne
 
Un grupo de organizaciones de salud pública de los Estados Unidos lanzó recientemente la iniciativa “Lunes sin carne”; Acabamos este post reproduciendo su llamamiento:
 
"No te estamos pidiendo que te hagas vegetariano o que te conviertas en abogado de los derechos de los animales, simplemente que tomes el compromiso de no comer carne una vez a la semana. Ninguna otra acción resultará tan simple y tan poderosa para hacer algo por el planeta”.

martes, 14 de mayo de 2013

Contadores instantáneos y consumo fantasma: algunas precisiones

El post publicado el pasado 18 de febrero “Contadores instantáneos de electricidad: los chivatos del despilfarro” ha generado varios comentarios que discrepan sobre las mediciones de consumos eléctricos “fantasmas o ignorados” realizadas con estos aparatos (en concreto con el modelo Efergy). Con este nuevo post trataremos de clarificar la cuestión, disipando las confusiones que se hayan podido generar.

Para preparar el post hemos consultado a varios técnicos y responsables comerciales de los contadores instantáneos de electricidad utilizados en las mediciones, en concreto de las marcas Efergy y Current Cost. Las informaciones que nos han proporcionado se han contrastado con las visiones de varios técnicos relacionados profesionalmente con la venta de algunos de los equipos eléctricos que resultaban tener un mayor consumo eléctrico estando apagados: aparatos de aire acondicionado y placas vitrocerámicas táctiles.

Qué miden los contadores instantáneos de electricidad y para qué sirven

Los medidores de energía del estilo Envir Current Cost y Efergy E2, son equipos que han nacido para facilitar el ahorro y la comprensión del consumo energético residencial y no como meros contadores de potencia o energía, ya que ya existe instrumentación diseñada para este cometido (analizadores de redes) que será más precisa en su medición de consumo que cualquier otro gestor de energía. Aunque estos equipos se pueden utilizar para auditorías energéticas, no están 100% diseñados para este fin, sino para usos educativos y de toma de conciencia del consumo energético.

Para comprender la limitación de estos equipos tenemos que entender conceptos básicos como qué es la potencia activa (ver apartado de notas al final de este post), que es lo que miden los contadores que tenemos en nuestra vivienda, a partir de los cuales las comercializadoras nos facturan la electricidad consumida mensualmente.

Fiabilidad de las medidas de potencia instantánea de los aparatos Efergy y Current Cost

La diferencia de resultados de la potencia leída en el medidor Efergy E2 o Envir Current Cost, respecto a la potencia activa medida por nuestros contadores, se debe al factor de potencia de las cargas, ya que los monitores Efergy E2 y Envir Current Cost no tienen en cuenta este factor a la hora de medir la potencia instantánea. En consecuencia, la lectura en vatios que nos proporcionan los contadores instantáneos será superior a la nominal real, en función del factor de potencia correspondiente, que depende de las cargas activas y reactivas que estemos midiendo.

En nuestra vivienda, en la mayoría de los casos, disponemos de cargas reactivas por lo que los valores que muestra el monitor de estos equipos serán mucho mayores en comparación con la potencia activa real.

Según los técnicos responsables de este tipo de contadores, EfergyE2 y Envir Corrent Cost, los valores de potencia instantánea que miden estos equipos pueden ser desde un 15% superiores hasta un 90% superiores, como diferencia máxima.

Valores de potencia instantánea de aparatos que estando apagados siguen consumiendo (“Consumos fantasma o ignorados”)

Considerando las desviaciones en las medidas que hemos descrito, presentaremos ahora algunos datos obtenidos en viviendas particulares participantes en proyectos educativos de ahorro energético en Zaragoza al realizar el ejercicio de “intentar llegar a cero” en la potencia instantánea de su vivienda medida con Efergy E2, apagando progresivamente los diferentes aparatos eléctricos.

Tipo equipo eléctrico Potencia medida con Efergy, equipo apagado Explicación del tipo de consumo “fantasma o ignorado” % de error de la potencia instantánea medida con el aparato Efergy (1) Potencia real probable del equipo, apagado (2)
Equipos de aire acondicionado  50w, 100w, 150w, 180w Este consumo se debe a unas resistencias que calientan el fluido refrigerante para evitar averías en los arranques en frío. En este caso la carga que estamos midiendo es mayoritariamente una carga resistiva por lo que la medida de la potencia instantánea que vemos en el monitor del Efergy coincide con la potencia activa real que mide el contador de electricidad de nuestra vivienda. Se recomienda desconectar el suministro eléctrico del Aire Acondicionado o Bomba de Calor aproximadamente hasta dos días antes de su utilización. En teoría la potencia que mide el Efergy es igual a la que mide el contador de electricidad de la vivienda. 50w, 100w, 150w y 180w
Cocinas vitrocerámicas táctiles 30w, 50w, 70w, 80w, 100w y hasta 120w Las cocinas táctiles tienen un consumo eléctrico permanente, asociado a unos microprocesadores que posibilitan el encendido inmediato de la placa vitrocerámica con el mero hecho de tocarla. Según los expertos consultados, en este caso la carga eléctrica que estamos midiendo es mayoritariamente capacitiva, debido a la función táctil.  El error en la medida con Efergy depende de las características de cada cocina. El margen de error en este caso es importante, ya que al tratarse de una carga capacitiva la potencia activa real será mucho menor.  1,38w, 2,3w, 3,22w, 3,68w, 4,6w, 5,52w
Lavavajillas 5w, 9w  Este tipo de electrodomésticos tienen un consumo interno asociado a la microelectrónica que será más importante en función de si el equipo indica algún tipo de información en una pantalla lumínica un 50% menor 2,5w, 4,5w
un 90% menor 0,5w, 0,9w
Lavadoras 4w, 5w y hasta 20w Este tipo de electrodomésticos tienen un consumo interno asociado a la microelectrónica que será más importante en función de si el equipo indica algún tipo de información en una pantalla lumínica un 50% menor 2w, 2,5w, 10w
  un 90% menor 0,4w, 0,5w, 2w
Ordenador de torre +Impresora 5w del ordenador y 5w de la impresora, El ordenador y la impresora también presentan un consumo eléctrico interno  un 50% menor 2,5w, 2,5w
un 90% menor 0,5w, 0,5w
Focos halógenos y fluorescentes Hasta 40w Esto se puede deber al consumo de los transformadores de ciertos focos halógenos o el balastro de las bombillas fluorescentes. Ambos presentan cargas reactivas inductivas, por lo que la potencia real será menor de la que nos aparece en la pantalla del Efergy. un 50% menor 20w
un 90% menor 4w
(1) Según los técnicos responsables de este tipo de contadores, EfergyE2 y Envir Corrent Cost, los valores de potencia instantánea que miden estos equipos pueden ser desde un 15% hasta un 50% superiores. Aunque en el caso real de la placa vitrocerámica táctil medida con un equipo que tiene en cuenta el factor de potencia, la diferencia explicada en el post El increible caso de la vitrocerámica (2). El fantasma no era solo activo; también era reactivo... y no costaba tanto alimentarlo es de un 95,4%.

(2) Consultas realizadas:
- Equipos de aire acondicionado: a responsables comerciales y técnicos de las marcas Efergy y Current Cost así como a vendedores de equipos de Aire Acondicionado.
- Cocinas vitrocerámicas táctiles: a responsables comerciales y técnicos de las marcas Efergy y Current Cost, así como a vendedores de cocinas táctiles de inducción.
- Lavavajillas, lavadoras, ordenadores, focos halógenos y fluorescentes: a responsables comerciales y técnicos de las marcas Efergy y Current Cost
 
Tal y como muestra la tabla los equipos que tienen un mayor “consumo fantasma o ignorado” son los aires acondicionados o bombas de calor, ya que disponen de una resistencia que calienta el líquido refrigerante para evitar averías en arrancadas en frío. Para evitar este consumo ignorado permanente de 50-180w se aconseja desenchufar el aparato de la corriente y volverlo a conectar dos días antes de su puesta en funcionamiento. El resto de equipos analizados tienen un consumo fantasma menor pero en cualquier caso conviene apagarlos completamente cuando no los estemos utilizando, a través de regletas si es necesario.

En el caso concreto de las placas vitrocerámicas táctiles de inducción, se ha consultado a un técnico Responsable del Centro de Competencia de Tecnología de Inducción de Balay, y nos ha indicado que potencias activas de entre 70w-120w cuando el equipo está apagado, no son posibles y que en la actualidad el consumo fantasma de estos equipos es menor de 0,5w.

COMO CONCLUSIÓN:

Los contadores instantantáneos de electricidad utilizados, Efergy E2 y Envir Corrent Cost, son equipos muy útiles para ser conscientes del consumo instantáneo de electricidad en nuestra vivienda. A diferencia del agua u otros recursos que consumimos, la energía no se ve ni se toca, por lo que el tener un monitor que visualice la potencia eléctrica aproximada que estamos consumiendo, en tiempo real, es muy útil para el cambio de hábitos y el ahorro energético.

Si queremos ir al detalle de los consumos de cada aparato tenemos que tener en cuenta que este tipo de aparatos no tiene en cuenta el factor de potencia y que existen otros equipos en el mercado que si tienen en cuenta este factor en la medición, midiendo potencia activa, reactiva, aparente, intensidad, voltaje, etc. Sin embargo, considerando que la potencia que vemos en el monitor del Efergy E2 puede tener un margen de error de un 15%, de 50% o hasta un 95%, estos aparatos nos permiten investigar qué aparatos eléctricos consumen más en nuestra vivienda y si estos tienen un consumo eléctrico “fantasma o ignorado” cuando no están funcionando.

Lo importante de estos equipos es que nos ayudan a tener conocimiento y conciencia de qué es lo que más electricidad consume en nuestra vivienda (qué bombillas consumen más, qué electrodomésticos consumen más, qué programa de lavadora consume más, cuánto consume la termomix, el horno, la plancha, la secadora, si podemos prescindir de algunos equipos que no utilizamos y que consumen mucha electricidad,etc) para poder introducir equipos más eficientes o tener hábitos más ahorradores y qué aparatos pueden tener un consumo “fantasma o ignorado” para eliminar estos al máximo posible, independientemente de la cantidad exacta de este consumo.

Julia Mérida Conde,
Educadora Ambiental, Grupo de Energía y Edificación Universidad de Zaragoza y Asociación Barnamil

Notas:

1. Factor de potencia de las cargas, potencia aparente, potencia activa, cargas resistivas y reactivas ver información básica en Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Factor_de_potencia.

2. La potencia activa, se expresa según la siguiente formula: P = I*V*cos(Phi). Esta puede variar mucho en función del cos (Phi) llamado factor de potencia de las cargas, explicado en el glosario de este post. Para poder obtener el valor del factor de carga y obtener la potencia activa real, es preciso medir la tensión y correlacionarla con la corriente. Con los equipos como Efergy E2 y Envir Current Cost solo medimos la corriente, con lo que es imposible conocer el factor de potencia de las cargas. Por lo que la lectura que vemos en el monitor de este tipo de equipos, es una lectura aproximada de la potencia eléctrica instantánea, ya que no tiene en cuenta la variación de la tensión, el valor de la tensión lo pone fijo el usuario en los equipos Efergy-Current Cost utilizados y este puede tener fluctuaciones de entre 210-230V, y por tanto no tiene en cuenta el factor de potencia de las cargas que por defecto en estos aparatos es igual a 1. Dependiendo de si las cargas son activas (como las resistencias) y o reactivas (cargas inductivas como transformadores y motores, y cargas capacitivas como condensadores), el factor de potencia varia de 1 a 0, determinando la potencia activa real, que es la que miden los contadores de electricidad de nuestras viviendas.

3. Factor de potencia (según la Wikipedia):
Se define el factor de potencia de las cargas como:




Donde Φ es el ángulo entre la potencia activa P y el valor absoluto de la potencia aparente S.

El valor del f.d.p. viene determinado por el tipo de cargas conectadas en una instalación. De acuerdo con su definición, el factor de potencia es adimensional y solamente puede tomar valores entre 0 y 1 (cos(φ)). En un circuito resistivo puro recorrido por una corriente alterna, la intensidad y la tensión están en fase (φ = 0), esto es, cambian de polaridad en el mismo instante en cada ciclo, siendo por lo tanto el factor de potencia es 1. Por otro lado, en un circuito reactivo puro, la intensidad y la tensión están en cuadratura (φ=90º) siendo el valor del f.d.p. igual a cero, y si es un circuito inductivo φ < 0. En realidad los circuitos no pueden ser puramente resistivos ni reactivos, observándose desfases, más o menos significativos, entre las formas de onda de la corriente y la tensión. Así, cuando el f.d.p. está cercano a la unidad, se dirá que es un circuito fuertemente resistivo por lo que su f.d.p. es alto, mientras cuando está cercano a cero se dirá fuertemente reactivo y su f.d.p. es bajo. Cuando el circuito sea de carácter inductivo, caso más común, se hablará de un f.d.p. en atraso, mientras que se dice en adelanto cuando lo es de carácter capacitivo.

 4. El “Consumo fantasma o ignorado” es el consumo de aparatos eléctricos que en teoría están apagados, pero que siguen teniendo un consumo eléctrico permanente. Este consumo fantasma puede ser debido a diferentes causas: por un consumo interno del aparato para su correcto funcionamiento en el momento del encendido Bomba de Calor o Aire Acondicionado, un consumo de modo en espera para que el aparato se encienda rápidamente (stand-by de TV, DVD, vitrocerámica táctil, etc), aparatos que nos están dando algún tipo de información a partir de una pantalla (algunos microondas, lavadoras…), ciertos halógenos que necesitan de un transformador o ciertos aparatos que requieren de fuente de alimentación.

lunes, 6 de mayo de 2013

Hacer compost en casa

El compostaje es un proceso controlado de descomposición de la materia orgánica con el que obtenemos un producto con excelentes propiedades como fertilizante y regenerador de suelos: el compost. Este proceso se realiza principalmente con los residuos vegetales de la cocina y del jardín.

En el compostaje intervienen millones de microorganismos, hongos y numerosos invertebrados que descomponen los residuos orgánicos convirtiéndolos en humus. Estos organismos viven en presencia de aire (organismos aerobios), por lo que en el compostaje no hay putrefacción y, por tanto, tampoco malos olores.

Ventajas del compostaje

A través del compostaje doméstico conseguimos una reducción en origen de los residuos urbanos, minimizando los problemas ambientales ocasionados por el transporte de los mismos y por su tratamiento en vertederos (contaminación de aire y suelos, malos olores, ocupación del territorio...).

Las ventajas de hacer compost de forma doméstica son muchas. Por un lado mejora la estructura de los suelos, haciéndolos más fácilmente trabajables, mejorando su capacidad de retención de agua, su ventilación y previniendo los efectos de las heladas. Además, aumentamos la cantidad de materia orgánica del suelo y la disponibilidad de nutrientes asimilables para las plantas. Por otro lado conseguimos un producto de alta calidad, sin sustancias contaminantes, con lo que estamos mejorando la salud de nuestro jardín.

El compostador
 
En el mercado encontramos una amplia gama de modelos de compostadores de plástico, de varios tamaños y formas. Si se piensa adquirir uno, recomendamos un modelo que sea desmontable en todas sus partes, unido por varillas y abierto por la base. Esto último es necesario para permitir tener un contacto directo con los organismos descomponedores del suelo, de otra forma faltarían organismos en variedad y cantidad y el proceso no se haría correctamente. Estos compostadores disponen de agujeros, ranuras o aberturas laterales que facilitan la circulación de aire en su interior. Además disponen de una tapadera que les hace impermeable al agua de la lluvia y les hace guardar las temperaturas que se originan en el proceso. La materia prima es plástico reciclado y el grosor de estos modelos hace del compostador un elemento muy duradero en el tiempo.

La principal ventaja de este tipo de compostadores es su durabilidad, su fácil manejo y la estética. Pero una opción barata y que permite reutilizar materiales es construirnos nosotros mismos un compostador.

La construcción de un compostador es una tarea fácil y que nos puede ayudar en el caso de que el compostador de plástico reciclado no sea suficiente para el material que saquemos de nuestro jardín, huerto y cocina. Hay un modelo muy sencillo de fabricar con palés de obra: consiste en algo tan fácil como disponer tres palés formando un recinto cuadrado, abierto por un lado; se pueden unir con cuerdas u otro sistema para aumentar la resistencia del conjunto. Si la separación entre tablas es muy grande, podemos forrarlo con malla, cartón o bien clavando tablas de otros palés. En el lado libre, que será nuestra zona de acceso y manipulación, pondremos otro palé, pero unido sólo por un lado al resto, de forma que haga bisagra para poder abrirlo y acceder al contenido. Cubriremos con una manta, con plástico perforado o con una alfombra vieja.

¿Cómo hacer compost?

Se trata de algo muy sencillo de realizar pues se basa en los ciclos naturales de la materia orgánica. Tan sólo necesitamos un espacio al aire libre y un recipiente adecuado donde depositar los restos de nuestra cocina y de nuestro jardín.

Lo primero es colocar bien el compostador. El sitio ideal es un lugar sombreado para evitar que los restos se desequen demasiado en verano y de fácil acceso para no hacer incómoda la manipulación de los restos. Hay que tener en cuenta que a la hora de sacar compost o si hay necesidad de voltearlo, tendremos que abrir, al menos, uno de los laterales del compostador. Es fundamental ubicarlo sobre tierra (nunca sobre asfalto, cemento o enlosado) para que los organismos descomponedores que viven en el suelo (bacterias e invertebrados) colonicen el recipiente.

Una vez que hemos colocado el compostador en un sitio adecuado, pasamos a rellenarlo de materia orgánica. Los restos que echemos provendrán de la cocina y del jardín y deben estar bien troceados para favorecer su descomposición. Para ello lo ideal es ayudarnos de una trituradora vegetal o bien, con paciencia, cortarlos con unas tijeras de jardinero.

Se colocará en la base del compostador una capa de unos 10 cm de ramas o podas trituradas para asegurar una buena circulación del aire y un mejor drenaje del material que depositemos encima.

Posteriormente colocaremos una mezcla de materiales secos (ramas, podas, paja, recortes de setos, hojas secas) y materiales verdes (césped, malas hierbas, restos de frutas y verduras) en una proporción de dos partes de verde por una parte de seco. La mezcla correcta de los materiales que aportemos nos proporcionará unas condiciones óptimas de humedad, textura y nutrientes.

Es importante remover bien los materiales para que exista una mayor aireación y se distribuya homogéneamente la humedad por todas las partes del compostador. Nos podemos ayudar de un “aireador”, de una horca, un rastrillo o un palo. Esta operación la haremos en cada aporte de material. Esto nos va a permitir que el proceso se desarrolle adecuadamente.

 Cuando observemos que la parte de abajo ha adquirido un color oscuro y un olor agradable a tierra de bosque, el proceso en esa parte ha terminado y podremos sacarlo. Una vez fuera lo cribaremos, pues siempre quedan restos que aún no están transformados del todo. La parte que pasa por la criba es el compost y lo podremos utilizar en nuestro jardín, macetas o en el huerto. La parte que se queda en la criba se reincorporará al compostador para que continúe y reactive el proceso.

EL PROCESO DE COMPOSTAJE

Desde que aportamos los materiales hasta su transformación en compost, el proceso de compostaje se puede dividir en tres etapas:

Fase de latencia

Al comenzar a aportar los residuos entramos en esta fase. La materia debe estar adecuadamente mezclada para permitir una correcta aireación, con una humedad en torno al 50%. La temperatura es inferior a los 40ºC y la pila es colonizada por bacterias adaptadas a temperaturas medias que comienzan a descomponer los restos. La fase de latencia suele durar desde unas pocas horas a varios días.

Fase termófila

Debido a la actividad microbiana se comienza a liberar calor y la temperatura aumenta. Se dice que entramos en la fase termófila a partir de los 40ºC, alcanzando picos de hasta 60-70ºC. Con esta subida de temperatura se produce una esterilización del medio, eliminando larvas, posibles patógenos y la capacidad germinativa de las semillas. Cuando el alimento se va agotando, la actividad bacteriana es menor y por tanto, la temperatura del montón disminuye. Los materiales van perdiendo su color y forma originales. En esta etapa es cuando mayor disminución de volumen se observa en el compostador, de forma que dispondremos de más espacio para seguir introduciendo materiales. Para que se dé correctamente, es necesaria una aireación adecuada y un porcentaje de humedad del 50%.

Fase de maduración

Con el tiempo van quedando los materiales más difíciles de descomponer: aquellos más ricos en celulosas y ligninas (leñosos). Entonces, la temperatura baja acercándose a la temperatura ambiente, el pH tiende a la neutralidad y la descomposición se hace más lenta. Se entra en una etapa conocida como fase de maduración. En ésta, juegan un papel muy importante cochinillas, lombrices y otros invertebrados que se encargan de completar la descomposición para obtener un producto estable, el compost maduro. Lo reconoceremos por su color oscuro, su textura granular y su olor a tierra vegetal. Esta es la etapa más larga, aunque su duración dependerá de la composición de los materiales introducidos.

Elementos a tener en cuenta

Para hacer un buen compost tan sólo hay que tener en cuenta una serie de parámetros como la temperatura, la humedad, la presencia de oxígeno, la naturaleza de los materiales o su tamaño. Teniendo claros estos elementos el proceso se hará sin problemas y en un menor periodo de tiempo.

Temperatura. En la fase termófila deben alcanzarse entre 40º y 70ºC para que así se puedan eliminar posibles elementos patógenos y la mezcla esté higienizada. Si metemos la mano en el montón debemos comprobar que está caliente (también podemos comprobar la temperatura con un termómetro terrestre); esto va a ser indicativo que el proceso marcha de forma adecuada. Cuanto más dure ese estado, mejor.

Oxígeno. El compostaje es un proceso que realizan organismos aerobios, por lo que la presencia de oxígeno es esencial para que se haga correctamente y para que no aparezcan malos olores. El oxígeno lo garantizaremos con la proporción adecuada de los distintos materiales (los materiales leñosos, también llamado material estructurante, crean huecos por donde puede pasar el aire necesario). Además deberemos remover el montón de forma periódica, al menos cuando echemos nuevos aportes.

Humedad. Una humedad adecuada se consigue con una proporción de dos partes de materiales verdes (ricos en agua) y una parte de materiales secos. Si la humedad propicia no se consiguiera con los restos aportados, se añadiría agua en forma de pequeños riegos (removiendo el montón para que se distribuya homogéneamente). Esto puede ocurrir sobre todo en verano si no tenemos el compostador en un lugar sombreado. Ojo, la mezcla tiene que estar húmeda pero no empapada, pues taparíamos los poros y provocaríamos putrefacción y malos olores.

Tamaño de los restos que se aportan. Cuanto más troceados vayan, más superficie de contacto ofrecerán a los microorganismos y, por lo tanto, más rápido será el proceso. Nos ayudaremos de una biotrituradora o bien de unas tijeras de jardinero.

Mezcla y volteos. Con ellos se consigue que la humedad, los nutrientes y los microorganismos estén distribuidos uniformemente, que la aireación (oxígeno) se mantenga y que se evite una compactación de la masa.

Consejos para obtener los mejores resultados

Las mejores condiciones para que los microorganismos se desarrollen y puedan trabajar se dan cuando los restos orgánicos son variados, tienen una humedad adecuada y oxígeno suficiente.

Hay una manera sencilla de comprobar que la humedad es la adecuada; para ello, se coge un puñado de material, se aprieta con la mano y si permanece compacto, significa que está en buenas condiciones; si se desmenuza, es que está seco, y si se desprenden gotas de agua, es que está demasiado húmedo. A tenor de los resultados, aportaremos mayor proporción de restos verdes o materiales que absorban la humedad (restos de poda, cartón desmenuzado, paja...), según el caso y removeremos. Si la pila estuviese demasiado seca se puede recurrir a un riego que moje bien los materiales y remover para que la humedad se distribuya por todo el compostador.

El compostador siempre debe estar tapado para conservar la humedad y el calor, así como para protegerlo de la lluvia y evitar que se introduzcan insectos o animales no deseados. Habrá que colocarlo siempre en un lugar donde no le dé mucho el aire ni excesivamente el sol, para que no se deseque el montón.

Como ya dijimos antes, para que el proceso de compostaje se dé en unas condiciones óptimas, deberemos aportar el doble de material verde que de seco.

Además debemos tener especial cuidado con el tipo de materiales que aportemos. Unos ayudarán adecuadamente en el proceso y otros podrían estropearlo totalmente. Mostraremos atención a no echar materiales inorgánicos, ni otros que pudieran crear problemas de malos olores (como la carne o el pescado).

A continuación se muestra un listado de los materiales que pueden aportarse y los que no, así como los que se consideran secos y verdes:

Materiales que se pueden aportar:

Consideramos seco: podas, hojas secas, paja, césped marchito, ceniza de madera no tratada, cartón y papel no tratados, recortes de aromáticas, recortes de coníferas, serrín, cáscaras de huevo machacadas, pelo y cabello, hilos naturales.

Consideramos verde: restos de frutas y verduras, restos verdes de jardín, césped, estiércol fresco de animales herbívoros (vaca, caballo, oveja...), malezas verdes, posos de café e infusiones, restos de la cosecha de huerta.

Materiales que no se pueden aportar: materiales no orgánicos (vidrio, metales, plástico, briks…), pañales desechables, restos del cenicero, papeles satinados, impresos con tinta de color o plastificados, productos químicos de jardín o de la casa (fitosanitarios, pinturas, baterías, esmalte de uñas….), restos de comida cocinada, aceites y salsas, medicamentos, ceniza de madera tratada o de carbón (barbacoa, aglomerados...), productos lácteos (leche, yogures, quesos, salsas...), excrementos de animales carnívoros (perros, gatos...)

Sergio de Santos y Raúl Urquiaga
Educadores ambientales de la asociación “Siempre en Medio”
www.siempreenmedio.org

lunes, 29 de abril de 2013

¿Qué es el efecto rebote?

Desde hace años sabemos que medidas aparentemente efectivas para reducir el consumo de energía, logran, en la práctica, resultados inferiores a los esperados. Incluso, en algunos casos, se ha llegado a constatar cómo la introducción de avances que permiten realizar un uso más eficiente de la energía puede tener el efecto, aparentemente contradictorio, de incrementar su consumo global.

El fenómeno fue ya descrito en pleno siglo XIX por Stanley Jevons. Este autor británico publicó en 1865 el clásico “The Coal Question”. En aquel trabajo Jevons revelaba que, en Escocia, la reducción a menos de una tercera parte del carbón utilizado para producir una tonelada de hierro, fue seguida por un aumento espectacular del consumo total de carbón, que se multiplicó por 10 entre 1830 y 1863. Este hecho llevó a Jevons a afirmar: “es erróneo suponer que hacer un uso económico del combustible equivale a disminuir su consumo”. 

El caso descrito por Stanley Jevons revela la importancia de considerar los efectos globales de los “avances” en materia de ahorro y eficiencia. En el caso citado por Jevons, el cambio tecnológico abarató la producción del hierro, lo que desembocó en un aumento de la demanda y una consiguiente ampliación del mercado. Ésta ampliación, a su vez, se tradujo en incrementos globales del consumo energético.

Este fenómeno de ampliación de mercado asociado a avances en materia de eficiencia tecnológica sigue produciéndose en nuestros días: cuando se introdujeron aviones de pasajeros con mayor capacidad, para reemplazar a los aviones de menor tamaño, se predijo que se reduciría el número de vuelos. Sin embargo, la reducción de los costes por pasajero produjo, en realidad, un fuerte incremento de los viajes aéreos que no compensó los “ahorros” derivados del uso de aviones mayores. El aumento de la eficiencia en el traslado de los pasajeros generó más aviones, y no menos.

En los casos descritos, los efectos secundarios se descubren al abandonar el análisis de escala “micro” (consumo energético por tonelada de hierro producido o consumo por pasajero transportado y kilómetro) y pasar a un análisis “macro” (consumos globales derivados de la producción de hierro o del transporte aéreo de viajeros). Pero incluso si nos quedamos en la escala “micro” y analizamos los consumos específicos de personas y organizaciones, también es posible detectar efectos secundarios que reducen los ahorros. Por ejemplo, cuando aumenta la eficiencia con que se utiliza un determinado recurso, el usuario individual suele lograr una recompensa evidente: el precio que tiene que pagar por ese recurso disminuye. Y como el precio a pagar baja, es fácil que se produzca un relajamiento en las pautas de consumo y, como consecuencia, un aumento del consumo propio del producto o servicio en cuestión.

Este efecto ha sido bautizado por los economistas como “efecto rebote” y explicaría por qué, en muchos casos, el aumento de eficiencia no da lugar a la reducción proporcional del consumo, ni siquiera en el nivel “micro”.

Ciertamente, hay ocasiones en las que la disminución del precio pagado no conlleva un mayor consumo personal de un producto o servicio. Pero, aún en este caso, hay que contemplar un “efecto rebote indirecto”: si el precio pagado disminuye y no consumimos más, tendremos más dinero disponible para gastar en otras cosas. Y estas otras cosas también conllevarán, muy probablemente, nuevos consumos de recursos energéticos.

Aunque el efecto rebote fue bautizado y descrito por los economistas, debemos ser conscientes de que no sólo se origina por motivaciones económicas. He aquí algunos ejemplos (rigurosamente reales) que nos permitirán ilustrar la diversidad de estos efectos secundarios:
  1. Una persona sensibilizada con las cuestiones ambientales decide cambiar el rociador de su ducha por otro de bajo consumo, que utiliza apenas la mitad de agua por minuto. Por la mañana, bajo el cotidiano y agradable chorro de agua caliente justifica su tardanza en salir de la ducha con un pensamiento reconfortante: “al fin y al cabo, gasta muy poco”.
  2. Una campaña para reducir el uso del automóvil privado en zonas urbanas, tiene un cierto éxito y, como resultado, un cierto número de ciudadanos pasa a utilizar con mayor frecuencia el transporte público y la bicicleta. Esto da pie a que otras personas decidan hacer viajes en coche que antes descartaban debido a la congestión por tráfico. Y como consecuencia, con el paso del tiempo, apenas se aprecian cambios en los flujos de tráfico.
  3. Se crea una nueva línea ferroviaria de alta velocidad, que se plantea como una alternativa ventajosa, en términos de emisiones, al uso del transporte aéreo. Sin embargo, aunque la línea consigue, efectivamente, que un importante porcentaje de usuarios del avión se pase al tren, también induce nuevos desplazamientos de personas atraídas por otras ventajas del nuevo servicio, como su comodidad o su rapidez.
En lo que toca a la vida cotidiana, la mejor manera de comprobar si estamos siendo presa del temido “efecto rebote” llevar una contabilidad global de nuestro consumo de energía o nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Sólo así podremos saber en qué medida, al cabo de un año, nuestros gestos responsables se traducen en auténtico ahorro.
 
 
 

martes, 23 de abril de 2013

El increible caso de la vitrocerámica (2). El fantasma no era solo activo; también era reactivo... y no costaba tanto alimentarlo

A vueltas con los dichosos contadores instantáneos, mi placa vitrocerámica y la energía reactiva...

En el momento que empecé a trabajar en este post, no os voy a engañar, me encontraba realmente contrariada, pero finalmente decidí tomármelo por el lado bueno (gracias Anna P y Sera H) y con mi mejor humor, de ahí el título y la ilustración que he montado finalmente para el post. Los ingleses dicen “Every cloud has a silver lining”…

Antes que nada pediros disculpas a tod@s los que habéis leído y os habéis interesado por mi post anterior (1), pero muy a mi pesar, os he de decir que lo que os conté no es del todo cierto. Os podéis imaginar “el cuerpo que se me quedó” hace tan sólo unos días cuando me di cuenta de esto… de “pasta de boniato”, por lo menos.

Cómo descubrí el “engaño”


Empecemos por el principio y, paciencia, que esto es un poco largo de contar, pero creo que son de interés todos los detalles y datos que os voy a ir dando a continuación para comprender totalmente todo este embrollo.

El post llevaba ya varios meses publicado, estaba siendo uno de los más leídos y con bastantes comentarios a los que iba atendiendo. Entonces llegó el primer comentario de un lector que hacía referencia a que efectivamente el contador instantáneo de electricidad mostraba un importante consumo de su placa táctil pero, por el contrario, el contador de la empresa no detectaba este consumo, por lo que este amigo me preguntaba por la posibilidad de que se tratara de un consumo de energía reactiva.

Enseguida me puse a hacer una pequeña investigación al respecto, pero sin darle la importancia que debiera, porque pensé que el autor del comentario estaba confundido en la manera de interpretar los datos de su contador. Entre otros motivos, el Efergy Elite (mi contador instantáneo de electricidad) parecía ser claro al respecto: los datos de consumo que muestra en el monitor aparecen expresados en KW, que es la unidad de medida de energía activa (que no la de reactiva, ni de la suma de las dos). Así, nada me conducía a pensar que pudiera tratarse de un error del contador. Además, ni rastro de advertencia o alusión a la potencia o energía reactiva en los manuales del contador instantáneo. Por otro lado, también tenía conocimiento de otras fuentes que apuntaban a la misma conclusión a la que yo había llegado (los elevados consumos fantasmas de algunas placas táctiles) lo que reforzaba mi idea y no me empujaba a replantearme nada.

*La energía reactiva se mide en KVAr y la suma vectorial de los dos tipos de energía (activa y reactiva) se mide en KVA. Véase:
http://www.imergia.es/eficiencia-energetica/que-es-la-potencia-reactiva

Recientemente, un segundo comentario, insistía en esta idea de energía reactiva, confirmando la experiencia del comentario anterior. Esto último, ya disparó “mis alarmas internas”, y aunque este amigo tampoco me daba detalles de la lectura de su contador, ya empecé a pensar que no podía tratarse de una confusión. Dos comentarios de este tipo eran suficientes para retomar el tema con el máximo interés por mi parte.

Deciros que yo no tenía fácil comprobar si el contador de mi vivienda (el que lee la compañía suministradora) detectaba, o no, un consumo fantasma de la placa, de lo contario, hubiera hecho esta comprobación con el primer comentario. Pero mi contador es de los modelos más actuales, digitales, y para detectar cambios en la lectura debía tener todos los electrodomésticos en casa apagados durante algunas horas con los inconvenientes que esto conlleva (descongelación de la nevera). Si mi contador fuera de los de “ruedecita”, en el mismo instante que apagas todos los electrodomésticos y bajas todos los magnetotérmicos a excepción del que rige tu placa, con ver si se mueve la “ruedecita” hubiera sido suficiente. 
 
Así que, decidí ponerme en contacto con un distribuidor de contadores instantáneos de electricidad que ya confirmó mis temores: los contadores Efergy Elite no discriminan entre energía activa y reactiva. ¿Qué importancia tiene entonces que estos aparatos de medida no discriminen la componente reactiva, o mejor dicho, que no dispongan de los elementos necesarios para evitar las interferencias que esta componente de la energía puede producir en la medida de la energía activa (=por la que pagamos)?... Pues nada más ni nada menos, que cuando se disponen a medir un consumo de energía en el que la componente reactiva de la energía es significativa, no te van a ofrecer un valor correcto de medida… Sí, sí ¡menudo chasco! El último comentario del post (penúltimo ahora) llegó en el mismo momento que estaba con estas averiguaciones y, con su acertada y detallada explicación, me dio la clave para “ver la luz” y entender lo que estaba pasando (Gracias I. Bravo).
 
Qué consecuencias tiene este dato erróneo en las conclusiones de mi post  
 
Como a estas alturas podréis imaginar, los que ya no os hayáis perdido en esta larga explicación, este descubrimiento tiene una consecuencia tan grave que resta todo el interés a mi post anterior, y le hace incluso carecer de sentido, ya que el objetivo principal del mismo era el de poner de manifiesto el elevado consumo fantasma que podía llegar a tener una placa eléctrica táctil, y sobretodo, mostrar una solución sencilla y económica para acabar con este problema.
 
Después de todas estas tribulaciones, ahora puedo decir que NO existe tal problema, al menos no en mi caso. Utilizando el correcto contador para este fin (un simple contador de consumo tipo “enchufe” para equipos individuales, con medida del factor de potencia) el consumo fantasma de mi placa de inducción táctil es de tan solo 4,6 W y NO de 100 W! …No comment, como suele decirse.
 
Os ahorro rehacer mis cálculos. Esto quiere decir, que en lugar de un consumo fantasma de unos 858 KWh/año (~164€/año), como os decía en el post anterior, tenemos unos 40 KWh/año (~7,5€/año). Las cifras hablan por sí solas… Si os consuela, os diré a los que hayáis tomado medidas, que si tenéis en cuenta la vida útil de una placa eléctrica táctil, no habéis perdido dinero, incluso os ahorraréis algunos eurillos. Lo único, que tardaréis bastante más en recuperar la inversión. Si además, habéis contribuido a dar alguna horita de trabajo a algún electricista, que no andan muy boyantes en estos tiempos, oye, tampoco está tan mal el asunto, ¿no?
 
Ahora en serio, siento todas las molestias y malentendidos que mi post ha podido causar. Con la que está cayendo creo que todos ya tenemos suficientes quebraderos de cabeza para añadir uno más “ficticio”. 
 
Resumen, moraleja y demás reflexiones   
 
En fin amig@s, mi resumen de lo aprendido sería el siguiente:
 
Si lo que quieres es conocer el consumo de energía activa (=por la que pagas) en aparatos en stand-by o apagados, pero enchufados, el llamado consumo fantasma de tus electrodomésticos, no puedes utilizar cualquier contador instantáneo de electricidad que te vendan en el mercado; si este medidor no distingue entre potencia activa y reactiva cuando se enfrente a la medición del consumo en stand-by de un electrodoméstico en el que la potencia reactiva tenga un papel importante ofrecerá un valor en KW que nada tiene que ver con la medida que tú estás buscando, un dato erróneo. Además, nada te hará pensar, en principio, que no es correcto, puesto que ni el monitor te marcará error (que es lo que entiendo debería hacer) y el resultado te lo cuantificará en KW, que es la unidad en la que se mide la energía activa* para contribuir, si cabe, a aumentar la confusión. Al menos, esto es lo que me ocurrió a mí con el modelo Efergy Elite.

Hasta donde yo he podido saber, existen muy pocos contadores instantáneos de electricidad para mediciones globales, de uso doméstico, no profesional, que distingan entre potencia activa y reactiva, y no cometan este error de medida. Su precio además, también es considerablemente más elevado. Uno de los proveedores más conocidos de este tipo de productos me cuenta que sólo disponen de un modelo que discrimine entre los dos tipos de energía.
A la vista de todo lo anterior, moraleja: los contadores instantáneos de electricidad de medición global para uso doméstico “llevan mucho peligro” si se utilizan con la finalidad de destapar consumo fantasma que, dicho sea de paso, para mí era su aplicación más útil. Un simple contador de electricidad enchufable, que mida el factor de potencia, permite, con un poco de paciencia, medir el consumo fantasma de cada aparato. Como dicen en mi tierra de origen: “Olivica comida, huesecico al suelo”, o lo que es lo mismo, lo mejor es ir lento pero seguro en este tema.
 
No me gustaría en absoluto que la conclusión final con la que nos quedemos sea que lo mejor es no hacer nada y vivir en la ignorancia al respecto, ante la complejidad del tema, o lo que es peor, anclados en el conformismo. Esto choca frontalmente con mi forma de entender la vida, y me atrevería a decir con la filosofía de “HOGARES VERDES”. Todos podemos con pequeñas acciones contribuir a reducir el consumo energético en nuestros hogares (como dirían mis amigos del CEACV: Tota pedra fa paret ). Y esto pasa inevitablemente, por interesarnos y saber cada vez más sobre el uso que hacemos de la energía.
 
Alma María Ferrer Pastor
ITOP. Máster en Ingeniería Ambiental (UPV-UV)
 

(1) Nota del editor: el post previo al que se hace referencia, titulado "a la caza del consumo fantasma, el increible caso de la placa vitrocerámica" ha sido retirado para evitar que su lectura aislada genere equivocaciones entre los lectores. En este post la autora  presentaba datos de consumo fantasma de la placa vitrocerámica de su vivienda, tomados con un contador instantáneo de electricidad que no discriminaba energía activa y reactiva, presentando ambas cifras agregadas en Kwh. De esta forma, para el caso de la vitrocerámica, la lectura obtenida era muy superior al consumo real del aparato. En el post se describía la solución ideada para evitar el consumo fantasma, así como el balance económico de la operación. Queremos expresar nuestro agradecimiento a todos los lectores que contribuyeron a detectar el error en la medida y otro muy especial a la autora por convertir esta historia en una nueva oportunidad de aprendizaje.

martes, 16 de abril de 2013

VII Jornadas de Experiencias Hogares Verdes


Si quieres conocer y participar como técnico y dinamizador en el Programa Hogares Verdes, esperamos poder contar contigo en las próximas Jornadas de Intercambio de Experiencias que celebraremos en el CENEAM los próximos dias 8, 9 y 10 de mayo.

¿Qué es el programa Hogares verdes?
Hogares verdes es una iniciativa dirigida a personas preocupadas por el impacto ambiental y social de sus decisiones y hábitos cotidianos que promueve el autocontrol en el consumo doméstico de agua y energía, propone medidas y comportamientos ahorradores y fomenta una compra más ética y más ecológica.

¿En qué consisten las Jornadas de Intercambio de experiencias?
Se trata de un espacio de reunión para técnicos y educadores que quieren compartir su trabajo, experiencia y resultados en el programa, además de una oportunidad para los que quieren conocerlo e intentar promoverlo en sus ámbitos profesionales.
Los participantes comparten tres días de debate, formación, ilusión, dudas ....

¿Quiénes pueden participar?
Educadores y dinamizadores que ya están organizando o desarrollando el programa “Hogares Verdes” o programas similares
  • Técnicos municipales que deseen promover iniciativas de ecología doméstica en sus municipios
  • Educadores sociales y voluntarios que deseen formarse para dinamizar un programa en su entorno
¿Cómo inscribirse?
Sólo es necesario enviar la ficha de inscripción debidamente cumplimentada al correo electrónico ebueno@oapn.es. En esa misma dirección se puede contactar para recibir más información.
La organización cubre el alojamiento y la manutención. El transporte es a cargo de los participantes, si bien se intentará poner en contacto a las personas que vengan de la misma zona geográfica para que puedan compartir vehículo o quedar para asistir en transporte público.

Organiza: Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM)
Fechas: 8, 9 y 10 de mayo 2013
Lugar: CENEAM, Valsain (Segovia)


Información:
CENEAM. Área de Educación
Ester Bueno González 
Correo-e: ebueno@oapn.es 
Tel: 921 473883

lunes, 8 de abril de 2013

Recicla, Reutiliza, Reduce e inventa…

 El 77,5 por ciento de los hogares españoles afirma que "siempre" recicla sus envases de vidrio, según un estudio de opinión nacional realizado del 26 de septiembre al 10 de octubre de 2012, que destaca que las comunidades donde más hogares depositan sus envases de vidrio en los contenedores verdes son Navarra, Aragón y La Rioja.
Según dicho estudio de Ecovidrio, los hogares encuestados han adquirido el hábito de reciclar el vidrio aproximadamente hace una década y el 56,4 por ciento de los ciudadanos cuentan con un iglú verde a menos de 50 metros de distancia.
Las motivaciones que llevan a los españoles a depositar sus envases en el iglú parecen ser la conciencia ambiental en un 50,2 por ciento, ya que el 96 por ciento es "consciente" de la necesidad de cuidar y proteger el medio ambiente. Mientras, el 86 por ciento de los encuestados considera que la participación ciudadana es "fundamental" en la cadena de reciclado de vidrio y el 82 por ciento afirma conocer los beneficios del reciclaje como ahorro de recursos y materias primas.
El estudio ratifica que España es "uno de los países mejor contenerizados de Europa", ya que hay un total de 174.799 contenedores verdes distribuidos por toda España, con lo que el 98 por ciento de la población cuenta con servicio de recogida y un iglú cerca de su hogar. Parece ser que no tenemos excusa.
La investigación se ha realizado con una muestra de 2.515 entrevistas telefónicas a residentes de España excepto en Ceuta y Melilla a una población general de 18 a 65 años de edad.